El ‘cross-dressing’ de ‘Yo perreo sola’ de Bad Bunny
yo perreo sola

Feminismo y ‘cross-dressing’ en el video de ‘Yo perreo sola’ de Bad Bunny

El reguetón comienza a actualizarse

A mediados de febrero de este año, Puerto Rico quedó conmocionado por el asesinato de Alexa, una mujer transexual y sin techo que había sido abordada por un policía en un restaurante de comida rápida luego de que este recibiera quejas por parte de otros clientes del local al verla usando el baño de mujeres. El intercambio circuló por las redes sociales, generando la indignación de los puertorriqueños, quienes días más tarde estallaron en disgusto al enterarse de que Alexa Negrón Luciano había sido encontrada sin vida en una carretera de Toa Baja. El reporte policial registró que el cuerpo abaleado múltiples veces era el de un “hombre con falda”. 

Rápidamente el debate acerca de la transfobia en la isla resurgió en internet y en otros medios masivos, provocando consternación e indignación no solo por el brutal asesinato sino también por la forma en que las autoridades desconocieron el hecho de que se trataba de un crimen de odio hacia una mujer transgénero. Semanas más tarde, Bad Bunny fue entrevistado a propósito del lanzamiento de su álbum YHLQMDLG en The Tonight Show with Jimmy Fallon, donde interpretó el tema Ignorantes llevando una camiseta con el mensaje “Mataron a Alexa, no a un hombre con falda”. 

Bad Bunny en The Tonight Show with Jimmy Fallon
Sech y Bad Bunny en The Tonight Show with Jimmy Fallon
NBC

No es la primera vez que el trapero se declara aliado de la comunidad LGBTQ+ y aboga por los derechos de las minorías, pues ese ha sido uno de los elementos que lo han diferenciado desde sus comienzos en el mundo de la música urbana, separándolo quizá de ese estereotipo misógino con que suelen ser identificados los artistas de reguetón. El uso de pintura de uñas y su afición por la moda como forma de expresión, además de la cuidada estética de sus videos y la inclusividad presente en algunas de sus canciones, le han dado fama internacional. 

Más recientemente, en el video de su sencillo Yo perreo sola, el artista aparece travestido para defender desde la perspectiva femenina el derecho de las mujeres a ser respetadas e independientes. El día de su lanzamiento, las redes sociales estallaron al ser testigos del cross-dressing del artista, y mientras hubo quienes alabaron su mensaje feminista, este también generó detractores que, poco impresionados con el contenido de la producción, señalaron el precedente de otros cantantes que ya han explorado el travestismo, algo que evidenmente no es nuevo en la industria de la música. 

Yo perreo sola de Bad Bunny
Imagen del video de Yo perreo sola de Bad Bunny
Rimas Entertainment

Pese a la controversia, la calidad estética del video y la presencia de un Bad Bunny que interpreta a varias mujeres usando maquillaje y prótesis de senos generaron buena receptividad de parte de la crítica, pues aunque no se trata de algo nunca antes visto, un producto que exponga asuntos sobre el feminismo en un entorno latinoamericano en el que todavía predominan los códigos de acoso y violencia sexual resulta valioso y renovador. Según teóricos como el Dr. Ben Sifuentes-Jáuregui, el cross-dressing en Latinoamérica por tradición se ha empleado con subtexto machista o de burla hacia las mujeres, mientras que otros usos del travestismo están asociados evidentemente con la homosexualidad. 

En su libro Transvestism, masculinity and Latin American Literature, Sifuentes-Jáuregui explica cómo el cross-dressing es una manera de afirmarse en una narrativa, en una identidad de género o sexualidad, pero al mismo tiempo también es una actividad que supone un cruce que puede ir más allá de vestir de hombre o de mujer; es algo que bien podemos estar haciendo todos los días, pues implica una forma de encajar en un discurso, sea por voluntad, por deseos de romper paradigmas o para pertenecer a una comunidad, por lo que estos cruces pueden tener que ver con temas de clase social, raza, género o nacionalidad.

 Yo perreo sola de Bad Bunny
Imagen del video de Yo perreo sola de Bad Bunny
Rimas Entertainment

El caso del travestismo tanto en Latinoamérica como en España también ha sido una herramienta de disidencia en contextos antagónicos como dictaduras, o en procesos de liberación cultural como la movida madrileña en los ochenta. La llegada de esos discursos a los medios masivos fueron antecedentes importantes que sí deben considerarse formas de rebeldía y enfrentamiento al status quo. Sin embargo, en el caso del video de Bad Bunny, travestirse para defender nociones feministas ya aceptadas por gran parte de la población millennial que consume su música no es un acto de disidencia, sino una reafirmación de valores asimilados y promovidos por la opinión pública. 

