Cindy de la Mode: usar ropa deportiva para todos lados - The Amaranta
Buenas noticias: no tienes que ir al gimnasio

Ok, vamos a dejar algo claro: desde la invención del tiempo, la ropa deportiva ha sido creada estrictamente por su funcionalidad deportiva. Sin embargo, y en sintonía con la evolución de dichos tiempos y la llegada de personajes como Kanye West y Rihanna a la escena, la vestimenta de ejercicio ha encontrado otros espacios que no tienen nada que ver con la movilidad corporal.

Esto, por supuesto, fue fervientemente rechazado y socialmente inaceptado hasta hace poco; cuando convergeron las corrientes urbanas, las atléticas y las de street wear para dar a luz la ropa casual-deportiva-urbana.

Algo así como si Kanye y Gwen Stefani hubiesen tenido un hijo.

No el tipo de tendencia de “fui al gimnasio y me quedé con la ropa todo el día”, por supuesto. Eso sí lo rechazamos públicamente. Aunque seamos notoriamente culpables por ser usuarias activas de dicho comportamiento; para mantener la doble moral y proteger nuestra reputación, lo negaremos.

Sin embargo, en cuanto al uso de la ropa deportiva con prendas casuales, cedimos a la presión social y nos unimos a la ola revolucionaria que no requiere de movimientos físicos para ser aceptada.

La tendencia: usar ropa deportiva para actividades no-deportivas

Los orígenes de la ropa deportiva, tan íntimamente ligada al auge de los deportes, son complejos y difíciles de explicar sin mencionar el cambio social dominante y los desarrollos culturales a mediados del siglo XIX.

Mientras que los deportes consistían prácticamente en disparos, caza y caballos, la ropa en general estaba lejos de cumplir con los estándares fashionistas; con las modificaciones funcionales para que la ropa sirviera dentro del campo y cubriera las necesidades de los atletas, comenzaron a preocuparse pero las distinciones entre la ropa del país y de la ciudad había aparecido ya en el siglo XVIII.

Sin embargo, desde un principio, la ropa deportiva estaba disponible en las casas de alta costura europeas y las prendas "deportivas" se usaban cada vez más como prendas de uso diario o informal, los primeros diseñadores estadounidenses de ropa deportiva se asociaron con los fabricantes de prêt-à-porter, de hecho.

Si bien la mayoría de las modas en Estados Unidos a principios del siglo XX fueron directamente copiadas o influenciadas fuertemente por París, las prendas deportivas estadounidenses se convirtieron en una excepción local a esta regla, y podrían describirse como el “estilo americano”.

También ayudaba que esta vestimenta estaba diseñada para ser fácil de cuidar, con cierres accesibles que permitían a una mujer “moderna” vestirse sin la ayuda de una mucama.

Pero entonces, ahora que no necesitamos mucamas para salir de la cama, ¿es socialmente aceptado usar ropa deportiva sin pisar el gimnasio?

En pocas palabras, sí. Cualquier cosa, siempre podemos culpar a la globalización.

Tal como la historia del sportwear dicta, no somos “revolucionarios” ni “trendsetters” por usar ropa deportiva con ropa casual. Es una práctica que viene desde hace años, así que podemos dejar de sentirnos culpables por hacerlo.

¿Y ahora qué? ¿Cómo lo hago sin rayar en el estilo de mamá cafetalera ni de niña fit que toma leche de almendras?

Para sobrevivir la tendencia sin personificar ninguno de los arquetipos antes mencionados, puedes copiar cualquier look que las Jenner pongan sobre la mesa y, para variar, le puedes dar una oportunidad a las piezas de Yeezy.

Sin embargo, si quieres mantener tu personalidad y cuenta bancaria, siempre puedes inspirarte en la red. Estos son algunos ejemplos de la mano de Edmary Fuentes, que demuestran que vestir deportivo no significa ir al gimnasio y andar todo el día con los mismos trapos.