The Handmaid's Tale sí es tu nueva serie favorita

The Handmaid’s Tale sí es tu nueva serie favorita

Pensé que se había acabado lo que se daba en cuanto a sociedades distópicas y revoluciones en contra de sistemas crueles y totalitarios.

Me equivoqué. Big time.

Honestamente estaba un poco aturdida después de la ola de libros y películas que brotaban de este tema -como The Hunger Games, Divergent, The Giver, etc.-. Adicionalmente, ya había salido decepcionada más de una vez del cine al ver que la calidad y creatividad del autor no había sido plasmaba en la producción que acababa de ver. Al final, todos eran la misma interpretación de trajes minimalistas y escenografía futurista.

Por eso, cuando mi editora me pidió que reseñara lo que va de The Handmaid’s Tale hasta ahora, debo admitir que lo hice a regañadientes.

Qué sorpresa me llevé.

El primer dato impresionante es que la serie deriva de uno de los libros más importantes de literatura canadiense, escrito por Margaret Atwood en 1985. El libro toma lugar en un ambiente futurista, el cual se aplicaría a un futuro no muy lejano al de nosotros.

Lo segundo que se debe saber es que este no trata de un régimen totalitario normal, sino de una teocracia en la que se intenta hacer una regresión a los valores arcaicos de la Biblia. Los saludos tienen referencias religiosas y se hacen ceremonias en nombre de Dios. Los castigos legales también son parecidos, sacando ojos y cortando manos. Creepy, I know.

Si intentara hacer una pequeña sinopsis con base en lo que he visto hasta ahora diría que The Handmaid’s Tale se refiere a un Estados Unidos que después de años de abuso de anticonceptivos empezó a tener repercusiones en la fertilidad de la población, es por eso que se instaura esta teocracia totalitaria en la que la sociedad es dividida en varias categorías: Marthas, mujeres infértiles encargadas de cocinar y limpiar las casas de los personajes importantes del gobierno; Handmaids, mujeres fértiles de antecedentes comunes encargadas de ayudar en la casa de los Comandantes y concebir los hijos de la pareja; Comandantes y sus familias, aquellas parejas infértiles dirigentes del gobierno.

Esta gente está vigilada por las Aunts, quienes entrenan a las Handmaids, los Eyes, quienes vigilan la ciudad, y el gobierno como tal, sin embargo este no se manifiesta físicamente en la serie. Estilo Big Brother pero a lo “Opus Dei”.

La misión y visión de este gobierno es -como dije anteriormente-, regresar a los valores arcaicos y restaurar la fertilidad, mediante la esclavización de mujeres fértiles a personajes importantes del gobierno. Para justificar esto, usan el pasaje Génesis 30:

“1 Cuando Raquel se dio cuenta de que no le podía dar hijos a Jacob, tuvo envidia de su hermana y le dijo a Jacob:

―¡Dame hijos! Si no me los das, ¡me muero!

2 Pero Jacob se enojó muchísimo con ella y le dijo:

―¿Acaso crees que soy Dios? ¡Es él quien te ha hecho estéril!

3 ―Aquí tienes a mi criada Bilhá —propuso Raquel—. Acuéstate con ella. Así ella dará a luz sobre mis rodillas, y por medio de ella también yo podré formar una familia.”

Cualquiera puede admitir que this is kind of fucked up. Nunca me imaginé que algo tan poco llamativo como la fertilidad terminaría siendo el tema central de una serie contemporánea futurista.

Un par de cosas que me asombraron:

  • El personaje del chofer es protagonizado por Max Minghella, el indio de Social Network, Davus en Ágora y Graham en The Internship. No sé si soy yo pero sus cejas son hot.
  • No existe el racismo. Creo que la desesperación que generó la situación de infertilidad trascendió el racismo. Ninguna familia menosprecia a una Handmaid afrodescendiente, porque saben que lo realmente importante es que ella sea la única capaz de concebir sus hijos.
  • Se intenta borrar el pasado. Se tumban patrimonios como La Catedral de San Patricio para obviar que hubo un “antes”.

Obviamente, como en toda novela de regímenes totalitarios, hay un grupo de revolucionarios. En esta ocasión se llamanMayday”, lo que proviene del francés “M’aider”, que significa “Ayúdame”. Hasta ahora no se ha profundizado demasiado pero sé que hay buenas cosas por venir.

Ayer se terminó la primera temporada y debo decir que había pasado tiempo desde que veía una serie antes de leer un libro y siento motivación a leer la obra original. No soy ningún Misterpopo Celestial, pero predigo buenas cosas para The Handmaid’s Tale.

Ah, y espérense un plot twist al final. No spoilers.

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