Poca influencia de moda en Berlín - The Amaranta
De esas historias que después tienen una película motivadora de éxito, por tanto que fallaron

Berlín tiene un fetiche por el fracaso.

Hace más de cien años el crítico de arte, Karl Scheffler, expuso con su amplia sabiduría que Berlín era una "ciudad condenada para siempre a ser y nunca ser".

Con palabras bonitas, prácticamente declaró que Berlín nunca llegaría a ningún lado.

Incluso ahora, nada parece terminado y la ciudad, nuevamente la capital del país, se sienta incómodamente entre su amor por la libertad y el fracaso, y su deseo de ser tomado más en serio por el mundo en general.

Gracias a su bajo costo de vida, Berlín es un paraíso para los millones de creativos que viven a punta de sopa instantánea y barras energéticas. Eso se lo podemos culpar a que después de la Segunda Guerra Mundial, los subsidios estatales prácticamente funcionaron como imanes para los artistas que llegaron a Berlín Occidental, mientras que durante la Guerra Fría, la exención del servicio militar en la ciudad llamó la atención de los punks y rebeldes de izquierda.

Y cuando ellos se quedaban en edificios vacíos, el resto de Alemania estaba ganándose una reputación de sociedad “que trabaja duro”, sobre todo por la cantidad exagerada de ingenieros y fabricantes de automóviles del país. Berlín en sí, se hizo famosa por sus espacios de arte, música y discotecas.

Sin embargo, Berlín es el hogar de pocas grandes firmas de moda; su catálogo solo incluye a Adidas, Puma y Hugo Boss. Tan solo en Berlín hay más de 2.500 negocios de moda, muchos nacidos de su escena creativa renegada, y todo el romanticismo que eso involucra.

No obstante, las marcas que más se destacan de la ciudad, como GmbH, Ottolinger, 032c, Dumitrascu, Ximon Lee y Nhu Duong, han dejado claro que Berlín no es una opción para mostrarse; todas han migrado a capitales mejor establecidas para fundar su nombre.

“Nunca se presentarían en Berlín", dice Mumi Haiati, uno de los publicistas de moda mejor conectados de Berlín. "Usan Berlín como plataforma y espacio para su propia creatividad".

Entonces, ¿qué pasa con Berlín?

Bueno, que es Berlín.

“La imagen de Berlín es el problema, esa imagen es que somos pobres pero sexys", explicó Brigitte Zypries, ministra federal de economía y energía de Angela Merkel, canciller alemana. "Creo que Berlín es la ciudad más animada de Alemania en estos días. Tenemos una escena startups muy buena en Berlín y escena cultural en ascenso, no solo en la moda, sino también en el gaming y otras industrias creativas”.

Considerando que las fuerzas de gaming han ayudado a transformar la suerte de Berlín, atrayendo a un fuerza de trabajo inteligente digital y la creación de nuevo poder de gasto dentro de la ciudad.

...Aquí viene el “pero”.

El problema es que Berlín tiene una mentalidad tipo “too-cool-for-school” y un fetiche insalubre para el fracaso. Se creen más cool de lo que son; mientras que la cruda verdad es que la gente va y nunca sale del perímetro de Soho House, o bien que los berlineses se avergüenzan de estar a la moda solo porque quieren ser artistas incomprendidos.

La realidad es que el mercado alemán es mucho más conservador de lo que la gente percibe como la quintaesencia de Berlín. 

“He estado observando a muchas personas que vienen, que están emocionadas y alegres y son talentosas e interesantes, pero es una ciudad que se los tragará. No hay ningún impulso o presión para hacer algo aquí, y no pasa nada. Eres simplemente creativo, pero luego no haces las cosas. Berlín tiene potencial, pero no hay estructura para apoyarlo” -Andrea Dumitrascu, una diseñadora que se mudó a Berlín hace 15 años y se unió al grupo The Honeysuckle Company.

Y en las palabras de Stefano Pilati, ex-director creativo de Yves Saint Laurent y Ermenegildo Zegna Couture, que se mudó hace cinco años a la ciudad, Berlín no puede ser una capital de la moda porque “a nadie le importa” la moda en la ciudad; en el sentido de que la moda no es un factor de expresión, como lo puede ser en otras partes del mundo: a nadie le importa qué usaste para salir a un club o a cenar.

Así que, mientras la gente sigue quejándose porque los Berlin Fashion Weeks “son demasiado comerciales”, los diseñadores realmente importantes y emergentes de la ciudad están preparando sus maletas para presentarse en París, no en su casa, precisamente.