‘Girls Incarcerated’: ¿documental revelador o reality show?

Netflix se ha posicionado como una fuente confiable de “docuseries” enfocadas en el género de true crime. Cada vez que te recomienda un documental sobre algún crimen de la vida real, bien sea protagonizado por Steven Avery o Kitty Genovese, puedes estar seguro que vas a ver un trabajo impecable y satisfactorio. Cuando mucho, con demasiadas escenas de planos abiertos filmados desde drones.

La fama de los documentales de Netflix tiene ya rato sonando y obviamente iba a arropar la nueva serie documental que hicieron, Girls Incarcerated, en la que retratan el día a día de adolescentes en la correccional para menores Madison Juvenile Correctional Facility. Aunque por default parezca que va a ser un documental brillante como todos los demás, spoiler alert: es más como un reality show mezclado con propaganda institucional para la correccional.

Al igual que sus predecesores, este documental es estéticamente hermoso aún cuando todo sucede dentro de una cárcel. A diferencia de los anteriores, lo que hace es tratar un tema superficialmente. Podemos ver cómo el sistema le ha fallado de todas las maneras posibles a estas niñas, una de ellas fue abusada de pequeña y jamás recibió ayuda, otra tenía una madre adicta que la obligaba a consumir heroína, y otra de ellas cumplió su condena pero no tiene un hogar a donde volver así que estará en el correccional indefinidamente. Pero la conversación se queda ahí, el material te lleva hasta “el sistema está roto, pero rehabilitar funciona mejor que castigar” y luego se queda callado.

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No se cuestiona de qué manera se instruye y educa a estas jóvenes que, a diferencia de los criminales adultos, sí tienen todas las oportunidades de reinsertarse en la sociedad. De hecho en algún punto una testigo/monja/misionera de alguna religión va a supuestamente hablarles de la Biblia pero lo que hace es juzgarlas con un discurso lleno de slut shaming, y nadie en la correccional cuestiona esto.

Parte del problema puede estar en el target al que va dirigido esto. Las chicas de la serie están viviendo sus vidas como lo harían afuera, chismosean todo el día, se peinan unas a otras, y van a clases… y bueno, digamos que pocas personas quieren ver un documental para escuchar chismes de adolescentes. Es como si estuviesen apuntando a la misma clase de gente que veía 16 and Pregnant, lo que hace que de a momentos, Girls Incarcerated tenga un tono extraño.

En general, si quieres ver algo ligeramente trashy o como la versión juvenil de Orange is the New Black, esto definitivamente vale la pena. Si querías algo más al estilo clásico de documental de Netflix, probablemente no llegues ni al cuarto capítulo. 

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