No crean que iba desnuda por ahí, sigan leyendo

Hecho: la mayoría de nosotros tiene una zona de confort a la hora de vestir.

Hay ropa que no nos ponemos simplemente porque no nos hace sentir tan cómodos como esa graphic tee negra que usamos desde que éramos unos preadolescentes o esa chaqueta que nos queda grande. Admitámoslo, todos somos culpables.

Siempre he estado consciente de que si representara mi zona de confort con una pirámide, los pantalones estarían en la base. Llevarlos puestos me hace sentir, como diría si tuviese sesenta años, en mi elemento. Por mucho que amo las faldas y los vestidos, y adoro como se ven, hay algo sobre andar con las piernas al aire que me hace sentir un poco extraña. Ojo: si es un buen outfit —y siempre trato de que lo sea—, me siento empoderada y regia, pero soy consciente de que no estoy usando pantalones y eso puede incomodarme.

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Como salir de la zona de confort es recomendable en casi cualquier situación, me propuse dejar de usar pantalones por cinco días seguidos. Por primera vez en mi vida, iría a la universidad y al trabajo como Angelina Jolie fue a los Oscars 2012: enseñando las piernas.

Aunque mis atuendos no fueron diseñados por Donatella Versace ni los usé para ir a la ceremonia más prestigiosa de la industria cinematográfica, aquí les cuento cómo me fue:

Día 1

Para que tengan una idea de lo poco que uso faldas y vestidos en mi vida diaria: esta falda la compré hace aproximadamente tres años y la estrené el primer día que sentí la brisa en mis piernas caminando por la universidad. Lo sé, es grave.

No sé si tuvo que ver con salir de mi zona de confort o con que no tengo a nadie conocido en mi clase de los lunes y, por ende, la foto tuvo que tomármela una extraña, pero ese día me sentí incómoda. El lado bueno es que el outfit me gusta mucho y eso me ayudó a combatir los nervios.

Día 2

Creo que descubrí la manera de madrugar sin morirme en el intento. Por lo general, despertarme en las mañanas es una misión imposible, pero tener que escoger qué ponerme para cumplir con el reto hizo que me pudiera parar de la cama con entusiasmo durante una semana entera. A partir de mi segundo día, comencé a disfrutar de la experiencia y me emocionaba planificar los atuendos.

Día 3

Luego de preguntarles a mis seguidores —gracias a mis cuatro amigos, los quiero— si debía usar un vestido o continuar con las faldas para el tercer día, decidí seguir sus consejos y ponerme este vestido de denim. Supongo que era mi manera de rendirles un tributo a mis jeans para que supieran que no los había olvidado.

Este día me dijeron que estaba "bellísima" y que les gustaban mucho mis zapatos, lo cual me hizo sentir bonita, segura de mí misma y lista para el siguiente día.

Día 4

Seré honesta: aquí ya me estaba divirtiendo demasiado. Para este día ya me sentía tan cómoda con una falda como con pantalones. De hecho, haber salido de esa zona de confort hizo que me alejara de otra: usé un labial un poco más oscuro que el que uso a diario, cosa que no había hecho jamás para ir a la universidad. Atreverme a hacer pequeños cambios me dio la seguridad suficiente para tomar otros riesgos.

Día 5

Siguiendo la misma lógica que uso cuando guardo las papitas fritas para el final de la comida, decidí dejar mi outfit favorito para el último día. Creo que a pesar de que se trate de un romper, es un look que se adapta perfectamente a mi estilo y me hizo sentir linda y empoderada.

Un día antes de empezar el reto me atacó la ansiedad y comencé a preguntarme por qué había accedido a hacerlo. Hoy me siento agradecida de haberme obligado a tomar riesgos que me ayudaron a ganar un poco de confianza en mí misma, aunque para algunas personas puedan resultar simples o insignificantes. Comencé a sentirme tan a gusto fuera de mi zona de confort que ahora creo que soy capaz de integrar este tipo de looks a mi vida diaria sin necesidad de usar un desafío como excusa. Además, y esta fue mi parte favorita de la experiencia, conecté con mucha gente que se sintió identificada y estuvo pendiente del reto día tras día. Así que, al igual que como hice con esas personas, los invito a ustedes a abandonar su zona de confort; arriésguense y aléjense de aquello que les da seguridad, ¡prometo que terminarán divirtiéndose y con mucha más confianza que la que tenían antes de hacerlo!