¿Por qué imporatan los conglomerados en la industria de la moda? - The Amaranta
Es posible que le estamos comprando siempre a la misma compañía

¿Qué es un conglomerado?

Un conglomerado de empresas es, en pocas palabras, una compañía matriz que maneja un grupo de marcas bajo la misma directiva; entiéndase, compañías grandes adquieren a marcas para tenerlas en su catálogo de empresas y manejarlas con un grupo de accionistas. Esto ocurre en prácticamente cualquier sector: en la industria de la comida, medios de comunicación, bancos, aerolíneas y cualquier mercado lo suficientemente amplio como para ser monopolizado.

Ejemplo: Procter & Gamble, General Electric, Disney y News-corp; empresas grandes que compran otras para controlar el mercado.

Sin embargo, la consolidación corporativa no es algo nuevo; su punto más álgido fue en 1960, cuando los conglomerados se hicieron más populares por la combinación de bajas tasas de interés y un mercado “bajista” que contaminaba de pesimismo a los inversionistas. Así es como ellos se dedicaron a comprar empresas con la promesa de que sus activos pagarían después el costo de la adquisición.

Hasta hoy en día, los mercados están minados de conglomerados y nos enfrentamos a sectores completamente dominados por empresas matrices.

¿Qué tienen que ver con la moda?

¿O con algo relevante, incluso?

Como en toda industria actualmente, los conglomerados han hecho una aparición fuerte en el mundo de la moda. Si nos ponemos a sacar cuentas, la industria es prácticamente dominada por 14 grandes empresas, cuando nosotros tenemos la ilusión de que la cantidad de empresas es lo suficientemente grande como para no poder ser contabilizada siquiera.

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Los conglomerados tienden a ser multinacionales grandes, y en una industria en la que estamos acostumbrados a ver a LMVH, Kering y Richemont operar casi todo en el calendario de la moda de Europa, no es sorpresa que el sector internacional esté englobado por cerca de una quincena de empresas solamente.

Y tomando en cuenta lo importante que es la industria textil para la economía, sobre todo para Estados Unidos y Europa, son estas empresas las que tienen el poder de dictar cómo funciona la moda en el mundo.

Así que, ¿quién es dueño de quién en la moda?

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¿Por qué esto es un problema?

Primero, el problema principal de los conglomerados es que nadie se ha planteado esta administración como un posible problema.

Mientras que la mayoría de los políticos y expertos coinciden en que las pequeñas empresas son la columna vertebral de la economía, la extinción de las “pequeñas empresas” a manos de compañías matrices ha estado sucediendo justo frente a sus ojos, sin que ninguno de ellos trate de evitarlo.

Entonces, sí es tan necesario que se preserve el concepto de las pequeñas empresas porque:

  1. Son las que mantienen a nuestra economía en movimiento.
  2. Crean oportunidades laborales.
  3. Generan crecimiento económico en áreas geográficas más pequeñas.

¿Por qué nadie está haciendo nada para detener su extinción gracias a la consolidación corporativa?

No solo es un peligro para los empleados, que corren el riesgo de ser víctimas de grandes despidos (tan conocidos en la industria de la moda cuando las cosas empiezan a complicarse), sino también para los consumidores.

Entiéndase: si las empresas grandes llegan a conquistar el mercado, su incentivo por innovar y proponer mayores beneficios podría escasear. Al igual que dejarían de importar las opiniones sobre sus servicios, porque son los únicos que lo ofrecen. No hay competencia, no hay innovación porque no es necesaria para estimular la compra.

Y eso si no contamos con la realidad de que cualquier pequeña compañía que intente competir con ellos, saldrá perdiendo.

En el peor de los casos, las empresas pueden hacer lo que les dé la gana, porque sus consumidores no tienen a dónde más ir.

¿Qué pasará ahora?

Mientras que los encargados de hacer que la economía funcione no se planteen la oligarquía de marcas en los mercados como un escenario posible, es muy difícil que el mundo se prepare para prevenir que ocurra.

Si bien existen leyes para evitar los peores efectos de la consolidación corporativa, no están siendo tomadas en serio. Con el número de conglomerados en aumento, incluyendo a Coach Inchaciendo todo lo posible para convertirse en uno, estamos en el momento preciso para que las instancias necesarias las apliquen más agresivamente.

Por supuesto, no estamos diciendo que todas las fusiones son malas, o incluso que deben desaparecer los conglomerados, sino que deben existir y cumplirse estándares estrictos que le den paso a la competencia, por el bien de la economía.

Al menos podemos empezar con políticos que abran los ojos ante los posibles efectos secundarios de la consolidación corporativa; sería de gran ayuda.