‘Taxi Driver’ y su continua influencia en la moda

Cuando pensamos en Taxi Driver, la película de 1976 dirigida por Martin Scorsese, nos pueden venir varias cosas a la mente: el guion de Paul Schrader, la actuación de Jodie Foster como una prostituta cuando apenas tenía 12 años, lo guapo que era Robert De Niro o la sangrienta escena final. Pocas veces consideramos la moda del filme o siquiera su influencia entre esos factores relevantes y esa es una gran equivocación.

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Tal vez sin buscarlo, Taxi Driver le dejó un legado a la industria de la moda que hoy, 42 años después, se mantiene fresco. El look de Travis Bickle que consistía en una chaqueta militar, lentes de aviador y un icónico mohawk quedó plasmado como uno de los momentos más icónicos en la historia del cine y continúa inspirando a diversos diseñadores alrededor del mundo a realizar reinterpretaciones del atuendo. Tal es el caso de Junya Watanabe, que para su colección otoño-invierno 2006 para hombres referenció de manera directa al personaje principal de la película e incluso se encargó de reproducir su soundtrack durante el desfile.

Aunque en esa colección el guiño que hace el diseñador al largometraje es más que evidente, podría decirse que la estética que poseen la mayoría de las creaciones de Watanabe se remonta a la obra de Scorsese. El japonés ha convertido algunos elementos emblemáticos del movimiento punk —como el mohawk, las chaquetas, los pinchos y los parches— en códigos esenciales de su estilo, tan presentes en sus desfiles como la música que le corresponde a esta contracultura.

El vínculo que existe entre Taxi Driver y este movimiento no es casual. Recordemos que la película salió en el año 1976, época de total desasosiego, decepción y desamparo. Estados Unidos acababa de atravesar la gran farsa que fue la década de los sesenta y ahora se enfrentaba a un panorama igual de gris gracias al escándalo de Watergate a principios de los setenta y la crisis del petróleo en 1973, al mismo tiempo que comenzaba una crisis económica en Gran Bretaña.

La película buscaba plasmar ese momento de la historia americana en pantalla y encontró que pocas herramientas visuales resultan tan poderosas como la moda. Taxi Driver, considerada una especie de western por mucha gente, muestra a un protagonista que renuncia al ideal americano para rebelarse ante la sociedad y esto lo hace, por supuesto, con la característica vestimenta de una contracultura motivada por la anarquía. Ese momento y ese mensaje quedaron impresos en nuestros recuerdos por siempre, razón por la cual tantos diseñadores siguen referenciándolo en la actualidad.

Como Watanabe, Alexander McQueen también llegó a buscar inspiración en la película. En los noventa presentó lo que fue su primer trabajo como recién graduado en diseño de modas: su colección otoño-invierno 1993, titulada nada más y nada menos que Taxi Driver. Del mismo modo, marcas como Burberry y Givenchy han reinterpretado la icónica chaqueta militar en años recientes y eso ha resultado en un resurgimiento de la pieza que, gracias a las grandes casas de moda y al fast fashion, hoy en día es casi esencial en el clóset de mujeres y hombres.

Ahora bien, Travis Bickle no es el único que ha inspirado a las grandes mentes de la industria. Iris Steensma, el personaje de Jodie Foster, también marcó una pauta que ha llevado a distintos diseñadores a referenciarla en sus looks, como hizo Marc Jacobs en su colección primavera-verano 2011. ¿La parte irónica? Foster odiaba estos atuendos. Afirmó que aguantó las lágrimas cuando se los probó por primera vez porque esos hot pants, crop tops y zapatos de plataforma representaban todo lo que ella despreciaba.

El estilo bastante Lolita de Iris es de gran relevancia hoy en día. Casas de moda optan por una paleta de colores casi exacta a la que usaba este personaje, sobre todo en la pasada temporada primavera-verano 2019, donde los rosas y rojos le robaron un poco de protagonismo al Aspen Gold; tomen la colección de Brandon Maxwell como ejemplo. Los estampados florales no se han ido ni parecen estar por irse a ninguna parte y la estética de los setenta suele manifestarse con regularidad, así que los guiños al emblemático vestuario —basado en el de una prostituta adolescente real con la que Schrader conversó cuando escribía el guion y que hace un cameo en la película— seguirán apareciendo cada tanto tiempo aquí y allá. Lo sentimos, Jodie Foster.

Taxi Driver es una película influyente en todo ámbito, incluyendo el de la moda para la sorpresa de Scorsese, quien ha admitido en entrevistas que esto fue un shock. El mensaje de rebeldía y soledad es uno que no parece estar cerca de envejecer en estos tiempos, a pesar de que la insoportablemente sucia ciudad de Nueva York que retrata el filme ya no existe. Hoy en día, el mundo nos sigue decepcionando y la nostalgia que eso nos ocasiona es lo que nos lleva a buscar referencias en el pasado para hacerlas parte del presente.

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