La nueva colección de Dior no es nada que no hayamos visto antes - The Amaranta

Dior nos sorprendió con lo mismo de siempre

Sombreros, botas y dèja vu en la pasarela.
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Dior es una firma francesa con 71 años en el mercado. Tiene más de 160 tiendas alrededor del mundo, controla el 42% de los activos de LVMH, mantiene 122.736 empleados y $31.4 mil millones en el banco. Es una de las pocas marcas que se mantiene alejada de la sección de controversias del periódico y su único gran escándalo fue el despido de John Galliano, hace seis años.

Desde cualquier perspectiva, Dior es una de las casas de diseño más importantes de la industria. Aunque no siempre ha tomado las mejores decisiones, como dejar ir a Raf Simons en el 2015, rápidamente se han recuperado: contrataron a la primera directora creativa de la firma como sucesora de Simons, Maria Grazia Chiuri.

La llegada de Chiuri elevó las expectativas de todos. Su primer debut en la pasarela se hizo viral por el eslogan en sus diseños “We Should All Be Feminists”, el mundo estaba preparado para más dosis de activismo en una firma que nunca antes se había pronunciado. Todo apuntaba a que Dior había tomado la decisión correcta.

Así que cuando la temporada de Resorts comenzó, los ojos estaban sobre Dior, pero esta vez, eso le jugó en su contra.

Inspirada en las pinturas primitivas en murales de la cueva de Lascaux, que se calcula son de hasta 20.000 años de antigüedad, Chiuri aprovechó la fascinación que tenía Christian Dior por Lascaux en la colección Ovale que sacó en 1951, para modificar la visión del artista con piezas modernas.

Aunque la idea parece prometedora, el gran problema es que no hay nada que no hayamos visto ya en Benjamin Kaufmann, Rodarte, Acne, Tommy Hilfiger (sobre todo en siluetas), ASOS, Burberry o Versace: estampados, faldas largas, piezas acentuadas en la cintura, flecos, chaquetas de cuero y botas. Ah, y muchas capas.

Incluso el show en sí se sintió como un dèja vu constante, quizás por la influencia del Métiers d'Art show de Chanel 2013/2014, o la visión de Jean-Paul Gaultier para Hermès Spring/Summer 2011, que juegan con la misma estética y en algunos casos, se asemejan mucho a lo que Chiuri presentó en esta edición.

Eso sí, los toques de transparencia que salían de vez en cuando hicieron que la colección cobrara un poco más de valor. Y son lo que realmente esperábamos en la visión femenina de Maria Grazia Chiuri, así que no todo está perdido. 

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A pesar de que nuestras expectativas no fueron alcanzadas, el trabajo artístico y creativo no está del todo mal. En líneas generales, y obviando el sentimiento de dèja vu, es una buena colección.