‘Sex Education’ no es tan buena como dicen

Sex Education es una de esas series de Netflix que la gente no tarda más de dos días en consumir. Recién me enteré de su estreno, ya todo el mundo estaba recomendándola y publicando escenas en redes sociales. Esto, sumado a las buenas críticas que ha recibido hasta ahora, despertó mi curiosidad, así como la de muchas otras personas, por lo que me animé a darle una oportunidad para comprobar si era merecedora de su hype. Luego de ver los ocho episodios que conforman la primera temporada, tengo una opinión un tanto impopular por la que me van a crucificar: no es realmente tan buena.

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Sex Education gira alrededor de Otis Milburn (Asa Butterfield), un adolescente virgen y la antítesis de cool, y Maeve Wiley (Emma Mackey), quien se ha ganado la reputación de la chica mala y rebelde de la escuela. Ambos pasan de ser desconocidos a dirigir un consultorio en el instituto para dar asesoramiento sexual a los estudiantes, lo cual da pie a importantes aprendizajes disfrazados de situaciones divertidas.

Ahora bien, la serie no es más que entretenida, cosa que ni siquiera logra ser desde sus inicios. Es a partir del quinto episodio que toma fuerza y se pone interesante y, si me preguntan a mí, esto no vale de nada cuando solo restan tres capítulos luego de ese punto.

Mi mayor problema con la nueva serie de Netflix es el siguiente: cree que su audiencia es estúpida. El guion falla en comunicar los hechos o los antecedentes de los personajes de manera efectiva. Por ejemplo, en un momento uno de los protagonistas hace una llamada a un contacto que tiene registrado como “Hermano Idiota”, quien no había sido mencionado en la serie anteriormente. Develar que un personaje tiene un hermano de esta manera solo refleja una cosa: extrema flojera. ¿Por qué no guardar el número con su verdadero nombre y revelar el lazo familiar de una forma más creativa? Había opciones y se fueron por la más débil. Lamentablemente, Sex Education peca de esto en repetidas ocasiones.

Por otro lado, la serie no puede evitar ser sosa y cursi ni por un minuto. Está plagada de momentos predecibles y empalagosos porque, equívocamente, cree que a través de ellos es la única manera de hacer llegar un mensaje profundo. Cada caso atendido en el consultorio deja una moraleja pertinente, sobre todo en estos tiempos. Sin embargo, parece que quisieron abarcar todos los temas posibles y no tuvieron suficiente creatividad para tratarlos como debían, lo cual solo hizo que aterrizaran en lugares comunes.

Para ser una serie sobre sexo, el humor es bastante infantil. Esto es realmente confuso y me hizo preguntarme en demasiadas oportunidades hacia qué público está dirigida. En un segundo tienes al director gruñón de la escuela bailando por los pasillos porque no hay quien lo vea —y se supone que esto es gracioso— y, al siguiente, un personaje pasa toda la tarde masturbándose hasta que dice, y cito, que se le va a caer el clítoris. La combinación de ambas cosas simplemente no funciona y es una gran decepción dado que si hay algo que las producciones británicas siempre han sabido lograr, es el humor. Esto me lleva a otro de sus problemas: parte del fracaso de Sex Education radica en lo mucho que desea imitar el formato americano. Si no fuese por el acento de los actores, el show fácilmente pasaría por otra serie adolescente estadounidense del montón. Se pierde su verdadera identidad entre tanto americanismo y, como es de esperarse, no hay acento inglés que evite que un barco se hunda.

Ahora bien, no voy a mentir y decir que la serie no resulta entretenida de vez en cuando. Entiendo por qué todo el mundo se enganchó y se la devoró en menos de dos días. Seamos honestos: dramas adolescentes, sexo, personajes estereotípicos y gente atractiva. Esa fórmula nunca falla en el departamento comercial. Y sí, es cierto, trata temas importantes como el aborto, el feminismo, las relaciones entre padres e hijos, el acoso y, por supuesto, la sexualidad. Todos estos son tópicos sobre los cuales deberíamos estar discutiendo y siempre es bueno contar con series o películas que lo hagan de manera positiva. Además, tiene un elenco diverso e inclusivo, lo cual es algo que definitivamente rescato de esta producción. Sin embargo, poseer todos estos elementos no garantiza un buen resultado, al menos no cuando tienes un guion tan flojo.

Luego del quinto episodio, cuando por fin sentí cierto cariño genuino por estos personajes, Sex Education se convirtió en un placer culposo y me vi obligada a terminarla solo para saber qué iba a suceder con Otis y Maeve. Pero, siendo franca, lo único que me permitió invertir cinco horas de mi vida en ella antes de que me importaran sus protagonistas fue mi interés por reseñarla. Así que si no pueden esperar tanto para que una serie se pruebe valiosa de su tiempo, no vale la pena darle una oportunidad.

  1. La droga es mala, necesitas dejarla y bajar un cambio con las criticas, comprate una vida por favor y tan critica que sos hace vos una serie asi despues nos reimos y leemos las criticas para que veas que no te va a gustar recibir criticas, ups perdón no tenes plata y solo sabes criticar salu2. solo vine a buscar un resumen para no verla de nuevo y me encuentro con gente inepta ndeaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhh

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