Películas que cruzan la línea entre erotismo y pornografía

Películas que cruzan la fina línea entre el erotismo y la pornografía

Por años, los medios nos han vendido dos imágenes casi antagónicas del acto sexual, siendo este la consumación de un amor predestinado por los dioses, o, literalmente, un espectáculo digno de una película porno. Sabemos, por supuesto, que ninguna es verosímil y que en la mayoría de los casos los filmes no le dan mayor importancia al sexo, pues tienden a quedarse en la superficie de estos dos extremos. Sin embargo, este, como recurso narrativo, puede dar para mucho más que una simple escena y es capaz de mostrar momentos vitales de transformación para los personajes de la cinta si está bien utilizado.

La función narrativa del sexo en el cine y la televisión depende, en primer lugar, de la intención que tenga el director. Aun así, la reacción general que producen los desnudos en los medios es de morbo y excitación a raíz del tabú con que se trata el tema de las películas eróticas. Este hace que se cree en la mente de la audiencia una relación directa entre este tipo de largometrajes y la pornografía. Muchas veces se habla de películas eróticas como películas pornográficas, y la verdad es que no están lejos de serlo. Sin embargo, el contenido para adultos involucra un retrato explícito del acto sexual, mientras que no todos los filmes que juegan con el erotismo encajan en esta descripción. La mayoría de ellos, más allá de hacer uso de elementos gráficos, utilizan otros recursos para crear un ambiente que transmita deseo y tensión sexual. Esto es lo que sucede cuando la película busca distanciarse de la pornografía y hacer énfasis en el erotismo.

 Last Tango in Paris erotismo
Last Tango in Paris (1972)
United Artists

Películas eróticas por excelencia como Last Tango in Paris (1972), muy a pesar de la controversial escena de la violación de María Schneider con una barra de mantequilla y de muchas otras declaraciones de abuso que realizaron los actores contra el director, se enfocan en utilizar varias tomas de desnudos para crear una sensación de tensión sexual, esa por la que se hizo famosa la cinta al momento de su estreno. Esta es justamente la forma en que la mayoría de los directores usan el sexo como recurso narrativo.

Sin embargo, el sexo comenzó como un elemento censurado en pantalla debido al código Hays. Aquellas películas que se consideraban un poco subidas de tono usualmente pertenecían al género del cine negro o eran dramas policiales. Double Indemnity (1944), Vértigo (1958) e incluso la Lolita de Kubrick fueron algunos de los primeros largometrajes en poner cierto énfasis en las relaciones sexuales de los protagonistas, aunque no necesariamente hicieron de ellas su elemento central o innovaron en su uso.

Lolita erotismo
Lolita (1962)
Metro-Goldwyn-Mayer

Con el tiempo, el cine y la televisión fueron dándole cada vez más espacio al contenido sexual, eventualmente llevando a la creación de los thrillers eróticos. Este nuevo género usualmente involucra dramas policiacos con una alta cantidad de escenas sexuales, haciendo de la relación el escenario del crimen. Esto es lo que vemos en películas como Dressed to Kill (1980), Fatal Attraction (1987) y Basic Instinct (1992). 

Basic Instinct  sexo
Basic Instinct (1992)
InterCom

Lo característico de estos largometrajes eran sus reiteradas escenas e insinuaciones sexuales. Aquí el sexo representaba una forma más de probar el terrible poder que las mujeres podían tener sobre los hombres, exaltando lo exótico y peligroso de la sexualidad. No obstante, con el paso del tiempo y el pensamiento cada vez más liberal de la sociedad, esta imagen del acto ha variado un poco, lo cual ha permitido que se profundice en su significado para transmitir más que solo erotismo.

Ya habíamos visto algo de esto en Last Tango in Paris, que muestra el desarrollo la relación sexual entre los personajes y al mismo tiempo la liberación de la protagonista a través del sexo. Allí, Jeanne (María Schneider) es una mujer en sus veinte, joven e inexperta, que en un principio se muestra sometida por un hombre mayor y sus propias expectativas sobre la vida. No es sino después y hacia el final de la película que entendemos que ella había tomado el poder de la relación desde su sexualidad, incluso antes de que ocurriera el primer encuentro entre los protagonistas, y no de la forma peligrosa y feroz que describen los thrillers eróticos

Tal liberación del estigma que representaba la sexualidad femenina se desarrolló mucho más años después y ha prevalecido hasta nuestros días, en ocasiones con un uso comedido de desnudos en pantalla. The Handmaiden (2016), dirigida por Park Chan-wook, usa tres escenas explícitas que van adquiriendo más y más capas de significado a medida que avanza la película para mostrar la conexión emocional entre las dos protagonistas. Por otro lado, el sexo en la cinta también puede ser visto como un elemento de control y encierro; así es, por ejemplo, para Hideko (Kim Min-hee), quien es obligada a hacer lecturas dramatizadas de libros eróticos japoneses para entretenimiento de su tío y otros aristócratas.

