Te explicamos por qué los diseñadores no hacen ropa que se puede usar en la vida real

Llamémoslo “expresión artística”.
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escultura

A veces es un vestido de mil dólares que parece un híbrido entre un traje de noche y un disfraz de carnaval, con características vanguardistas como un sombrero de peluches o un vestido de pasta dental, y otras veces son accesorios o un par de zapatos que están precisamente diseñados para nunca ser usados en la vida real.

La verdad es que aunque nos cueste entender por qué los diseñadores pierden tanto tiempo haciendo ropa que jamás podrá ver la luz del día, ellos tienen una razón científicamente comprobada para justificarse.

Se llama publicidad.

Entiéndase como, un acto desesperado para ser únicos y destacarse en un océano de diseñadores buscando lo mismo que ellos: reconocimiento. Ese mismo intento de sobresalir es lo que los ha orillado muchas veces a refugiarse en un “género artístico” conocido como ropa rara, prendas inusuales y diseños “feos”.

Porque al final del día, después de gastar millones de dólares en pasarelas y sesiones de fotos, ellos no buscan que la ropa te guste, sino que reacciones ante ella. Las reacciones son las que les garantizan titulares que se traducen a ventas.

Esta "fealdad" se ha manifestado en jeans rígidos retro que no son ni cómodos ni halagadores, siluetas extravagantes (no en el mejor sentido de la palabra) y acabados excesivos que a menos que quieras parecer una mezcla entre un mendigo y un extraterrestre, nunca podrás usar fuera de la pasarela.

Sin embargo, esta característica es totalmente subjetiva; lo que percibimos como la ropa rara es simplemente un sinónimo de lo “no mainstream” en la industria de la moda, es raro porque la población general no lo usa. Los diseñadores quieren ofrecer piezas que no todo el mundo está usando y eso los forza a repotenciar su vena creativa con diseños demasiado artísticos como para estar en la calle y no en un museo.

Es por eso que hay una diferencia entre moda fea y ropa fea; entiéndase feo como muy abstracto como para entrar en nuestros clósets. O ser usado por cualquier ser humano que no sea Rihanna.

“La moda fea se dirige hacia una tendencia, una década o un diseño que puede no ser el más halagador ni estéticamente atractivo en el momento. Mientras que la ropa fea es sólo ropa mal diseñada” - Dani Michelle, estilista de celebridades.

Y es que, aunque la ropa realmente no se puede vestir en la vida real, repito, a menos que seas Rihanna, la mayoría de los diseños no convencionales que los diseñadores aman ofrecernos, están bien hechos. Quizás no cumplen con los patrones comunes, pero son propuestas limpias que podemos excusar con la tarjeta de “expresión artística”.

Además, tomando en cuenta que a los desfiles de las casas de diseño solo les permiten 15 minutos para captar nuestra atención, mostrarnos la identidad de la marca y hacernos hablar, es su oportunidad para regalarnos colecciones que no se nos van a olvidar en los 15 minutos siguientes. Sobre todo porque ya están haciendo una inversión millonaria para tener un puesto en la Semana de la Moda.