The End of the F***ing World: cómo continuar una historia y no destruirla en el intento

Los adolescentes trastornados vuelven a Netflix una última vez

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Desde que salió la primera temporada de The End of the F***ing World —en 2017 en Reino Unido y al año siguiente a nivel internacional a través de la plataforma de Netflix— algunos fans de la serie esperábamos con ansias una muy necesaria segunda temporada. Sabíamos que todavía les faltaba camino por recorrer a James y Alyssa como personajes, y muchos nos preguntamos “¿y ahora qué?” cuando el sonido de un disparo vino seguido de los créditos finales de la primera temporada. Por suerte, esta segunda entrega llegó para resolver esa inquietud.

The End of the F***ing World  poster
Póster oficial de la segunda temporada de The End of the F***ing World 
Netflix

Con su primera temporada, The End of the F***ing World llegó como una refrescante comedia negra que usaba a dos adolescentes perturbados como vehículo para contar una historia sobre crecer y madurar en una etapa de la vida en la que siempre parece que el mundo se acabará por cualquier cosa. James (Alex Lawther), un autoproclamado psicópata, quiere matar a alguien y encuentra como víctima perfecta a Alyssa (Jessica Barden), una chica problemática que decidió un buen día que James sería su novio. Su relación evoluciona a lo largo de su viaje en la primera entrega, muy al estilo de Bonnie y Clyde, y aunque en principio sus personalidades causan algo de rechazo en la audiencia, esta termina por simpatizar completamente con ellos. 

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Esta segunda temporada comienza dos años después del final de la primera. Alyssa siguió con su vida y no sabemos si James sobrevivió al último capítulo de la entrega anterior hasta algunos episodios más adelante. Luego de su aventura, estos personajes deben encontrarse de nuevo con todos los problemas que dejaron atrás sin resolver, además de reconstruir las relaciones con sus padres y enfrentar las consecuencias de sus acciones, las cuales representan el argumento principal de esta temporada.

The End of the F***ing World
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En muchos sentidos, la historia se sintió como el cierre de una etapa. Los personajes que antes eran adolescentes torpes y pretendían no tener ninguna responsabilidad se convierten en adultos y encaran la dura realidad de la vida con una nueva perspectiva. Puede verse la evolución de Alyssa, que pasa de ser esta muchacha completamente irreverente a ser más centrada y calmada, pensando en los demás antes que en ella. James, por otra parte, se abre mucho más a expresar lo que siente, contrastando enormemente con la actitud hermética que caracterizó al personaje en la primera temporada. 

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A pesar de mostrar a los personajes en una etapa más madura, la serie no deja de jugar con ese tono sarcástico, casi cínico, que la caracteriza en la situaciones insólitas en las que se ven envueltos todos los personajes. Otro elemento que conserva la serie en esta ocasión es el sentimiento de indiferencia que distinguió a The End of the F***ing World desde el principio. Esa sensación está  incluso más presente en esta temporada, pues ya no solo viene de los protagonistas, sino de también del ambiente que los rodea. 

Luego de que la primera temporada terminara con un final lleno de emoción y adrenalina, la segunda comienza con un ritmo más tranquilo y monótono. La mayoría de los personajes parecen volver a tener pocas o ninguna emoción y eso es algo que resulta casi desesperante, pues no muestran los sentimientos que sabemos que tienen y lograron manifestar conforme avanzó la primera temporada. Es por esto que, cuando hay un momento de emoción, así este implique un acto tan simple como que dos personajes se tomen de las manos, la alegría que este pueda conllevar rompe con la sobriedad monótona y llega mucho más a la audiencia que si la serie estuviese plagada de momentos dramáticos.

 Naomi Ackie como Bonnie en The End of the F***ing World
Naomi Ackie como Bonnie
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Aparte de contar nuevamente con las actuaciones de Barden y Lawther, se incorpora al elenco de la segunda parte de The End of the F***king World, Naomi Ackie, quien interpreta a Bonnie, la antagonista de la historia que viene a recordarles a James y a Alyssa que el asesinato de Clive Koch no se resolvió del todo. Motivada por su amor hacia Koch, Bonnie aparece para buscar a James y a Alyssa, y vengar la muerte de este. Tal hecho reúne a los protagonistas, quienes también deben lidiar individualmente con sus propios sentimientos de amor y pérdida. Más allá de esto, el personaje de Bonnie se queda un poco plano, pues no aporta mucho y deja fuera de discusión cualquier intento de darle algo más de protagonismo.

Por otro lado, el repertorio musical de la segunda temporada de The End of the F***king World es amplio, pero en lugar de ser un complemento para la parte cómica de la serie, como sucedió en la primera temporada, en esta ocasión acompaña los momentos emotivos o de mayor tensión de la historia. La música es tal vez el único elemento disonante dentro de la serie debido a la cantidad de pistas que suenan, de manera consecutiva y con diferentes connotaciones específicas para cada personaje, en un mismo episodio. Esto genera una sensación parecida a la de estar pasando canciones en un playlist y puede llegar a ser algo abrumador.

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Así como algunos consideran que la primera temporada había cerrado con broche de oro, ahora hay quienes se preguntan si habrá una tercera entrega de The End of the F***ing World, a lo que su guionista respondió que no, aunque no está completamente cerrada a la idea, según una entrevista exclusiva para DigitalSpy. Sin embargo, Charlie Covell también dice que es posible extender la serie y hacer algo parecido a Boyhood, pero realmente no piensa que sea necesario y tiene otros proyectos en mente que nada tienen que ver con The End of the F***ing World.

Independientemente de que se haga una tercera parte o no, el final de esta segunda temporada no decepciona en lo absoluto. Es satisfactorio y verdaderamente se siente como un buen cierre para una historia que nos mostró desde una perspectiva distinta los típicos dramas adolescentes, que generalmente son retratados en la televisión con un exceso de dramatismo. Si la primera temporada enganchó a la audiencia con su humor negro y tendencias al morbo, esta nos da más de estos personajes a los que aprendimos a amar casi a los golpes y crea un final perfecto para quienes necesitábamos más. 

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