#TheAreviews: La La Land

Cada comienzo de año es una nueva oportunidad para interiorizar todos nuestros alter egos: intensas del cine, wannabes de Joan Rivers en la alfombra roja y críticas de arte y dirección de cada película nominada. No importa que no hayamos tachado todos los films que llamaron la atención de La Academia, nuestros instintos cinéfilos salen a flote cuando la primera ceremonia da inicio al Award Season.

Ya que nos gusta engañarnos diciéndonos que nuestros criterios cinematográficos son lo suficientemente sofisticados como para merecer un espacio en el maravilloso mundo del Internet, en el consejo editorial de TheA team surgió la (muy buena) idea de crear una serie de artículos con complejo de reseñas sobre las películas más importantes del gran día: Los Oscars.

Así es como #TheAreviews nació, en un intento de hacer más soportable la espera para los premios y ofrecerle a nuestros queridos lectores las reseñas menos objetivas, precisas y profesionales del mundo 2.0.

Para nuestra primera entrega, elegimos la película que tiene a todo Hollywood (y cualquier persona con sentido común) a sus pies: La La Land, escrita y dirigida por Damien Chazelle.

Dafoc is this about?

La historia parte de dos protagonistas, Mia (Emma Stone) y Sebastian (Ryan Gosling). Mia espera ser actriz y Sebastian quiere abrir un bar para revalorizar la música jazz como un género imprescindible. Son, de cierto modo, dos personajes bastante genéricos que Chazelle presenta como individuos excéntricos con diálogos inteligentes y cargados emocionalmente, en búsqueda de cumplir sus sueños. 

Omaigá, ¿Qué dice la gente?

Si has escuchado hablar sobre La La Land, lo más probable es que reconozcas su popularidad entre las personas que no disfrutan de los musicales. Ya que yo misma no pude comprobar esa teoría porque estoy lejos de resentir los films artísticos, reuní a las únicas dos personas que conozco que no pueden soportar ver a actores cantando y bailando por un lapso de más de quince minutos: mis papás.

Al principio dejaron salir algunos bostezos, pero ya para la mitad de la película puede que la musicalización les haya ganado a sus intentos de criticar los bailes de los protagonistas. Casi me atrevo a decir que sus esperanzas de que Mia y Sebastian terminaran juntos eran tan significativas como las de cualquier mortal con una debilidad por los finales felices.

Así que si la película sobrepasó las expectativas de dos personas con niveles de interés nulos cuando de musicales se trata, las probabilidades de que La La Land se lleve las 14 estatuillas en los Oscars son altas.

Por otro lado, 7 premios ganados en los Golden Globes, 14 nominaciones en los Oscars, Best Motion Picture en los Producers Guild Awards, Emma Stone como Mejor Actriz en los SAG Awards, 11 nominaciones en los BAFTA y 2 en los Screen Actors Guild Awards son un buen indicio de que la película vale la pena. Si después de veintitantos premios ganados no quieres verla, así sea por cultura general, al menos dale una oportunidad al placer de ver a Ryan Gosling en traje. No te arrepentirás.

Foc, marry or kill? 

Nuestro criterio de evaluación es simple, Foc significa que te gustó la película pero más para un one night stand, Marry es que quieres pasar el resto de tus días con ella y Kill es un gran NO en letras fosforescentes.

Por supuesto, La La Land es un marry asegurado.

En tal caso de que no lo hayan deducido a estas alturas, para mí La La Land es la película que estaba esperando desde hace mucho tiempo sin siquiera saberlo. El screenplay, los juegos de iluminación, las referencias cinematográficas, el toque realista, los colores, el soundtrack, la fotografía, el mensaje, las actuaciones, las coreografías; todo desde lo evidente y obvio, hasta los detalles que pasan desapercibidos si no prestas atención, es pura magia.

Para ser una freak de los musicales, está de más decir que las vocales de Emma Stone y Ryan Gosling no son perfectas, y sus bailes no son los mejores de Hollywood, pero eso fue precisamente lo que llamó mi atención; la esencia y química que vi en pantalla no trataba de venderme el mejor musical de la historia, sino el más poderoso.

Sí, La La Land es una película sobre personajes que espontáneamente matizan sus emociones a través de canciones y bailes. Pero también es una película sobre personajes apasionados, confundidos, reales y sinceros, que raramente vemos en otro tipo de films, musicales o de cualquier género.

En vez de conformarse con diálogos básicos, Damien Chazelle estructuró un guión que no solo se vale de canciones como medio expresivo, sino que transforma lo que pudo ser un musical clásico de los 60s’ en una adaptación realista del 2016. Entre referencias, metáforas e indirectas para los amantes del cine, Chazelle demostró que hacer musicales no es arriesgado cuando el arte lo vale.

Here’s to the fools who dream.

Dios mío, soy tan mainstream. 

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