La historia controversial de los jeans - The Amaranta

Los jeans tienen más antecedentes de lo que pensamos

Una de las piezas más controversiales de la historia.
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En 1870, el mundo se escandalizaba porque las granjeras consideraban que usar pantalones en el trabajo era mucho más cómodo.

En el 2017, nos escandalizamos porque Nordstrom vende pantalones con lodo falso en 425 dólares.

En los 60’s, los jeans fueron nombrados el “declive de la moral femenina”.

En el 2017, existen jeans con bolsillos transparentes. Incluso hay pantalones transparentes.

En los 50’s, la pieza de denim fue prohibida en escuelas y universidades por asociarse con “la delincuencia juvenil”.

Y en el 2017, Vetements y Levi’s se unieron para crear un jean con el cierre en la parte trasera. Porque nunca se es demasiado trendsetter.

Los jeans tienen un largo historial de controversias; son una de las pocas piezas que desafía constantemente nuestro sentido del buen gusto y moralidad, porque con una prenda tan clásica, los terrenos de innovación nos pueden llevar a ensuciar un par con lodo sintético y venderlo al precio que equivale un mes de renta en Nueva York.

Nuestra cultura lleva casi dos siglos reflexionando sobre el poder de los jeans. Mitos, supersticiones e ideas simbólicas han ido y venido en el tiempo, y por más de que ahora nos quejamos porque no sabemos qué ropa interior luce mejor debajo de los nuevos pantalones de plástico transparente, estas prendas son lo más cercano a un ícono americano en el clóset de hombres y mujeres.

En un principio, los jeans eran parte del uniforme de trabajo de vaqueros y granjeros, al oeste de Estados Unidos. Con el tiempo, estos adoptaron un ideal romántico y enigmático que los convertía en una prenda de “outsiders”. Los hombres que los usaban eran la representación de la masculinidad americana.

Mientras el siglo XX avanzaba, los jeans elevaban su popularidad en el mundo adolescente, aprovechando la rebeldía del momento para adoptar una prenda extremadamente masculina. Con íconos como Marlon Brando en The Wild One de 1953 y James Dean en Rebel Without a Cause, Hollywood ayudó a impulsar la idea de que los “chicos malos” vestían denim.

james dean

Evidentemente, la connotación rebelde, vandálica y el discurso beatnik, hicieron que las iglesias fundamentalistas vieran a los jeans como su enemigo número uno. Los medios de comunicación, las escuelas y universidades los prohibieron por ser la prenda característica de los marginados sociales y pandilleros, que al final se convertían en alborotadores potenciales.

Mientras que en los salones de clases eran asociados con la alienación social, las piezas de denim eran el uniforme de los jóvenes que regresaban de la Segunda Guerra Mundial en Europa, y que eligieron la prenda para “rechazar las reglas del sistema en Estados Unidos”.

Todo esto lo estamos traduciendo de un par de jeans.

Sin embargo, el movimiento rebelde no solo era liderado por hombres. En 1934, Levi’s sacó al mercado el "Lady Levi's", que Vogue alabó como una influencia occidental. Aunque las mujeres habían estado usando jeans desde 1870, cuando las granjeras conocieron su practicidad, y ya para 1900, las vaqueras los usaban en rodeos.

levis

Por más de que un pantalón no parece lo suficientemente amenazante, usarlos siendo mujer era un movimiento bastante radical hace 117 años.

Hasta un poco antes de los cincuenta, los jeans eran una adaptación de los cortes masculinos, pero mientras su popularidad crecía, los diseños se hicieron más amigables a la figura femenina. Audrey Hepburn y Marilyn Monroe fueron las primeras mujeres en vestirlos como algo cool y elegante, aunque el público en general aún no estaba completamente de acuerdo con la idea.

Después de titulares escandalosos y mitos que dieron por terminada la feminidad, en los 70’s los jeans eran una prenda normal. Es aquí cuando entra su próxima etapa de controversias.

Diseñadores y publicistas se unieron para fortalecer el sex appeal de los jeans y conectarlos de nuevo con su naturalidad y atractivo rebelde. Guess, Calvin Klein y Fiorucci pasaron los siguientes años entre controversias y campañas explícitas para la época.

Incluso, los jeans llegaron a los tribunales. Cuando Alexander McQueen lanzó su colección Taxi Driver en 1993 propuso un nuevo estilo bajo el nombre “bumster”, que alargaba la parte baja de la espalda. En el 2004, el legislador del Estado de Luisiana, Derrick Shepherd, no consideró que la pieza fuese lo más adecuado y la llamó “obscena e irrespetuosa”. Intentó aprobar una ley para prohibir este tipo de jeans, así cualquiera de sus usuarios sería multado por 500 dólares. La Casa de Representantes de Luisiana rechazó su petición, pero igualmente el look estuvo sujeto a un análisis moral y médico.

Brooke Shields a los 15 años para Calvin Klein. 

Brooke Shields a los 15 años para Calvin Klein. 

En casi dos siglos hemos sido testigos de polémicas, tensiones, símbolos de juventud, rebelión, clase y sexo, todo por pantalones de denim.

Sus antecedentes no son ajenos a las recientes controversias; en todo caso, mientras más escandalosos y más titulares consiga el diseño, más apegado se encuentra a la herencia de los jeans. El resto es historia.