¿Qué tendría que ver el fin de DACA con la industria de la moda? - The Amaranta

¿Qué tendría que ver el fin de DACA con la industria de la moda?

La moda es demasiado global como para ser delimitada por un mal intento de patriotismo.
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musul

Cuando surgió la noticia de DACA, lo menos que hicimos fue pensar en cómo la decisión de disolver el programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia dejaría su huella en la industria de la moda; o cualquier industria en realidad, ya que estamos hablando de nada más y nada menos que de 800.000 jóvenes involucrados.

Aunque hasta el sol de hoy, la medida promovida por el presidente de Estados Unidos está dando traspiés, para variar, entre la posibilidad de convertirse en una realidad o entrar en la lista de “decisiones que Trump dejó a un lado porque ni él podía convencerse de que eran buenas ideas”, porque bueno, aún tiene un poco de sentido común.

Obviando el vaivén que nos priva de aceptar el fin de DACA como un escenario inminente, preparamos todas las posibles consecuencias que la desaparición de un programa migratorio podría traer consigo solo para resaltar lo evidente: es una mala idea.

Pero con Trump nunca se sabe, así que hay que estar preparados.

Por lo que señalar los efectos del fin de DACA en la industria de la moda parece como un buen lugar para empezar: primero, porque la economía de Estados Unidos también se nutre, en gran parte, por el consumismo de los productos en cuestión, y porque es la perspectiva con menos posibilidades de hacernos llorar, considerando que las consecuencias en otras áreas son más devastadoras. 

Las políticas de inmigración afectan directamente el mundo de la moda. El Centro de Investigación Pew ha descubierto que la industria textil, de confección y de manufactura de cuero es la segunda en aceptar la mayor proporción de inmigrantes, con un 22% de la población autorizada y un 14% de inmigrantes no autorizados, según las últimas estadísticas del Centro.

Desde los trabajadores en confección hasta los diseñadores más importantes, los inmigrantes impulsan la industria textil; y con los miembros del Congreso tratando de argumentar desde ambos lados con Trump para llegar a un acuerdo sobre la Ley DREAM, que permitiría que los inmigrantes indocumentados permanezcan en los Estados Unidos, aún no se puede medir si las deportaciones aumentaran o no. Pero de ser el caso, los expertos en la industria coinciden en que el sector se verá fuertemente afectado.

Incluso, el mismo Consejo de Diseñadores de Moda de América (CFDA) había previsto esta situación, antes del anuncio del DACA, dejaron claro que un sistema de inmigración minado de obstáculos no es más que malas noticias para los negocios.

“Cualquiera que haya puesto un pie en el distrito de la moda de Nueva York o Los Ángeles sabe que los inmigrantes son la columna vertebral de la industria de la moda. Desde costureras y fotógrafas hasta fabricantes de patrones y sastres, debemos mucho de nuestro éxito al trabajo incansable de aquellos que vinieron de otros países y trajeron consigo ideas creativas y un espíritu emprendedor” -Steven Kolb, presidente y CEO de CFDA.

Además, en el reporte que CFDA y FWD.us sacó en abril, “Designing an Immigration System that Works”, más de 100 profesionales de la moda opinaron sobre las políticas de inmigración del país, para concluir que el 64% de ellos han sentido que la inestabilidad del sistema de inmigración ha dañado sus esfuerzos por reclutar talento extranjero.

En resumen, planteándose el aumento de deportaciones como caso hipotético, el informe arrojó que la situación derivaría a una reducción en la mano de obra de la industria de la moda.

“Muchos de los diseñadores vienen de diferentes partes del mundo. Diane von Furstenberg y Oscar de la Renta no nacieron en América, pero vinieron y contribuyeron. Nuestra industria de la moda se nutre de la inmigración, del talento de individuos de todo el mundo. Incluye diseñadores, estilistas, sastres y trabajadores de la confección” -Leezia Dhalla, portavoz de FWD.us.

Por otro lado, una de las mayores preocupaciones de los representantes de la industria es que nadie quiere hacer los trabajos que hacen los inmigrantes. ¿Y qué pasará cuando los que hacen el trabajo ya no estén?

Primero, en palabras del analista minorista Robert Greenspan de Greenspan Consult Inc, no cree que haya realmente personas preparadas para tomar los puestos de los inmigrantes; y segundo, no son puestos fáciles de reemplazar, es trabajo duro que requiere de entrenamientos en el sector.

Y como si fuera poco, también se encontró que las ocupaciones más comunes de los inmigrantes indocumentados y los elegibles para DACA son las ventas y responsabilidades relacionados (retails), y de producción, entiéndase modistas, trabajadores textiles y de cuero.

Así que, como si necesitáramos más excusas para llevarle la contraria a Trump, perder el poco sentido común que le queda eliminando DACA es casi tan incoherente como que él sea presidente de Estados Unidos.

Pero ya sabemos cómo funcionó lo segundo.