El blockchain puede ser una solución para los defensores de la moda ética y transparente - The Amaranta
No voltees nos ojos todavía

Antes de que la promesa de una nueva explicación mágica sobre el mundo del bitcoin te haga voltear los ojos, no estamos aquí para subirte en el tren del emprendimiento bitconiano (estamos seguras de que acabamos de inventar esta palabra), o cualquier tipo de mafia difícil de entender para el ser humano promedio que realmente no termina de agarrarle el juego a la economía revolucionaria de la última década.

Al contrario, estamos haciendo un esfuerzo para sobrellevar la ola sin necesidad de unirnos a sectas o grupos selectos con altos conocimientos en todo lo que tenga que ver con las monedas virtuales. 

Pero obviamente, la cosa no llega hasta ahí; ya que la moda siempre deja espacios en blanco para meterse en todo lo que remotamente puede poner sus manos. Sin embargo, antes de indagar en eso, necesitamos dominar nociones básicas que nos permitan lucirnos en el mundo de los economistas frustrados.

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¿Qué c*rajo es blockchain?

Es básicamente lo que hace posible el bitcoin. El blockchain o “cadena de bloques”, es una tecnología que actúa como una especie de registro, del que nada se escapa. Una copia de seguridad que funciona de base de datos y plasma todos los acontecimientos, transacciones y actividades modificadas colaborativamente.

Eso sí, se tiene que modificar bajo un consenso general solamente cuando sea hiper-mega-súper necesario, e incluso así, todo lo que entra, sale, se cambia, y por quién se cambia, está a los ojos del mundo. Nada se puede ocultar y nada puede ser borrado.

Algo así como un documento de Google pero mucho más relevante para la economía del mundo.

Ya que mi explicación nunca será suficiente para calmar a la mente antigua y resistente a los cambios que hay en nosotras, te mostramos un video con dibujitos lindos y explicaciones más sencillas.

Ajá ¿y para qué yo quiero un registro de absolutamente todo lo que hago?

Probablemente por Rusia y Facebook.

Mentira (o quizás no tanto): el meollo del asunto está en que ya nadie quiere que sus datos sean guardados en los sistemas centralizados que utilizan los bancos, ni que los gobiernos o cualquier entidad se meta en sus transacciones. 

Estamos hablando de registros que para cada transacción de blockchain se almacenan en más de 200.000 computadoras alrededor del mundo, que conforman la red blockchain y que ganan criptomonedas por ello.

En resumidas palabras, por nuestra seguridad, transparencia y la necesidad de escapar de los fraudes y manipulaciones, existe blockchain.

Y…¿por qué me importa?

Primero, porque puedes parecer inteligente ofreciendo una clase magistral sobre el tema para tus más allegados. Y segundo porque es básicamente cómo se va a desarrollar el futuro/presente.

Por más nuevo que pueda sonar, la tecnología blockchain realmente fue lanzada al público por primera vez hace casi una década; pero con suerte entró en nuestro consciente -a duras penas- alrededor de último año.

Sin embargo, no importa lo mucho que evites sucumbir a las monedas raras del Internet, están aquí para quedarse. 

Todo muy bonito y revolucionario, pero ¿dónde entra la moda aquí?

Si esta pregunta nos la hubiésemos hecho hace menos de una década, lo más probable es que la respuesta fuese: nada.

En los últimos años la moda ha hecho un esfuerzo enorme por adaptarse a las nuevas tecnologías, algo a lo que anteriormente se resistió firmemente, y esto incluye, de un tiempo para acá, unirse a la ola de la moneda electrónica.

Más allá del bitcoin, el blockchain también podría funcionar para realizar votaciones electrónicas, porque protege la identidad del votante y mantiene un récord verificable y seguro; o en la burocracia fiscal, porque nada puede ser más transparente que una base de datos inmodificable para todas las partes. 

Y nada más barato, también.

Pero volviendo al tema, la cadena de bloques es una tecnología aplicable para muchos sectores, sobre todo para las empresas, que lo usan (o pueden usarlo) como herramienta para formar backups de datos de las corporaciones.

Con la industria tratando de seguirle el paso, el diálogo sobre su uso en el mundo de la moda ha aumentado considerablemente, y el grupito de protestantes por la moda ética tiene los ojos meticulosamente posicionados en estos nuevos pasos.

En específico, dichos defensores se están apoyando en dos aplicaciones significativas para la tecnología blockchain, que han surgido en pro de moda ética: Provenance y SourceMap.

La primera tecnología va más que todo con la transparencia en términos de cadenas de suministros, y la segunda se enfoca en la creación de sistemas económicos que mantienen el dinero concentrado en ecosistemas éticos de moda.

Blah, blah, blah.

Provenance junto a SourceMap y, por otro lado, Impaks. Son compañías de software que están comprometiéndose con la cadena de bloques para asegurar la transparencia de la industria. Pintan como una posibilidad que toda transacción, producto o impulso tenga orígenes trazables, transparentes y visibles a los ojos del mundo, con el mantenimiento de registros no manipulables de blockchain.

Con la tecnología emergente materializan algo que con los canales de comunicación tradicional no pueden: que todo sea comprobable sin necesidad de ir persona a persona. Sobre todo en los tiempos en los que el fast fashion y los discursos bonitos te pueden marear de realmente saber qué ocurre tras bambalinas.

¿Y cuándo viene el “pero…”?

Pero...hay obstáculos en su sueño millonario. Resulta que su sistema solo puede ser usado por personas que realmente lo quieran usar. Y ¿quién en la industria está totalmente seguro de que puede mostrar todos sus datos sin que el mundo juzgue sus movimientos y lo condene por cualquier eslabón saltado (o no justificado)?.

Muy pocos son los que pueden ser completamente transparentes y sobrevivir en el mundo de la moda.

Por lo que, básicamente, para las marcas que prefieren mirar hacia otro lado y hacerse las locas sobre el tema de las cadenas de suministro ocultando los abusos contra los derechos humanos, blockchain no cambiará nada. 

Pero para los que quieren mantener todo en su lugar éticamente, esta tecnología es un sueño encriptado.

Pero tengamos fe, ya compañías como Eileen Fisher y L’Oreal lo han adoptado para monitorear sus propias cadenas de suministros. Internamente, pero algo es algo.

La meta sigue siendo, según Provenance, que los consumidores puedan llegar a una tienda, sacar sus celulares, escanear la etiqueta de cualquier producto y poder ver toda la información referente sobre él.

Por más lejos y celestial que suene, esto ya se ha logrado con marcas especializadas, pero aún estamos cruzando los dedos para que pase en el mercado masivo.