Stranger Things 2 y el juego de las expectativas

Stranger Things llegó a nuestras pantallas con espíritu ochentoso, el regreso triunfal del Winona Ryder y un combo de niños curiosos dibujados por los hermanos Duffer, sin saber que la serie se convertiría en un éxito de la noche a la mañana.

Ahora, más de un año después, la segunda temporada de la trama sci-fi está disponible, pero muchas cosas pasaron en ese periodo de tiempo. 

Cuenta la leyenda que las segundas partes (terceras y cuartas) nunca pueden superar a la primera, e incluso en algunos casos, dichas partes pueden arruinar o entorpecer la historia hasta el punto de que su propia fanaticada se convierte en su más grande crítico.

Y aquí es donde entra todo el tema de las “expectativas”.

Este es, precisamente, el reto de toda secuela creativa: ¿cómo desarrollar una segunda parte con más tramas, más conflictos, suspenso y nuevos personajes sin perder la esencia de la historia y sin quemar los elementos que funcionaron la primera vez?

Por suerte, a la tensión creativa se le da más libertad porque acompañado de las complicaciones, viene un presupuesto menos ajustado. Aunque este no es consuelo suficiente, no es la primera vez que una franquicia con buena producción la caga.

Las segundas partes siempre han corrido el peligro de ser arruinadas; así que para esta segunda entrega, las expectativas eran un gran factor para el desenvolvimiento de la serie: un factor que, raramente, no entorpeció la serie.

Stranger Things 2 sigue su parámetro de “menos es más”, solo que con más ceros en su presupuesto, y funciona bien para ellos.

Sin embargo, no fue un proceso fácil. Para pelear con las expectativas, los hermanos Duffer se preocuparon por que el proceso creativo fuese abierto. Todos participaron para darle forma a la segunda parte de la historia, que no estaba escrita ni siquiera.

Con hechos concretos y un guión abierto a modificarse en el set, el equipo de Stranger Things juntó sus propias expectativas como productores para tratar de complacer las expectativas de sus espectadores. Puede que se haya visto un poco más forzado que la primera, que fluyó sin obstáculos, pero nada lo suficientemente grave como para ser notado.

En este caso, Stranger Things 2 es fiel a su primera parte, pero con el fin de mejorarla: nuevas tramas, más miedo y suspenso y nuevos personajes. Otro mito que lograron desvanecer, la típica renuencia a los nuevos personajes: la integración de nuevas caras en una serie cuyo principal atractivo es el elenco, fue fluida y bien recibida.

Así que, rodeados de nostalgia y una época que no vivimos pero se siente cercana, los hermanos Duffer equilibran perfectamente las referencias de cine, televisión y música ochentosa, tanto como para hacernos sentir familiarizados con el ambiente.

Nueve episodios después, Stranger Things 2 cumplió con nuestras expectativas y le dio inicio a la cuenta regresiva para la próxima temporada (que esperamos que se vuelva un hecho) de la serie. Ya cruzamos los dedos para que al menos no sea más de dos años. 

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