Por otro lado, en Hispanoamérica, el cruce de géneros a través de la vestimenta responde directamente a ese estereotipo hipermasculinizado del hombre que se condensa en el machismo, pero también traza su camino antagónico en la imagen de la mujer casta y pura amalgamada en el marianismo, según explica Sifuentes-Jáuregui. Lo que hizo Bad Bunny al interpretar a mujeres altamente erotizadas y con atributos físicos exaltados sí es una forma de romper con ese estereotipo de la mujer virginal y pura, pues quizá la intención detrás de ese mensaje sea justamente plantear que no importa cuán provocativa sea una mujer, si esta dice que no, entonces es no. En ese sentido, también hay que reconocerle al puertorriqueño los continuos esfuerzos por suavizar su propia imagen masculina y explorar con elementos no asociados a la cultura del macho tradicional reguetonero, poniendo así en perspectiva la propia identidad y reafirmando el amplio catálogo de posibilidades estéticas que pueden caber dentro de un género.

En entornos queer, esta apropiación de los estereotipos femeninos y masculinos por parte de los latinoamericanos ha sido también una manera de descubrir y definir la propia sexualidad en el amplio espectro de posibilidades que esto abarca. Filósofos como Paul B. Preciado explican, además, que justamente estas definiciones de género parten de una concepción del mundo controlada por la ciencia y por el modelo binario de jerarquías: masculino/femenino, heterosexual/homosexual. Se trata de un esquema de sentido que desde el siglo XIX ha condicionado culturalmente a Occidente y que poco a poco se ha rebelado ante nosotros como anticuado y caduco. De esta forma, la concepción de género que plantea Bad Bunny responde en gran medida a estas nociones modernas provenientes de subculturas queer que poco a poco han nutrido el mundo mainstream.

 Yo perreo sola de Bad Bunny
Imagen del video de Yo perreo sola de Bad Bunny
Rimas Entertainment

Hoy en día la diversidad de identidades sexuales y de género, así como también el feminismo, forman parte de un discurso que no solo va haciéndose cada vez más dominante, sino que también es una suerte de sello distintivo generacional que nos separa de los conservadurismos del pasado. Así, artistas que forman parte de la generación millennial, como Bad Bunny, han llevado al mundo de la música urbana estos códigos. De algún modo, sus producciones están actualizando el “software” machista y misógino del reguetón, porque Yo perreo sola en principio es eso, es un poner al día tanto a otros artistas del género como al target poblacional en cuanto a estos códigos que ya forman parte de lo políticamente correcto. No es un acto de disidencia porque no está desafiando a un sistema de poder, sino al contrario: es un acoplamiento hacia lo que ahora aceptamos y defendemos como generación. 

 Yo perreo sola de Bad Bunny
Imagen del video de Yo perreo sola de Bad Bunny
Rimas Entertainment

Tal vez el reguetón esté llegando tarde al mundo del cross-dressing con conciencia y mensaje político, pero hay que reconocerle a Bad Bunny haberse tomado el trabajo para hacer algo que quizá todos estábamos esperando sin ninguna ilusión, pues se trata de un género musical que es inherentemente machista y que arrastra décadas de creencias obsoletas sobre la sexualidad y sobre el lugar de la mujer en la sociedad, de un mundo que evidentemente necesita actualizarse y ponerse en la misma página de una generación que ha sido mucho más consciente de su entorno y que demanda igualmente contenidos que se ajusten a los principios de corrección política y de respeto a la diferencia. De este modo, ese cross-dressing no es solo estético, también puede entenderse como un cruce discursivo que está tratando de acoplarse al futuro y a la idea obvia de que las mujeres tienen derechos y deben ser respetadas.

Claramente hay una brecha que aún persiste y nadie nos puede dar certeza de que Bad Bunny sea realmente un hombre del siglo XXI. Es inevitable que todavía se arrastren esquemas del pasado, que se cuelen en sus canciones letras como “más puta que Betty Boop”, por ejemplo, porque se trata de un camino largo que también amerita una progresiva educación de la audiencia y de una opinión pública que empiece a condenar la persistencia del contenido machista en el reguetón; porque perreamos al son de canciones que nos siguen denigrando, pero aplaudimos un esfuerzo mínimo que evidentemente tiene mérito, pero que hoy en día parece un paso minúsculo en el contexto de un género musical que todavía se mantiene anclado en viejos códigos. 

Si bien el video de Bad Bunny se trata de un esfuerzo valioso que debe ser reconocido, tampoco es un producto por el que definitivamente podamos afirmar que el reguetón es un género feminista o por el que debamos santificar al artista. Debemos tener claro que aún falta camino y que ha llegado el momento de superar atavismos. El cross-dressing no solo debe servir para dar visibilidad a las mujeres trans y para replicar un mensaje feminista pertinente y necesario, sino también para que Latinoamerica finalmente se vista con las ropas del siglo XXI, que cruce de época, que se asuma joven y dispuesta a cambiar el machismo por el respeto a la diferencia y la celebración de la dignidad humana. 

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