La primera dama marcó un hito con aquel conjunto rosado

55 años después del asesinato del presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, todavía hay cosas acerca del 22 de noviembre de 1963 que despiertan análisis y teorías conspirativas en la actualidad. Una de ellas es ese traje Chanel de color rosado que llevaba la primera dama Jackie Kennedy, posteriormente conocida como Jackie O.

Unos días antes de comenzar una gira de campaña por Texas, una Jackie indecisa le preguntaba a su esposo qué ropa debía llevar. Este votó por aquel traje que algunos han llamado el emblema del final de la inocencia o del inicio del fin. El asesinato de Kennedy no solo fue un suceso lamentable y horrible, sino que dio pie a una serie de acontecimientos que definieron una etapa de la historia de Estados Unidos caracterizada por la oscuridad. La década de los sesenta comenzó con la muerte del presidente a manos de Lee Harvey Oswald y terminó con los asesinatos de la familia Manson.

Lejos de imaginarse que aquel traje de tweed rosado definiría una época, JFK lo escogió porque era uno de sus favoritos. “Habrá mujeres republicanas y ricas usando abrigos de visón y brazaletes de diamantes en ese almuerzo. Tienes que verte tan maravillosa como ellas. Viste sencillo, muéstrales a esos tejanos lo que es el buen gusto en realidad”, fue lo que le dijo a Jackie antes de la fatídica gira. Y así fue. Jackie vistió tan sencillo que usó el traje de dos piezas y un sombrero que le hacía juego, aunque estos no fuesen nuevos. De hecho, se afirma que la primera dama los había usado al menos unas seis veces antes de ponérselos para aquel desafortunado evento.

Jackie Kennedy usando el traje en marzo de 1962, un año antes del asesinato de su esposo

Jackie Kennedy usando el traje en marzo de 1962, un año antes del asesinato de su esposo

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Además de ser un atuendo repetido, había otra razón por la que la falda y la chaqueta de doble botonadura eran más sencillas de lo que aparentaban: no eran Chanel realmente, eran copias autorizadas. Aunque su vestimenta de ese día es ampliamente conocida como “el traje rosa Chanel de Jackie Kennedy”, esta había sido confeccionada por la casa de moda americana predilecta de la primera dama, Chez Ninon, en realidad. Detrás de esto, existía un porqué vinculado, como es de esperarse, a la política.

Una vez bajo el ojo público, la esposa de JFK comenzó a recibir mala prensa y críticas debido al dinero que gastaba en ropa de diseñadores extranjeros. Habiendo sido una clienta excepcional de la mismísima Coco Chanel desde la década de los cincuenta, Jackie tuvo que desvincularse de la moda parisina. ¿Cuál fue la estrategia? Empezar a colaborar con casas de moda americanas para demostrar su sentido de patriotismo al creer en el talento nacional. La buena noticia es que los diseñadores extranjeros les dieron las telas y materiales necesarios a aquellas firmas encargadas de confeccionar para la primera dama, para que estas pudiesen replicar sus atuendos y, por ende, Jackie satisficiera su deseo de estar al día con la moda europea sin mayor percance.

Chaqueta ‘Chanel’ de la colección alta costura otoño-invierno 1961

Chaqueta ‘Chanel’ de la colección alta costura otoño-invierno 1961

Ese fue exactamente el caso del ahora icónico traje. Su diseño pertenece a la colección de alta costura de la temporada otoño-invierno 1961 de Chanel, pero fue especialmente elaborado por Chez Ninon para Jackie O con materiales que les fueron brindados por Gabrielle “Coco” Chanel para la realización de esta réplica autorizada. Contrario a lo que se creería, el precio de la misma era exacto al del atuendo original, es decir, entre $800 y $1.000, que en el 2016 equivalían a un monto entre los $6.196 y los $7.745. 

El traje no fue solo emblemático por ser el que llevaba la primera dama cuando le dispararon a su esposo, sino por lo que vino después. Jackie se rehusó a quitarse el atuendo pese a que este estuviese lleno de sangre, la sangre del presidente. “Quiero que vean lo que le hicieron a Jack”, fue lo que respondió la viuda cuando diversas personas le aconsejaron cambiarse. Rhonda Garelick, autora de Mademoiselle: Coco Chanel and the Pulse of History, explica:

Jackie nunca se arrepintió de haberse dejado el traje, lo único que lamentó fue haberse limpiado las manchas de sangre de la cara antes de la investidura presidencial de Lyndon B. Johnson en el Air Force One que, por otro lado, fue la primera en ser realizada por una mujer.

Juramento de Lyndon B. Johnson en el ‘Air Force One’

Juramento de Lyndon B. Johnson en el ‘Air Force One’

Horas antes del juramento, en el hospital, la primera dama se quitó el sombrero que hacía juego con el traje y este se traspapeló en medio del caos de los eventos. Hay quienes afirman que la última persona que lo tuvo en sus manos fue su secretaria personal, Mary Gallagher, quien nunca estuvo dispuesta a hablar al respecto. Lo cierto es que existe evidencia fotográfica que comprueba que lo llevaba puesto al llegar, pero no al salir; desde entonces, el gorro rosa ha sido imposible de localizar y se ha dado por desaparecido.

Sin embargo, hay una buena y una mala noticia: sí se sabe cuál es el paradero del famoso conjunto, pero este no podrá ser visto por el público hasta el año 2103. Cuando Jackie volvió a la Casa Blanca a altas horas de la madrugada, se quitó el traje ensangrentado y Providencia Paredes, su asistente y única mujer latina en el círculo íntimo presidencial, lo guardó en una caja. Esta fue a parar en la casa de Janet Lee Auchincloss, madre de la primera dama, quien posteriormente lo mandó a los Archivos Nacionales de Estados Unidos con una nota escrita a mano que simplemente indicaba: “Traje y bolso de Jackie, llevado el 22 de noviembre de 1963”.

La prenda de ropa más significativa de la historia americana se conserva bajo llave en una habitación sin ventanas y a temperatura constante para preservarla del paso del tiempo. Dado el acuerdo que hizo Caroline Kennedy, única hija sobreviviente del matrimonio presidencial, con los Archivos Nacionales en el 2003, no sería sino hasta el año 2103 que el traje rosa y azul marino podría ser expuesto ante el público. La heredera que había sido apodada “Buttons” por su difunto padre, tomó esta decisión para prevenir el uso indigno o sensacionalista de las piezas; de hecho, luego del paso del siglo, los descendientes de la familia real americana podrán renegociar la cláusula y dictaminar qué hacer con el traje, es decir, existe la posibilidad de que este jamás vea la luz.

Lo que sí puede verse es la relevancia histórica y cultural que le siguió a la azarosa sugerencia que le hizo John F. Kennedy a su esposa cuando esta no podía decidir qué ropa llevar a la ahora trágica gira. El que solía ser uno de los trajes favoritos del presidente se convirtió en un emblema de oscuridad, a pesar de su chillón y brillante color rosado. Hoy en día, el conjunto sigue inspirando exhaustivos análisis, ha sido recreado en varias oportunidades para películas y series de televisión, y su influencia en las pasarelas es más que notoria.

‘Moschino’ otoño-invierno 2018

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