La muerte de C. Tangana es el nacimiento de El madrileño

C. Tangana murió, pero el nacimiento de ‘El madrileño’ lo vale

Olvidemos la existencia de C. Tangana. El artista español —mejor conocido por su éxito Booty, junto a Becky G, y sus álbumes con influencias del pop y el trap— no está más con nosotros. Antón Álvarez Alfaro desea que ahora nos refiramos a él por el título de su tercer LP de estudio, El madrileño. Obviamente, Sony Music no lo dejó cambiarse el nombre para diferenciar este nuevo proyecto de sus antiguos lanzamientos, pero la intención es lo que cuenta.

Con esta declaración, C. Tangana nos presenta el concepto detrás de su nuevo disco, uno muy alejado de lo que planteaba en lanzamientos como Ídolo o Avida Dollars, y con este, también su nueva identidad: el madrileño, un hombre que viaja por el mundo mostrando orgullo por su folklore mientras disfruta de otras influencias externas. Por eso, la fusión de distintos géneros latinos como el corrido, el bossa nova, la salsa y el bolero con elementos del flamenco, el hyperpop y el trap es el hilo conductor de la historia que nos cuenta este álbum sobre el lado más vulnerable de un artista urbano tan exitoso como C. Tangana.

Portada de El madrileño de C. Tangana
Portada de El madrileño por Iván Floro
Sony España

Con la intención de crear un álbum de ambiciones rupturistas, C. Tangana nos entrega 14 pistas que enlazan la exploración de ritmos autóctonos tanto de España como del mundo latino con letras honestas y vulnerables que nos permiten conocer más a fondo al artista detrás de El madrileño, su estilo de vida, su relación con la fama, sus influencias y su forma de ver el mundo. Lleno de fusión, excesos y folklore, este es un trabajo al que no podemos dejar de darle replay.

‘El madrileño’, más hispano que español

Demasiadas mujeres, el primer tema del disco, nos deja claro que no estamos ante canciones típicas de ningún género en especial, sino que nos encontramos con una rica exploración de ritmos que podría ser un desastre en papel, pero cuya ejecución resulta cuidada y limpia, con cada cambio ocurriendo en el momentos correcto. El salto entre la rumba y la salsa en Muriendo de envidia, la integración de los beats sintetizados al bossa nova en Comerte entera o el corte entre la melodía cubana y el discurso de Pepe Blanco en Cuando olvidaré son ejemplos de la fusión que protagoniza toda la producción de El madrileño, esa que tal vez nos agarra por sorpresa, mas no nos deja con un mal sabor en la boca, sino todo lo contrario.

A pesar de que tenía como objetivo estudiar la música folklórica en esta oportunidad, C. Tangana no deja atrás aquellos elementos de las composiciones trap, hip-hop y pop que lo hicieron famoso, usando las características de estos géneros para darle cohesión al álbum y no dejar que el mismo se pierda entre tanta exploración. En el LP, se juntan las influencias de los ritmos hispánicos de Chavela Vargas, Lola Flores y El Pescailla con la alteración de instrumentos y voces típicas del hyperpop, haciendo también obvia la influencia de Sophie, A.G. Cook y Charli XCX. Aunque el resultado es más pop que experimental, pues en general predomina el maximalismo de este estilo, el álbum no deja de ofrecer algo fresco y diferente.

Lista de canciones de El madrileño de C. Tangana
Lista de canciones de El madrileño
Sony España

La fusión cuidada de todos los elementos tradicionales de la música hispana y el enfoque futurista de los guiños al hyperpop son lo que hacen de El madrileño un álbum digerible para el público general. Combinando características del bolero y el lo-fi trap en Te olvidaste, del dembow y la rumba en Tú me dejaste de querer o del corrido y el synth pop en Cambia (estilizada como CAMBIA!), el disco termina siendo más seguro y menos disruptivo de lo que C. Tangana tenía como aspiración, aunque no por eso deja de ser un trabajo llamativo, protagonizado por la indagación de los sonidos representativos de España y Latinoamérica.

La vulnerabilidad de C. Tangana, el fuckboy

Al igual que la producción de Demasiadas mujeres nos da un abreboca sonoro de todo lo que nos trae El madrileño, su letra es la introducción ideal para entender la aventura de introspección a la que nos invita C. Tangana a acompañarlo. Al hablar de su vida llena de viajes, drogas, eventos y, sobre todo, mujeres desde un lado más reflexivo, el cantante retoma los temas en los que se centraban sus lanzamientos anteriores desde una nueva vulnerabilidad. Con El madrileño, nos convertimos en confidentes que disfrutan de una nueva faceta del artista español y logran entender un poco mejor a ese fuckboy que recorre el mundo sin poder crear conexiones duraderas ni lo suficientemente genuinas.

No es común que un artista urbano abra las puertas de su espíritu de un modo tan crudo, lo que hace de las composiciones de El madrileño un acierto no necesariamente lleno de poesía, sino de una sinceridad que va de la mano con la sensibilidad latina de la instrumentación. El reproche que hace desde la perspectiva de las mujeres de su vida en Nunca estoy, la metáfora de la fama en Un veneno, la descripción de la experiencia de ir a unos premios en Nominao y la desilusión de un amor no correspondido en Tú me dejaste de querer son elementos que nos permiten conocer las intimidades de C. Tangana y al mismo tiempo dotan el álbum de una universalidad que conecta con la audiencia.

C. Tangana
Javier Ruiz/Imagine It Media

El hilo conductor de El madrileño es la sinceridad a la que C. Tangana no le tiene miedo. Ejemplos como “Mejor dame otra calada / O párteme la cara / O miénteme y dime que me quieres / Que todo está bien, que no ha cambiado nada” en Párteme la cara, “Yo sí recuerdo cuándo nos conocimos / Por ahí yo andaba con la novia de un amigo / Ojeras en la cara y la nariz untada en perico, ja / Baby, así sigo, has intentado demostrarme lo que valgo / Como si yo no amara tanto lo que hago” en Te olvidaste y “Me hicieron pensar que si cada noche no salía envuelto en Gucci, yo no era más que un don nadie / Y ahora que sobran ceros en el banco me piden que cambie” en CAMBIA! son excelentes para demostrar que más que ser un disco lleno de metáforas y símiles, estas son composiciones sin pelos en la lengua que exponen no solo las contradicciones de ser famoso, sino de crecer como un hombre en la sociedad hispana.

Esta misma sinceridad se refleja en las colaboraciones que tienen presencia en el disco. Eliades Ochoa, Jorge Drexler, Kiko Veneno y Andrés Calamaro se adaptan a Tangana y dejan que este se entienda como el verdadero protagonista de la historia que cuenta El madrileño. El cantante español toma el rock desenfrenado de Calamaro, la guitarra acústica de Drexler y las melodías cubanas de Ochoa y las convierte en algo suyo al integrarles sus relatos vulnerables y sus elementos hyperpop.

El madrileño es un álbum en el que C. Tangana resalta más que nunca. Presenta una nueva faceta creativa que nos permite conocer más fondo no solo sus emociones y su visión, sino también la influencia que los géneros folklóricos han tenido en él. La combinación de estas cosas hace que el álbum se sienta como una puerta abierta a su hogar o, mejor dicho, o su avión para ser testigo de su vida llena de excesos y la tristeza que esta conlleva. Aunque al entrar nos encontremos con el ataúd de Tangana, solamente podemos desearle larga vida a El madrileño.

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