Moscas, doppelgängers y geishas: Westworld 'Akane No Mai'

Moscas, doppelgängers y geishas: Westworld ‘Akane No Mai’

«Westworld, ¿qué estás haciendo?» (con un gesto a lo «mi mamá no me compró un chocolate») ha sido una reacción ya demasiado frecuente después de un episodio. Y es como un novio tóxico que todavía no sabes si es tóxico o no. Así que está como un interminable período de prueba.

Así estoy yo con Westworld. Es mi novio en período de prueba. Solo que esta vez sé que tengo cinco semanas más para saber si lo boto o me lo quedo.

Porque una semana el episodio me hace no entender absolutamente nada. A la semana siguiente, es todavía peor y no solo no me explica en lo absoluto, sino que me pone una guerra toda falsa. Cuidado, luego te muestra un episodio increíble que te asegura que todo fue a propósito y que las intenciones son claras: te quieren hacer feliz.

Pero ahora, te dan exactamente lo que llevas meses pidiendo, pero como de mala gana así que no sabes si lo sigues queriendo. 

¿Me entienden? Bueno, supongo que tengo que explicarlo un poco mejor.

Episodio #5: ‘Akane No Mai’

Leer:

Reencuentro, inmortalidad y nitroglicerina: Westworld ‘The Riddle of the Sphinx’  

Guerra, nieve y tigres: Westworld ‘Virtù e Fortuna’

Pistoleras, venganza y esplendor: Westworld ‘Reunion’

Caballos, sangre y robots: Westworld ‘Journey Into Night’

Bienvenidos al Mundo Shogun.

Maeve y su pandilla ya entraron en el mundo japonés de los samurais, los ninjas y las geishas. Al parecer, este mundo es incluso más violento que Westworld, hecho para quienes consideran este muy manso (si Westworld es manso, entonces esto debe ser Auschwitz). 

Entonces nos preparamos mentalmente para ver muchos sables cortando cabezas. En Akane No Mai parece que los guionistas se fumaron un roll de sushi. Pero sí le salieron varias cosas bien. Tampoco me las daré de hater.

Cabe destacar que en este episodio se intercambiaron. La semana pasada no vimos nada de Maeve ni de Dolores, puro William y la compañía Delos. En este, no sabemos nada de William y no dejamos de ver a las dos bandoleras. Lo que me hizo extrañar a Will un poquito. 

El parque y los intereses inhumanos de sus humanos

La línea de tiempo de esta historia se concentra en el momento después que encuentran a todos los hosts regados por el lago. El equipo de rescate de Delos ya está claro que hay algo que ellos no saben (incluir acá una mirada sospechosa para Bernard) y una vez que estén enterados, podrán predecir qué pasará ahora. 

Porque eso es, en parte, algo que no hemos pensado. 

De alguna forma, encontrar a los hosts «muertos» en el lago y escuchar después a Bernard decir «yo los maté», nos hace automáticamente buscar respuestas sobre qué pasó, no sobre qué pasará a partir de ahí. Para mí esa escena de todos los hosts flotando fue como un punto final, pero ahora resulta que es un punto y coma, ni siquiera punto y seguido.

El parque no está dispuesto a perder esta guerra.

Ah, y sigue buscando al pobre Abernathy.  

William o el Hombre de Negro pero que no lucha contra extraterrestres

Te extrañé. Nos vemos la semana que viene.

Dolores, la Barbie de mil pasados

Dolores me cae cada vez peor. Pero no en el buen sentido como William o Maeve, que se vuelven cada vez más malos pero uno los ama así. Lo que pasa es que Dolores es como una dictadora en ascenso, a lo Fidel o Chávez.

Tuvo una comprensible rebelión y hasta digna de empatía porque dios, estuvimos toda un temporada viendo cómo masacraban a los hosts. Pero ahora, la niña se estrelló contra la pared y utilizó esta sublevación como cortina para hacer lo que ella quisiera. Incluso si incluye j*der a Teddy.

En este episodio, Dolores hace como una especie de metáfora con las moscas y el rebaño. «Tienes que sacrificar a las vacas malas, así te deshaces de las moscas y salvas a las vacas no infectadas».

¿Las moscas? Los humanos del parque.

¿La vaca mala? 

Sí. Teddy. Entonces Dolores aplicó la clásica de «cógetelo y luego déjalo», solo en lugar de dejarlo, ella quiso matarlo. 

Sin embargo, estoy segura que Teddy volverá para darle su «tatequieto».

Maeve, la ex prostituta de mente maestra

Una vez que entraron a Shogun World, los inteligentes guionistas utilizaron al personaje de su gremio para relatar todo lo que estaba pasando. En primer lugar que este mundo es heavy metal. No es para los miedosos y cobardes de Westworld (una pista para decirnos que veremos tanta sangre como en una película de Tarantino). En segundo lugar, que «lo que afectó a Westworld«, la rebeldía de la conciencia, también se esparció por el mundo de Akira Kurosawa como si fuese un virus.

Y por último, que un guionista humano no puede crear trescientas historias en tres semanas. Lo que nos lleva a: Maeve, Héctor y Armistice a encontrarse con sus doppelgängers versión japonesa. Una señora de una casa de geishas, y unos bandoleros con sables en lugar de pistolas. 

Las reacciones fueron tres: Héctor desconfiaba de su doble, porque ¿confiaría en sí mismo?…no. Armistice estaba absolutamente fascinada y las dos se veían como si estuviesen contemplando una espejo que habla. Y Meave tuvo una profunda conexión y empatía con su copia, Akane.

Todos se sumergen de golpe en esta nueva trama, para rescatar a la geisha de Akane. Si embargo, eso fue lo menos interesante del episodio. 

¿Te acuerdas del poder de persuasión de Maeve? Pues es algo que ha estado mejorando con el avance de la historia. Antes ella se dio cuenta que podía controlar a los hosts de la misma forma que no hacen los humanos, pero esta vez ella encontró una nueva voz. 

Después de tener unas cuantas lecciones de japonés resulta que nuestra ex prostitua favorita puede manipular a los hosts a través de la mente y también conectarse para ver y vivir lo que han vivido (como lo hizo con Akane). 

El episodio termina con un sutil: «I told you, I found a new voice. Now we use it.»

Y ahí es donde nos recuerda que es el mejor host de la serie.

Seguro volveré como novia arrepentida la próxima semana. Con esta última línea Westworld siempre sabe cómo mantenerme asegurada, qué falta de dignidad. 

Me encanta.

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