Esto es lo que está mal con las marcas que dicen ser “sustentables”

La moda se ha ganado el título por ser la segunda industria más tóxica del mundo.
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eco friendly fashion

Hoy en día decir que algo es sustentable realmente no significa que lo sea; que las camisas hechas en Tailandia utilicen menos algodón pero sigan explotando a sus productores y dejándolos en situaciones precarias de trabajo, que las marcas de belleza agreguen químicos menos concentrados en la elaboración de los productos pero igual los prueben en animales, y que los imperios de comida rápida evalúen nuevos canales de distribución pero sigan alterando los alimentos de los animales para hacerlos más grandes y gordos no disminuye su impacto en el mundo.

Es común que leamos publicidades y avisos que presumen de la sustentabilidad como un factor diferenciador de su producto, porque en el 2017 el camino más seguro para innovar es hacerlo “más amigable con el ambiente”. Aun cuando la etiqueta del producto sigue mostrando los mismos valores que los de su versión no-sustentable.

Y aunque nos encantaría echarle toda la culpa a las nuevas estrategias de publicidad y mercadeo, la verdad es que nosotros también tenemos un papel en todo esto.

Hemos masticado tanto la palabra “sustentabilidad” que ha perdido su sentido. Sobre todo porque estas palabras -ecología, sostenibilidad, eco-amigable, socialmente y ambientalmente consciente- son, por el momento, algunas de las preferidas de la industria. Una etiqueta verde es mucho más atractiva que un rack completo de ropa sin beneficios: nuestro consumismo se siente menos culpable si en el camino estamos beneficiando a alguien, pero si unirse al movimiento implica más trabajo que comprar una pieza normal, entonces nos quedamos con la opción dos. Nos gustan las bandejas de plata.

Así que, ¿qué repercusión tiene todo esto para el medio ambiente?

Primero es importante que aclaremos qué significa sustentabilidad sin que suene como una clase magistral. Especialmente bajo el lente de la moda, un proceso sustentable o sostenible es el que puede satisfacer las necesidades del consumidor sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras.

En la industria, abarca tanto aspectos medioambientales como sociales. Todo desde la confección de una pieza hasta que esta llega a la vitrina; materiales, el impacto de dichos materiales, las condiciones de sus trabajadores y sus posibilidades de mantener otra vida después de la actual.

Por lo que definitivamente podemos tachar de la lista las cadenas de tiendas que no meten en su presupuesto la mano de obra porque es excesivamente barata.

Y he aquí el primer problema: la falta de estandarización. En la moda no hay requisitos para comprobar cuándo un producto es orgánico o no. Al contrario de lo que ocurre en la industria de la comida rápida, la ropa no tiene estándares que el negocio pueda seguir, así que nunca estamos verdaderamente seguros de que la pieza no comprometa a las generaciones futuras. 

Como si no fuera poco, la industria también toma en cuenta nuestro poco interés de invertir personalmente. Invertir en maquillaje y belleza es fácil, porque es algo para nuestra piel. Invertir en comida es fácil porque es algo que entra en nuestro cuerpo. Pero, invertir en ropa nos hace sentir menos motivados porque el impacto personal entre una pieza ecológica y una normal es indiferente.

Entonces, si ya de por sí es complicado hacer ropa sustentable, imagínense cuando agregamos la falta de interés al cuadro. Los diseñadores hacen malabares para poder mantener a todo el mundo feliz.

Sí, están trabajando para mejorar e innovar los materiales de producción para causar el menor impacto, ahora ciertas marcas son más transparentes, contratan artesanos y se proponen nuevas “metas” ecológicas. Pero al final del día, para una industria que se basa totalmente en los consumidores que compran temporada tras temporada las tendencias, el negocio no es inherentemente sustentable. Creer que una marca es sustentable es como confiar en la merengada de chocolate que dice “cero calorías, cero azúcar, cero merengada y cero chocolate”, no tiene sentido. 

Así que para responder la pregunta general de una vez por todas, una marca nunca podrá ser verdaderamente sustentable. Lo que sí puede hacer es un cúmulo de pequeñas acciones que lo orienten a un camino más amigable con el planeta, para que por lo menos en el año 2039 pueda lanzar su primera colección sustentable.

Ah, y nosotros al menos deberíamos saber de dónde viene nuestra ropa. Quizás no cambie el mundo pero algo es algo.