Eh...

No es la primera vez que Balenciaga se va de boca.

Estamos hablando de la misma marca que tomó a las infames Crocs (deberían pagarnos por cada vez que los nombramos) y les puso un tacón de dos metros en un intento de hacerlas socialmente aceptables dentro de las fronteras de la moda.

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Sin embargo, por más predecibles que son en estándares de ugly fashion, la colaboración con Crocs se la pasamos porque todo el chiste de la cuestión era darle un giro al calzado de plástico, y si fingimos demencia, no fue una mala jugada.

Básicamente tomar una cosa horrorosa y vendérnosla con un lazo rojo.

Pero ahora, le pusieron la guinda al pastel y sacaron una abominación que nos tiene dudando sobre la estabilidad mental de Demna Gvasalia, director creativo de Balenciaga.

La tendencia: ’t-shirt shirt’ de Balenciaga

T-shirt shirt de Balenciaga por $1.290.

T-shirt shirt de Balenciaga por $1.290.

En un intento de celebrar su excentricidad, Balenciaga lanzó al mercado una camisa sobre una camisa.

Es una camiseta de algodón con una camisa abotonada que cuelga en la parte delantera en el mejor de los casos como un collar, o un babero, dependiendo de tu percepción personal. Y como ellos piensan en todo ¡también puedes deslizar la parte abotonada y lucir la camiseta puesta desde tu espalda!

Como una capa, because why not.

T-shirt shirt de Balenciaga.

T-shirt shirt de Balenciaga.

La creación de esta pieza es...obviamente desconcertante; sin embargo, todo empieza a tener sentido una vez que conoces a Demna Gvasalia: el rey de la de excentricidad y lo “anti-moda”.

Es por eso que Balenciaga quiere que pagues $1.290, en la primera línea de pre-ordenes.

En un intento de justificar el precio abismal, podemos agregar que la camisa, o las camisas, están hechas en Italia, donde los costos de producción son altos; por más que no parecen estar hechas de materiales extraordinariamente caros.

Y no parece ser una prenda inusualmente compleja para producir, además de la ilusión óptica bastante incómoda.

¿El veredicto?

Primero fueron las bolsas de IKEA por millones de dólares, después las medias pseudo-zapatos, las sesiones de fotos improvisadas, luego las Crocs y ahora una camisa sobre una camisa, a este ritmo Balenciaga nos va a tener analizando sus invenciones dos artículos por semana.

Sin embargo, a esta tendencia no le podemos dar pase libre. Nuestro espíritu por preservar el bien común nos presiona para no permitir que las personas vayan por la calle con dos camisas guindando como baberos.

Ajá, pero...¿cómo puedo copiar el estilo de Balenciaga si quiero preservar el bien público?

Existen muy buenas pegas en el mercado; la opción más viable, si vives en comunismo, o fuera de él, porque realmente nadie en el mundo debería pagar más de mil dólares por una pieza así, es robarle una camisa a tu papá, pegarla en tu camisa de pijama y salir al mundo fingiendo que tu outfit tiene sentido.