‘Maniac’: una serie con aires distópicos y personajes femeninos bien desarrollados

El universo de Netflix muchas veces se siente como entrar en un void de películas forzadas y series mainstream, en las que a juro tiene que haber un personaje homosexual, uno afroamericano y una gorda con pepas en la cara para cumplir con la cuota de inclusividad que nos exige la sociedad moderna.

Aun así, entre ensayos y errores de series como Insaciable, cuyos dos primeros capítulos me parecen de lo más mediocre que he visto este año, o hits como La Casa de Papel, surgen especies como Maniac que desafían por completo nuestra manera de consumir series. Ya de por sí, el hecho de poder ver una pieza con tan buena cinematografía y llena de metáforas visuales muy bien calculadas, hace que sea imposible pasar desapercibido hasta para el más hater de las plataformas de streaming.

La serie se ambienta en un plano futurista un poco contradictorio, en donde se supone que nos encontramos en el Nueva York de la década de los ochenta, pero cuyo nivel tecnológico nos hace sentir que estamos en el universo de Blade Runner 2045. Annie (Emma Stone) y Owen (Jonah Hill) caracterizan a dos personajes cuyas vidas giran entorno a traumas y enfermedades mentales que les impiden tener relaciones normales con sus amigos y familiares. Ambos desde sus carencias buscan enfrentarse a un mundo que recuerda mucho a la famosa sociedad distópica de Aldous Huxley, en la que para mantener un status quo las personas debían tomar diariamente una pastilla que los inhibiría de cualquier otro sentimiento que no fuera la felicidad.

Los creadores Cary Joji Fukunaga y Patrick Somerville nos traen lo que se supone que es una versión de una serie de televisión noruega que lleva el mismo nombre, al mundo mainstream de series que intentan hablar de bullying y luchas sociales casi siempre sin mucho éxito, para replantear la manera en que tratamos las enfermedades mentales (como la depresión y la esquizofrenia). Sin embargo, tanto Annie como Owen son retratados como personas normales como podríamos serlo tú y yo, que sufren de situaciones de la vida normal, pero que tienen dificultades para sobrellevarlas debido a ciertas condiciones que padecen.

Aunque no es la principal razón por la cual disfruté la serie, es imposible no fijarse en lo bien que se construyó un tema tan complejo y lo exitoso que logró ser ese discurso para abrir posibles conversaciones e incluso hacer reflexionar a unos cuantos acerca de cómo estamos tratando estos problemas que cada vez necesitan más de nuestra atención. Parece ser que la audiencia logra digerir mejor los problemas cuando se retratan dentro de mundos alumbrados con luces de neón y una estética digna de un filme de Wes Anderson versión japonesa. Es quizás este detalle lo que podría hacer que Maniac termine siendo una pieza mainstream donde todo se ve muy bonito para ser verdad.

Aun así, el desarrollo de los personajes femeninos es otra de las razones por las cuales logré ver esta miniserie de diez capítulos en tan solo dos días. Tanto Annie como la doctora Fuji (Sonoya Mizuno) son mujeres que intentan parecer fuertes e independientes, pero que con cada segundo que pasa comprendemos lo complejas e inseguras que pueden llegar a ser. De igual forma, como vemos casi al final de la serie con el personaje que encarna la brillante Sally Field, que recuerda a una madre que siempre tiene la razón, al contrario de lo que estamos acostumbrados a ver en cuanto al desarrollo de los personajes femeninos, son estos los que más logran mantener la calma y la cordura a pesar de las situaciones complejas con las que se enfrentan.

Lo único que podría realmente criticarle a esta serie creada por Fukunaga, guionista de películas como IT y de series como The Alienist, también disponible en Netflix, es que los primeros capítulos pueden ser un tanto densos y lentos, además de que quedaron ciertos cabos sueltos dentro de las historias de algunos de los personajes más importantes. Esto creo que sucedió debido a que cada personaje tiene un background bastante complejo y que si bien nos hacía comprender lo normal que es sufrir un trauma al conocer solo algunos detalles de sus vidas (suficientes como para seguir el hilo de la historia), nos dejó queriendo saber más acerca de ellos; como pasa con la doctora Fuji, cuyo estilo y forma de ser me dejó queriendo saber más acerca de su relación con el ultra hot doctor que encarna Justin Theroux.

De igual forma y aunque la experiencia de Maniac se limitará a una sola temporada, nos emociona saber lo que esta serie podrá destapar tanto en nuestra sociedad como en el mundo cinematográfico. Y así, sin spoilers, te invito a que no dejes de gozar de este manjar visual que te dejará preguntándote si tú mismo no tienes un montón de traumas de los que te gustaría deshacerte.

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