El Boston Globe lo hace de nuevo, pero con el mundo de la moda y los acosadores sexuales - The Amaranta
Menos curas pedófilos y más fotógrafos acosadores

En el último reporte profundo de investigación sobre acoso sexual que sacudió a la industria de la moda, el renombrado equipo de investigación que se hizo conocido mundialmente gracias a Spotlight y los curas pedófilos, el Boston Globe ha desenterrado acusaciones inquietantes y gráficas de asalto por una larga e interminable lista de fotógrafos y estilistas, señalados por los propios agentes de los modelos, y los modelos.

Más de 50 modelos hablaron con el Equipo de Spotlight acerca de una cantidad de conductas sexuales inapropiadas de las que fueron víctimas en su medio de trabajo y alrededores; acusaciones que van desde el contacto físico hasta el asalto sexual.

Y por supuesto, una vez que el informe fue publicado a mediados de febrero; con una portada dominguera en el periódico físico, también, todos actuamos sorprendidos de que las personalidades mencionadas, eran en realidad acosadores sexuales.

Los nombres en rojo van desde los fotógrafos Patrick Demarchelier, David Bellemere, Greg Kadel, André Passos y Seth Sabal hasta el estilista Karl Templer.

Sí, esta es la parte del artículo en el que tienes que actuar asombrada porque es gente muy importante siendo señalada por acciones sexuales inapropiadas.

Esa gente era algo así como Westein pero de la moda; así que impáctense.

Tal como hicieron con los padres pedófilos, el equipo del Boston Globe reveló un sistema roto en el que a los modelos se les dice que son desechables, que tienen que hacer “ciertas cosas para ser conocidos” y los agentes son leales a contratos lucrativos con marcas.

Incluso, a dichos modelos se les ha amenazado con el “descarrilamiento de sus carreras” solo por hablar del abuso; porque hasta las señalizaciones describen comportamientos comunes de los agentes del medio: que habitualmente le dan a los modelos drogas y alcohol, retienen las ganancias y los guían a situaciones peligrosas.

Por supuesto, cada persona nombrada en el artículo niega todas las acusaciones de agresión sexual o mala conducta, o en el peor de los casos, dicen que cualquier relación sexual fue consensual.

Otros dijeron que "los modelos pueden haber malinterpretado los toques y el posicionamiento que puede ser parte de sus trabajos", según la publicación del Globe.

Claro, suena totalmente lógico en el 2018.

En otra línea, lo suficientemente evidente, Trudi Tapscott, ex-agente de Elite Model Management y DNA Model Management, afirmó “todos conocían los nombres de los fotógrafos que hacen avances y usan su poder contra las mujeres jóvenes”.

Dichos ofensores, nombrados como un conglomerado de acosadores, son personalidades establecidas y altamente influyentes en el mundo de la moda. Patrick Demarchelier es uno de los nombres más importantes, de hecho, conocido fuera de la industria como el fotógrafo personal de la princesa Diana. David Bellemere es fotógrafo de Elle y Marie Claire Italy. Greg Kadel es un fotógrafo que ha trabajado para Victoria's Secret y Vogue. Y Karl Templer, uno de los estilistas más influyentes de la industria, trabaja con Coach, Zara, Moncler y Tommy Hilfiger. Los fotógrafos André Passos y Seth Sabal también fueron nombrados.

Además, Demarchelier es un colaborador frecuente de Vogue y un gigante de la moda, junto con Mario Testino y Bruce Weber, que fueron los primeros señalados en la exposición del New York Times en enero.

Las fuentes que le dieron forma a la investigación del Golden Globe también atribuyeron la culpa del abuso a los niveles más altos de poder en la industria, afirmando que Cameron Russell, el asistente de fotografía de Demarchelier, le escribió repetidas veces a la editora en jefe de Vogue y a la directora artística de Condé Nast, Anna Wintour, sobre “los implacables avances de Demarchelier desde que era una pasante de 19 años”, además “instó a Wintour a evitar que Demarchelier tenga acceso a otras jóvenes”.

De igual manera, el Boston Globe no aclaró si Wintour respondió a la carta, o cómo lo hizo, en ese caso. Pero según Condé Nast, la compañía dejó de emplear a Demarchelier en diciembre y se lo comunicó al fotógrafo a principios de febrero. Sin embargo, aún en febrero Demarchelier le dijo al Boston Globe que continúa "fotografiando para todos".

Condé Nast ya dejó de trabajar con Terry Richardson, Mario Testino y Bruce Weber, y le dijo al Globe que no trabajaría con Demarchelier "en el futuro previsible".

Por otro lado, Demarchelier les dijo que las acusaciones eran “imposibles” y que “la gente miente y cuenta historias”. 

Tanto Condé Nast como Victoria's Secret también le dijeron al Globe que las organizaciones ya no están trabajando con Greg Kadel, el mismo que fue encubierto por el periódico con acusaciones desde hace doce años.

Victoria's Secret agregó que está llevando a cabo una investigación de terceros sobre las acusaciones: “somos una compañía que celebra y sirve a las mujeres, por lo que este comportamiento no podría ser más contrario a lo que somos”.

Mientras que una vocera contratada por Kadel le dijo al Globe que el fotógrafo “nunca coaccionó o agredió sexualmente a nadie en su vida. Como profesional creativo durante muchos años, el Sr. Kadel siempre ha representado con precisión la intención o el alcance de su trabajo y siempre ha trabajado a través del agente de un modelo y se aseguró de que cada modelo fuera plenamente consciente y cómodo con la visión creativa que se perseguía en cualquier proyecto, antes de que se hayan registrado para participar”.

En cuanto a Bellemere, el Globe informa que su comportamiento inapropiado era tan conocido que los agentes dejaron de enviar modelos al fotógrafo años atrás. Pero Victoria's Secret solo cortó vínculos con él en 2016 después de que “varias de sus modelos de contratos altamente pagados, se quejaron de sus toques y besos inapropiados”.

Él, como el resto de los culpables, niega que esto haya ocurrido.

E incluso hoy, allegados al Boston Globe aseguran que muchos de los acusados no llegaron a aparecer en el artículo por el tiempo y la comprobación de los hechos; pero que un segundo reporte está en camino.

Otra oportunidad para fingir que estamos sorprendidas.