¿Por qué decirle adiós a Teen Vogue justo en su mejor momentos? - The Amaranta
Una pérdida para nuestros años de adolescencia

Las revistas están en un vaivén constante desde que los medios digitales ganaron más terreno que los famosos rituales de leer publicaciones en los breaks de recreo y recortar los posters para adornar las paredes de adolescente con complejo de diseñadora de interiores.

Teen Vogue, extrañamente, había logrado mantenerse en la ola, con buena presencia digital, pero aún conquistando el mundo impreso; hasta que la semana pasada Condé Nast decidió acabar la versión impresa de la revista y remover a más de 80 personas de sus puestos de trabajo.

Inmediatamente, las suposiciones surgieron, pero una pregunta se repitió por todo Internet.

¿Por qué ese movimiento, justo ahora, cuando la revista estaba experimentando los mejores resultados desde hace mucho tiempo?

Ya que cualquier intento de respuesta solo avivaría nuestros talentos especulativos, solo nos queda reunir los hechos. Elaine Welteroth, la segunda y última líder de la revista impresa, tomó el relevo de la editora Astley en 2016 y fue nombrada oficialmente Editora en Jefe esta primavera, en vísperas sombrías para las fúnebres CosmoGirl, YM, Teen People y Elle Girl.

En un clima nada positivo para las revistas impresas, una de las editoras en jefe más jóvenes de Condé Nast, con 30 años, Welterorth se convirtió instantáneamente en una celebridad de Instagram que recaudó nada más que elogios por el nuevo tono de la revista.

Teen Vogue 2.0, como ella lo planteó, no era solo ropa y maquillaje, como jugaba a ser desde sus inicios, ahora también tenía espacio para las noticias, la política y la justicia social.

Además, después de casi una década de puras portadas con niñas blancas y famosos, Teen Vogue cambió su curso. Incluso, la portada más vendida del 2015 estaba protagonizada por tres modelos negras poco conocidas; el target de Teen Vogue estaba necesitado por revistas de moda que reflejara una versión de la vida real, y una vez que Teen Vogue entendió eso, no hubo vuelta atrás.

Y la representación no solo vino en las portadas, también en forma de artículos sobre la comunidad transgénero, críticas a la insensibilidad racial, Trump, guías de sexo y el feminismo: un tono totalmente diferente al que Teen Vogue estaba acostumbrado.

Así que, mientras Teen Vogue continuará tratando los mismos temas con artículos controversiales y políticos online, las únicas revistas impresas de su mismo rango demográfico mainstream serán Seventeen y J-14.

A este paso, las noticias que en un futuro recibiremos serán por exclusivamente por Snapchat e Instagram.