TheA Reviews: The Post

TheA Reviews: The Post

Cada comienzo de año el foco de nuestras preocupaciones está sobre alfombras rojas, discursos de aceptación y la quiniela malintensa que armaste con tus amigos que se la tiran de cinéfilos.

Razón por la cual, esta vez nos hemos dado el lujo, por segundo año consecutivo, de poner nuestra opinión sobre todas las cosas y resaltar su gran y significativo aporte a la cultura cinéfila, porque todo lo que tenemos que decir sobre las películas que hacen fila para los premios es estrictamente importante y necesario.

Y porque nos pagan por ello.

Así que, con una lista de 20 películas y un grupo de 7 personas dispuestas a deliberar y criticar -a veces profesionalmente y otras veces no tanto- con altos criterios de dirección, guionismo y fotografía, hemos fundado La Akademia The Amaranta.

Porque después de todo el shade que le hemos lanzado a nuestra contraparte, La Academia, no nos queda de otra que crear nuestra propia institución y celebrar unos premios menos polarizados y sensacionalistas -o quizás un poco de los dos- justo antes de que la ceremonia de los Oscars, bajo la estatuilla de Los OsKarinas.

Auspiciado por The Amaranta y GK Media.

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Esto implica, por supuesto, que desde ahora hasta el primero de marzo reseñaremos cualquier película que se atraviese en nuestro camino para comenzar las predicciones a nuestro gran evento (esto es mentira, estudiamos cuidadosamente las nominaciones de los demás premios y críticas para hacer esta lista de películas).

Hoy es el turno de The Post.

¿Keslokes?

Una película sobre la libertad de prensa, el amor al periodismo, la revalorización del rol de la mujer en la sociedad, la incansable búsqueda de la verdad, elegir el buen camino a pesar de las consecuencias y el enorme tamaño del pelo de Meryl Streep.

The Post es una película de Steven Spielberg, siendo pues, Steven Spielberg. A través de una óptica muy dinámica, el director estadounidense nos pasea por la (bastante estática) historia real de cómo The Washington Post logró publicar secretos del Estado en los que se evidenciaba cómo durante 30 años y 4 administraciones (incluyendo la del amado J.F.K.) los presidentes habían estado mintiendo sobre varios eventos, entre ellos, la mortal Guerra de Vietnam.

Los secretos, también llamados Pentagon papers, llegan a manos del editor del, para entonces pequeño periódico, Ben Bradlee (Tom Hanks), un apasionado de la noticia, un poco gruñón y con camisas bastante feas. Sin embargo, la decisión de publicar la historia recae en manos de la heredera del periódico, Kay Graham (Meryl Streep), quien por desfortuna ante el suicidio de su esposo, asume las riendas del negocio familiar.

Peleas tácitas por el dominio de la noticia con The New York Times, peleas bien explícitas por tomar el control de lo que se publica o no, disputas sobre el rol de un jefe femenino, tratar de complacer a amigos, políticos y a un código ético personal son tan solo unas de disputas que viven y padecen los protagonistas entorno a la aparición de esta controversial noticia a principio de los 70’s.

Con un elenco de primera en el que están Sarah Paulson, Alison Brie y Bob Odenkirk; Streep y Hanks se unen a Spielberg por primera vez juntos para llevar a la pantalla una historia que el director cree que es muy relevante para nuestros tiempos.

En una entrevista con The Guardian, Spielberg reconoce que apretó en tan solo 11 meses el rodaje de la película porque sentía la obligación de demostrar el periodismo del bueno, además del hecho de que los periódicos no se deben dejar doblegar frente a políticos que amenazan su libertad de prensa. UGHM, TRUMP.

Nominada al Oscar por Mejor Película y Mejor Actriz Principal, The Post suena en bastantes lugares como una refrescante y prometedora historia que demuestra la verdadera esencia del espíritu americano.

¿Kesloke pensé?

Lo que dije antes: Spielberg siendo Spielberg.

En definitiva la película sí me gustó, no diría que la voy a ver 20 veces más, ni que quiero tener el quemadito en mi infame y adorado clóset de películas, pero sí es muy buena y para un periodista en entrenamiento, un must.

Es crucial saber un poquito sobre la historia de Estados Unidos en los 60’s y 70’s, la línea del tiempo de los presidentes sobre los que se habla, la Guerra de Vietnam, el papel de los hippies malolientes en todo este pleito y que Nixon era un c*brón.

The Post es para muchos el reflejo de la era de oro del periodismo, cundido de tazas de café, colillas de cigarro, maletines de cuero, llamadas por teléfonos públicos, el titánico esfuerzo de conseguir una buena fuente y una oficina con un 89% de hombres.

Este último aspecto, aunque no sea la matriz de la historia, es un punto que con enfoques de cámara y los escenarios en los que ponen a la protagonista, se evidencia el cambio de percepción a inicios de los setenta sobre el deber de la mujer en la sociedad. Kay, el personaje de Streep, también sufre un cambio de persona en el que migra de encantadora anfitriona de fiestas y digna dama de sociedad a una determinada e inflexible dueña de un periódico de alto estima.

La nostalgia es inevitable al ver el ensamblaje de las tiras de impresión y el recorrido que te da Spielberg sobre la construcción de un periódico desde el misterioso contacto con la fuente, hasta el panorama de las decenas de empleados que se necesitaban tan solo para cargar y distribuir los ejemplares. Un guiño para los medios contemporáneos en los que la rapidez de publicación está tan solo a un click de distancia.

Por otra parte, tratando ya de la trama principal, el juego entre amigos e influencias y el eterno puje de la línea que dice “hasta aquí corro el riesgo como periodista” se lleva de manera deliciosa como un juego de ping pong entre los personajes. El tira y encoje natural que sucedería en la mente de cualquier persona en su sano juicio que está apunto de publicar una historia que puede acabar en delitos federales y la pérdida de centenares de trabajos.

Cursi en momentos, honorable en otros y hermosa siempre, The Post enaltece la virtud del periodista que se esmera por una buena historia y por servirle a sus lectores con la verdad.

Como recomendación, si no la han visto, recurran a All The President’s Men, para que entiendan un poco mejor la aparición siniestra de la silueta de Nixon sobre las grabaciones verdaderas de su voz y el final de la película.

¿Khé le daría?

The Post se lleva un Oskarina por “Mejor felicitación a los comunicadores sociales del año”, otro por “Mejor escena al estilo: boi step assaid fo the real gurl boss” y una nominación a la categoría de “En serio Meryl, el tema del pelo está fuerte”.