Escuchando Drake por primera vez en “More Life”

Escuchando Drake por primera vez en “More Life”

Es cierto. Nunca he escuchado a Drake.

Me refiero a escuchar en el sentido de la palabra de que he bajado o evaluado sus álbumes anteriores, y por ende, tengo una opinión viciada de lo que es Drake. Ese no es el caso, lo máximo que he escuchado del canadiense (además de que es canadiense), es que quizás estaba saliendo con Jennifer Lopez, la canción «One Dance», «Work» y un cover de «Too Good» de Zara Larsson. Todos estamos claros de que eso no cuenta.

Como anteriormente habíamos hecho este mismo tipo de reseña con el álbum de Frank Ocean, «Blond», decidí adoptar las mismas condiciones de aquella vez:

  1. No podía escuchar tracks viejos de Drake, 
  2. Tampoco investigar sobre él.
  3. Ni moldear mi juicio según lo que me dijeran conocidos. 
  4. Además, debía escuchar el álbum entero en orden y sin interrupción.

Como no podía lanzarme al foso Drakeano sin saber absolutamente nada sobre el álbum, investigué un poco.

Primero, quise saber sobre la historia tras la portada, porque ese bigotón no viene sin una historia interesante por detrás. Pues resulta que la portada es una foto de su padre, Dennis Graham. El nombre, por otra parte, se estima que se inspira en uno de los artistas favoritos de Drake, Vybz Kartel, quien ya había escrito una canción titulada “More Life”.

Después me tomé la tarea de seguir las reglas y escuchar el álbum completo y sin interrupción. No había escuchado ninguna de las 22 canciones y todo fue una gran revelación para mí. Como hizo Ainoa en el caso de Frank Ocean, dividiré mi experiencia en tres etapas.

Parte 1: “Ajá, vamos a ver que tanto le ven al tal Drake. Además que el rap ni me gusta. Seguro Cancerbero le lleva una morena, en tal caso”.

  • “¿Este ritmito no lo van a cambiar en todo el álbum?”
  • “Free Smoke me recuerda a mi amiga fumona”.
  • “Ni me estoy concentrando en qué está diciendo esta letra”.
  • “De esto me voy a aburrir en 2 segundos”.
  • “¡¿Me faltan 20 canciones todavía?!”

Parte 2: “Este ritmito es como pegajoso”.

  • “Este ritmo tropical es cool”.
  • “Hey la transición de esa canción estuvo top”.
  • “¿Este es otro artista cantando?”
  • “Sigo sin entender mucho qué dice pero me gusta”.
  • “Aquí hay como 5 géneros en 3 canciones… like”.

Parte 3: “Me provoca buscar la letra en Google y aprendérmela”.

  • “Uff 22 canciones”.
  • “Que ganas que dejó que otros artistas tuviesen solos”,
  • “Acabo de entender por qué es un playlist”.
  • “Esto es… ecléctico”.
  • “Me gusta Drake… ??”

Después de escuchar el disco de Drake estando predispuesta a que no me iba a gustar (o iba a pasar sin pena ni gloria por mi vida), debo decir que estoy felizmente sorprendida, aunque entiendo que escuchar esta pieza musical de Drake no es quizás la mejor referencia de su música en general, pero como dice la modelo Ashley Graham: You’re as good as your last job.

Primero, me encanta que él se refiere a él como un “playlist”, puesto que le quita la formalidad y la presión de escuchar un álbum como tal. Es más casual, más genuino y da paso a que sea más dinámico y ecléctico.

En él, deja que otros artistas tengan solos como Sampha, Skepta, además de dos newbies Giggs y Jorja Smith. 2 Chainz y Young Thug, quienes entiendo que son bastante famosos en el mundo del rap, tienen sus momentos de brillar a solas en More Life. No obstante, entre todos los colaboradores vistosos resaltó solo uno para mí: su mamá, quien deja un mensaje de voz al final de “Can’t Have Everything”; después de una canción que relata todo lo que hace a Drake sacar humo por las orejas, su mamá se aclara la garganta y dice: «You know, hon, I’m a bit concerned about this negative tone that I’m hearing in your voice this days».

Me encantaron algunas canciones como «Get It Together», que incorporan el South African House a la mezcla y Madiba Riddim, que además tiene un significado mucho más profundo del que hubiese creido.

Habían canciones de rap acerca de trabajo, dinero, amor, lujuria, etc. La longitud de 22 canciones -que casi se sentía como gula musical-, permite que se toquen varios temas de diferentes formas, incorporando de vez en cuando la colaboración de algún artista.

En el tópico de amor Drake se gasta, lo cual entiendo que es normal para este artista. Pero no amor en el cual la mujer es recíproca de los sentimientos y todos viven la vida feliz (todos sabemos que las mejores canciones no vienen de los días felices), sino del amor que hace que termines llorando en tu bowl de granola porque no puedes con el despecho. Para esto, está «Lose You» y «Fake Love». Sin embargo, canciones como «Teenage Fever» incorporan un twist de despecho juvenil al álbum; de hecho, en esta canción canta el coro de la canción de J. Lo “If You Had My Love”.

En líneas generales, mientras escuchaba el álbum era como si en cada una de las 22 canciones se quitara una prenda de ropa, o una capa de maquillaje. El mensaje estaba cada vez más desnudo y era cada vez más real. En More Life, Drake quiso experimentar más con menos parafernalia; en mi opinión, esa es la desnudez genuina que nos hace falta últimamente en la música que queda atrapada entre la música mainstream.

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