Le preguntamos a los expertos

En la moda muy pocos temas son lo suficiente polarizantes como para dividir mundos; pero entre los más abstractos y exigentes, está el fast fashion.

‘Moda rápida’ es el término que se le otorga a toda pieza indumentaria hecha bajo parámetros de producción inmediata; y cuya prioridad es abaratar los recursos y la mano de obra para mantener un catálogo de precios muy bajos que haga que no te puedas resistir a una prenda de ropa que lo único que hace es darte excusas para estar en tu clóset.

Y ya que el área gris sobre si deberíamos o no mantener sistemas de producción tan arraigados es demasiado confusa para que nosotros ofrezcamos una opinión tajante, le preguntamos a los expertos del sector qué pensaban realmente del fast fashion.

Sofía Rangel: estilista de moda

@eseoff

‘Esta opinión es de una persona que se considera pro-moda sustentable a morir, y justamente el día de hoy acabo de ir a entregar mi CV en Zara y Pull & Bear, así que es contradictorio. Me encuentro ahora en el epicentro de Inditex...¿me volveré otra esclava del consumismo salvaje?

La verdad se hace muy difícil resistirse a la ropa muy “barata” (y de baja calidad); lo pongo entre comillas porque hay cosas que yo no me puedo dar el lujo de comprar a pesar de, piezas muy muy cool pero que a la vez sabes que en cualquier momento en la calle te la puedes conseguir unas cuatro veces. Es increíble cómo la industria te lo disfrazan como si fuese súper pro recycled y que ama la naturaleza cuando solo reciclan el 1% de la producción. Además, las personas que están detrás de esa ropa bonita y barata son terriblemente explotados y viven en unas condiciones pésimas.

Son dos polos opuestos del mundo. La idea de conseguir ropa buena, bonita y barata es genial, (aquí entra el ¡viva el mundo vintage! En el que la ropa perdura un poco más), pero se tiene que cambiar la manera en que es producida en masa salvajemente. Basta de explotación; aunque quizás yo sea la próxima explotada, pero me gustaría vivir la experiencia desde adentro para tener más criterio, sería toda una espía *risas*.”

Ana Valeria Fernández: fashion marketing

@anavaleriafer

“No es secreto para nadie que los procesos de estas producciones atentan contra el medio ambiente debido al uso masivo de pinturas, sustancias o fibras y que, además, alimentan la mano de obra barata de los imperios de explotación humana como China y Bangladesh.

La demanda de los consumidores por ropa sustentable no proviene solamente de una necesidad ambiental, sino también financiera para las empresas, ya que los clientes comienzan a rechazar marcas y negocios que no están en esta onda “sostenible”. En ese caso, estos negocios deben girar y abrirse a un mundo para muchos desconocidos, e ir volcándose a una tendencia irreversible el cual va en aumento cada día.

En este momento donde la expansión de las redes sociales no para, no sorprende que la industria de la moda esté experimentando un crecimiento atroz. Pero para esto, los consumidores deben concientizar el tema y comenzar individualmente a ser personas más sostenibles.

Soy una fashion addicted pero creo que el mismo hecho de vivir en Venezuela, teniendo otra realidad y siendo este mi tema de estudio durante más de un año por mi tesis de grado, me ha hecho concientizar y ser más sostenible. Para no dejar de innovar teniendo siempre piezas distintas, estas han sido mis alternativas al momento de traer ropa nueva a mi clóset:

- Me estoy enfocando en “calidad antes de cantidad”
- He comprado varias piezas en los mercaditos de segunda mano
- He hecho varias limpieza de closet y cambio la ropa con las de mis amigas.

Hay alternativas”.

Jorge Malavé: fashion consultant y estilista

@jorge.malave

“El fast fashion es un término bastante popular en la actualidad que se queda corto ante la verdadera inmediatez y constancia que ofrecen las big brands al producir prendas. El ritmo tan acelerado que tienen los retailers para expresar tendencias a las masas ha llevado a la sociedad a un patrón de consumo muy particular, tomando como punto de partida que las entregas más tradicionales sean por temporada: Primavera-Verano y Otoño-Invierno. Existen colecciones cápsulas, colaboraciones y resurtido de básicos/series limitadas, que bien funcionan para tener siempre al menos cada 2/3 semanas algo nuevo que ofrecer. Sin embargo, el costo ambiental es algo que desconocemos al ciento por ciento.

El consumidor de moda de esta generación es voraz, la globalización ha creado un sistema de comunicación tan directo que la sinergia entre masa y marcas es cada vez más cercana. Aunque al final, ‘el juego’ de esta dinámica sea crear prendas -prácticamente- desechables y convertir las tendencias en el uniforme más deseable del momento”.

Bárbara Portto: diseñadora de moda

@bp_activewear

“No estoy ni en contra ni a favor del fast fashion. A favor porque llega a un público que no puede pagar por las marcas de lujo pero que a la vez les brinda la posibilidad de estar a la moda. A mi gusto y por lo que trabajo se trata de colecciones de piezas limitadas, ofrezco piezas únicas a una cantidad de personas limitada. El fast fashion es el extremo de la producción masiva pero sin duda necesaria. Yo bajaría la cantidad de producción tan grande pero no lo eliminaría por completo”.

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Aunque las opiniones son mixtas, al menos están más claras que las de todos nosotros; por un lado, es necesaria y por el otro, no es más que una pesadilla ambiental.

Mientras tanto, nosotras preferimos absorber todos los consejos para no dañar ni a nuestra cartera ni al ecosistema.