Paso

Hay tendencias que ni Rihanna usa dos veces.

De esas que vinieron de algún papá solitario a mitad del bosque con demasiado poder adquisitivo para las piezas incorrectas, que de alguna forma se colea en los gustos de una industria desesperada por hacer lo antiestético la regla de oro.

O en su defecto, el soltero que se quedó con la Meru, dos paseitos por Canaima y los zapatos de su papá.

La tendencia: los ‘hiking boots’

Por alguna razón, que nuestras capacidades de videntes no pueden conscientemente entender, las botas montañeras están de moda.

A la sociedad no le bastó con bañar el street style de botas cowboy, y celebrando a cada diseñador que les dio protagonismo en casi todas las semanas de la moda a principios de otoño; ahora tenemos que acomodarnos con la tendencia de las hiking boots como si el buen gusto no estuviese en riesgo de extinción.

Marc Jacobs 2018.

Marc Jacobs 2018.

Pero tranquilos, no todo está perdido.

Tratando de desdibujar esa imagen anticuada y brutal a la vista de las hiking boots, también tenemos que reconocer el esfuerzo de diseñadores como Marc Jacobs, Steve Madden y Proenza Schouler, que en medio de la tormenta han hecho más amigable la imagen de las típicas botas marrones con más trenzas que zapatos.

Proenza Schouler 2018.

Proenza Schouler 2018.

Un trabajo que también vienen haciendo marcas como Camper y Cole Haan desde hace hace unos años.

El veredicto

Más allá de un veredicto sobre esta tendencia, tenemos que señalar, con resaltador y mayúsculas, que todo depende del modelo. Agarrar las botas sucias de carpintería que tu papá compró en medio de una crisis de vejez, no está permitido.

Marc-Jacobs-hiking-boots

¿Qué si está permitido?

Los sneakers con complejos de hiking boots, los calzados que son antiestéticos pero también son dignos de un esfuerzo en diseño.

Entonces ¿cómo me uno a la tendencia sin parecer una divorciada con las botas que le quitó al esposo farandulero?

Lo más cerca a nuestro clóset podría ser esos monstruos blancos que usábamos en quinto grado para educación física. Y si eso es mucho pedir, al menos cámbiale las trenzas a los zapatos de tu papá.