Un mes por Tailandia: 3

Lo primero que escucho al llegar a las islas Phi Phi es: “¿Qué se puede hacer en esta isla además de beber?” Después de analizar el lugar, me pareció muy cierto.

El ambiente aquí está dirigido hacia el alcohol y el turismo, lo que tiene sentido. ¿Qué persona no quisiera embriagarse en un lugar tan bello? Personalmente, mi viaje no se inclina hacia el alcohol y la fiesta, razón por la que este tipo de plan no es mi favorito en estos momentos.

Llegamos en ferry, fue divertido y soleado. Había acceso el techo del barco en donde disfrute de las vistas espectaculares.

Cuando llegué a Koh Phi Phi, definitivamente no esperé que fuera tan comercializado. Ha sido diseñado y acomodado para el turismo desde hace años.

Subí a un mirador que daba a toda la isla y sus alrededores. Fue una escalada vigorosa de 45 minutos por unas escaleras empinadas. Pero la vista hizo que valiera la pena. ¡Fue espectacular!

Me tomé un smoothie de mango con piña que tenía un sabor natural y refrescante. Sudé tanto por la escalada que mi espalda y mi backpack estaban completamente mojados. Pero después de esa bebida estaba lista para bajar y disfrutar de las playas.

Caminé hacia el otro lado de la isla y encontré un kayak a buen precio que alquilé por 2 horas. Me lo llevé y deambulé por el mar, hacia Monkey Beach (a 2 o 3 kilómetros de la orilla).

Me llevé solo mi GoPro y botella de agua, más toda la basura que iba agarrando del océano. Fue tan triste ver un lugar tan mágico lleno de tanto plástico y desecho, Especialmente pitillos. ¡Hay veces que te dan hasta 3 con tu trago! Parece que ignoran completamente el daño que que esto le hace al medio ambiente. 

Después de unas horas de paseo me mareé y me sentí mal por el resto del día. Pero fui capaz de ignorarlo para disfrutar de la belleza del sitio. 

La playa principal no estaba tan llena, pero era muy comercial para mi gusto. Así que el viaje en kayak fue la mejor opción. Llegué a Monkey Beach y me senté en la parte de la playa más vacía. Lástima que no vi a a ningún mono. ☹️

Me quedé ahí por unos 30 minutos, me bañé en el mar tibio y me sentí revivida. 

Llegué a Phi Phi a las 11:00 a.m., y el barco salía a las 3:00 p.m., así que no tuve tanto tiempo. Volví a la playa principal, pero me detuve un par de veces para asimilar la majestuosidad de ese océano utópico.

Después de remar unos kilómetros de vuelta, fui en búsqueda de comida y compré una pizza en un restaurant italiano, pero tuve que llevarme la caja corriendo al ferry porque me dejaba.

Mientras esperaba la salida del barco, me comí la pizza contemplando el paisaje una vez más. Can’t complain!

Al regresar salí a comer con Elle (mi roomate de 32 años). Comimos Pad Thai frente al mar, y luego fui a comprar un boleto para ir Phucket mañana. 

¡Emocionada por lo que viene!

Stay tuned…

– Emi

No te pierdas el viaje entero. Puedes encontrar el original en inglés aquí. 

Esta columna no necesariamente refleja la opinión de The Amaranta y sus dueños. 

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