Paris Hilton debe estar feliz

Pensemos en los 2000. Fue la época en la que salió Mean Girls; Beyoncé, Britney Spears y P!nk aparecieron en un icónico comercial de Pepsi; y Mischa Barton se moría en The O.C. Ah, y estábamos locos por los logos

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Si tenías una cartera de diseñador y esta no estaba repleta de logos de la marca, ¿de verdad tenías una cartera de diseñador? Durante esa década, más siempre fue más. Nada decía clase y dinero como usar prendas con monogram. Esto podía incluir gorros, tops, chaquetas y zapatos, o todo eso al mismo tiempo si eras Missy Elliott.

Missy Elliott usando ‘Dior’ de pies a cabeza

Missy Elliott usando ‘Dior’ de pies a cabeza

Luego, con la llegada de la crisis del 2008, el gusto por todo lo que gritaba consumismo disminuyó y las casas de moda empezaron a hacer prendas más discretas. La ropa de diseñador dejó de tener el logo de la marca en todas partes y empezó a distinguirse solo por su silueta y la calidad de los materiales. Hedi Slimane ayudó a que esto sucediera gracias a su trabajo en Saint Laurent, donde creó ropa bastante reconocible que realmente no se salía de lo común. De hecho, gracias a la imagen Saint Laurent que Slimane cultivó, hoy en día existe un problema entre la casa de moda francesa y Celine.

Sin embargo, diez años después de la crisis, parece que los clientes están listos para volver a llevar la logomanía en sus prendas. Gracias a la influencia de Demna Gvasalia y su marca Vetements, el monogram ha vuelto con todo. Louis Vuitton se unió a la tendencia e hizo una colaboración con Supreme, el gigante del streetwear, en el 2017. La unión de los logos de ambas marcas resultó en prendas que casi todos los influencers presumieron en sus redes sociales.

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Maria Grazia Chiuri es otra diseñadora que se une a esta ola. La directora creativa de Dior no se quedó atras y reintrodujo la logomanía a la marca a través de carteras. De hecho, el monogram no fue el único elemento de los 2000 que volvió a la casa de moda francesa. Chiuri también rescató la Dior saddle bag, un bolso creado por John Galliano en 1999, cuando estaba a cargo de la marca.

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Paris Hilton usando su ‘Dior saddle bag’

Paris Hilton usando su ‘Dior saddle bag’

El patrón de Fendi está en todas partes también. Karl Lagerfeld se encargó de llevarlo a abrigos, carteras, leggings e incluso coches para bebés. Si no lo creen, miren a Kylie Jenner paseando a Stormi.

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Lagerfeld no es el único que ha llevado el monogram a objetos poco comunes. Clare Waight Keller, diseñadora de Givenchy, puso el famoso logo de las cuatro G en nada más y nada menos que vasos para tomar café.

Y más recientemente tenemos el caso de Burberry, cuyo nuevo director creativo, Riccardo Tisci, se ha encargado de darle un nuevo look a la marca. Para ello, creó un nuevo logo y, por supuesto, un nuevo monogram

Tal parece que después de años predicando la filosofía del menos es más, nos hemos cansado de ella y estamos listos para volver a los excesos. La verdad es que es una tendencia atemporal que permite muchos ajustes y variaciones: cambio de colores, tamaño, colaboraciones con otras marcas y artistas, etcétera. Lo cierto es que, como siempre, todo vuelve.

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