Porque sí se puede

Hace algunos meses leí un artículo en internet acerca de un señor llamado Joshua Becker. Este individuo, un escritor famosísimo, es el autor del best seller The More of Less, que es básicamente una guía práctica para demostrarnos que tenemos más cosas de las que necesitamos y que, además de lo liberador que es el asunto de desprendernos de lo que no usamos para ayudar al que no tiene, preocuparnos por conservar y obtener tantos elementos materiales no es nada efectivo y nos aleja de una vida mucho más sana.

El artículo reseñaba como Joshua Becker es el autor de un movimiento llamado Proyecto 333 y los participantes del mismo, solo cuentan con 33 prendas de ropa durante tres meses. Sí, 33 prendas. Lo llaman “armario cápsula” y es una decisión potenciada por la tranquilidad que genera el desapego de lo material, el beneficio financiero y el ahorro del tiempo que inviertes descifrando el outfit perfecto. Para los escépticos cuasi acumuladores: los magnates de Silicon Valley, Steve Jobs y Mark Zuckerberg son una fuerte referencia para este movimiento, ambos conocidos por ser fundadores de empresas millonarias como Apple y Facebook, y también por repetir sus atuendos a diario.

Como les dije, esta información llegó a mí hace unos meses, pero se quedó dando vueltas en mi mente. Me conecté con el objetivo de evitar a toda costa el mal empleo del tiempo, pero aún así no hice nada en el momento por perezosa, por supuesto.

La oportunidad de probar este experimento llegó a mí la semana pasada. Tenía que hacer un viaje de apenas siete días y solo tenía permitido llevar el equipaje de mano debido a la tarifa del ticket que conseguí. El orden divino de las cosas. Debía llevarme una maletita de ocho kilos, mi viaje requería practicidad por todas las diligencias que iba a atender y desde hace rato quería dármelas de Steve Jobs. Era el momento. Me enfrenté a la meta de empacar las únicas 33 prendas que utilizaría durante todo el viaje. Parece mucho, pero entre ropa interior, ropa de vestir y zapatos, 33 piezas no es nada comparado a todo lo que innecesariamente llevamos de viaje “por si acaso”. Tuve que encomendarme a Dios, los santos y cualquier tipo de energía existente para que me dieran la sabiduría que necesitaba para escoger bien entre mi guardarropa.

Este fue mi inventario viajero:

  • Ocho panties, dos bras. (Acá ya van diez).
  • Un abrigo negro y una chaqueta de Jean (dos).
  • Un jean casual, un legging negro, un short de jean y una braga de jean negra (tres).
  • Un par de pantalones deportivos (dos).
  • Un par de franelas deportivas y un sports bra (tres).
  • Un vestido estampado casual (uno).
  • Una camisa de botones estampada, una camisa de botones blanca, una blusa azul de puntitos blancos y dos franelas, una blanca y otra negra (cinco).
  • Unas botas negras, unos pantalones deportivos, unas sandalias de diario y unos tenis casuales (cuatro).
  • Un pantalón de pijama (uno)
  • Dos pares de medias (dos).
    TOTAL: 33 piezas. Lo logré.

Fue liberador. Es muy práctico no tener mucho que escoger y armar mi look del día sólo con lo que tenía en mente. Pasé de tomarme una hora para arreglarme previo a mi salida, a estar lista en cuarenta minutos. Baño, vestimenta y maquillaje en cuarenta minutos y en completa tranquilidad, no crean que estuve en modo pits durante todo ese tiempo.

Sin embargo, tengo varias sugerencias para ayudarlos a cumplir con este reto en caso de que quieran explorar esta conducta minimalista:

  1. Tienes que escoger muy bien la paleta de colores de tus prendas. Con la única pieza que tuve problemas fue con el vestido estampado. Solo logré combinarlo con las combat boots y aunque fue cool sentirme Phoebe Buffay por un día, no fue un outfit que se adaptó a las actividades del resto del día.
  2. Es necesario estar de acuerdo con repetir ropa. Es tonto enrollarse porque te ven la misma prenda de ropa varios días. Recuerden que para esto están las chaquetas y los accesorios, para camuflar la pieza repetida.
  3. Si lo haces como yo para rendir el equipaje , durante un viaje, recuerda que uno de los argumentos de Joshua Becker es que existe un beneficio financiero de por medio. No gastes dinero comprando algo “extra”, luego vas a tener que pagar extra peso. El equipaje de manos tiene un límite de 8 kilos.
  4. Puede que tengas que lavar algo a mano. Y sí, estoy hablando de la ropa interior.

Cumplí mi reto de vivir una semana con 33 prendas, pero todavía tengo un largo camino por recorrer en esto del lifestyle minimalista. No sé si algún día seré capaz de reducir definitivamente mi closet a sólo 33 piezas, pero sin duda estaré practicando el desapego deshaciéndome de todas las cosas que sé que no usaré más nunca. Aunque me da miedo dejar ir la ropa vieja, nadie pensó que volverían los Mom Jeans después del Skinny… Ahora henos aquí en el 2018.