 The Handmaiden  erotismo
The Handmaiden (2016)
CJ Entertainment/Mozinet

No obstante, algunas películas eróticas toman la oportunidad de transgredir aun más el tabú al hacer escenas tan explícitas que los desnudos y la sexualidad se vuelven recurrentes y pierden un poco el impacto, irónicamente cambiando el foco de atención del acto al contexto que lo rodea. Esto celebra desde otro extremo el tema de la liberación del sexo, dejando claro que, de hecho, este no es la gran cosa y que lo importante está en lo que lo rodea.

La obra póstuma de Stanley Kubrick, Eyes Wide Shut (1999), presenta escenas de desnudo en un mundo onírico en donde un culto de hombres poderosos orquestan fiestas sexuales. En la cinta, lo importante no es lo que hacen los personajes durante la orgía, sino cómo lo hacen y por qué lo hacen. A medida que Tom Cruise avanza por las diferentes habitaciones en las que estos actos se están llevando a cabo, cobra peso el hecho de que muy pocas parejas realmente están teniendo sexo, pues la mayoría de las personas solo observan en silencio. Esto nos invita a pensar que el acto en sí carece de la importancia que muchas veces le damos, y que hacerlo quizá no es tan emocionante como verlo. Sin embargo, que todos los personajes utilicen máscaras nos demuestra que el sexo sigue manteniendo un halo de misticismo y prohibición.

Eyes Wide Shut (1999) de Stanley Kubrick
Eyes Wide Shut (1999) de Stanley Kubrick
Warner Bros.

Otra película que usa el elemento transgresor del sexo como parte principal de su narrativa y manda un mensaje muy poderoso para la sociedad japonesa de la época es El imperio de los sentidos (1976). A finales de los años sesenta y a comienzos de los setenta, el país asiático entró en un periodo de crecimiento tras ser ocupado por los aliados al terminar la Segunda Guerra Mundial. Este momento se caracterizó por una modernización acelerada del territorio japonés y una mayor apertura, física y psicológica, hacia Occidente. La ciudad estaba cambiando y, con ella, también lo hacía la mentalidad de sus habitantes. 

 El imperio de los sentidos
El imperio de los sentidos (1976) de Nagisa Oshima
Argos Films

El imperio de los sentidos, dirigida por Nagisa Oshima, cuenta la historia de Sada Abe (Eiko Matsuda), una exprostituta cuya obsesión con el sexo hace que pierda completamente la cabeza y asesine a su pareja en uno de los tantos actos sexuales que se muestran. Se podría decir que como película erótica cumple con todos los requisitos para ser una porno, pero como sucede con Eyes Wide Shut, pronto dejamos de darle importancia a lo impactante de las escenas sexuales y llegamos a ver estas como un mensaje de libertad que se atreve a explorar y mostrar más de lo que permitían las leyes japonesas del momento, todo a través del progresivo deterioro de la protagonista.

 The Handmaid’s Tale violación
The Handmaid’s Tale
Hulu

Por otro lado, series como The Handmaid’s Tale y películas como Nymphomaniac (2013) toman una enfoque diferente. En la serie de Hulu, las relaciones sexuales son parte de un rito religioso y las escenas explícitas están cargadas de la opresión que las mismas mujeres sienten al ser violadas. Todo el contexto que nos dan y la forma en que se lleva a cabo el ritual en pantalla hacen que la audiencia no sienta más que incomodidad y hasta asco. 

Asimismo, Nymphomaniac es la historia en dos volúmenes de una mujer ninfómana para quien el sexo fue una forma de escape y una necesidad avasallante, en representación de su actitud sumisa y poca voluntad frente a la vida. El guionista de la película se ha encargado de explicar que las escenas sexuales de la cinta no fueron hechas para un disfrute visual y que estas son de gran importancia, dejando claro que no se nos están mostrando penes y c*los en vano. En Nymphomaniac, todos los actos sexuales sirven para justificar la personalidad de la protagonista, lo cual nos lleva a entender por qué esta siente que merece todo lo que ha sufrido, pero no necesariamente le atribuye su infortunio al sexo, pues este es, al mismo tiempo, denigrante y empoderador para el personaje. 

Otro director que juega con la delgada línea entre lo erótico y lo vulgar es Gaspar Noé, quien en sus filmes mezcla hábilmente la violencia y el sexo para contar sus historias, lo que nos da como resultado escenas tan dolorosamente largas de ver como la violación en Irreversible (2002) o sumamente explícitas como las de su película Love (2015).

Entonces, para que una película erótica haga del sexo un recurso narrativo significativo, este debe decir algo más y no solo quedarse en lo visual. Game of Thrones es el ejemplo perfecto de cómo una historia pasó de utilizar el sexo como una mera distracción a introducirlo de manera inteligente en la trama como parte del juego de poder que envuelve a todos los personajes. Gracias a ello, ya no veíamos a Daenerys desnuda sin razón aparente, sino a una reina que manipulaba a otros con su cuerpo.

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El sexo, que siempre fue cotidiano, ha dejado de lado su connotación pecaminosa con el paso de los años y, gracias a directores que no tienen miedo de mostrar algo de piel en pantalla, ha pasado de ser un tema vulgar a convertirse en un canal para otros mensajes más importantes, como un choque entre culturas o el empoderamiento femenino, aun sin perder su aura de prohibido. Esto hace de las  películas eróticas modernas contenidos mucho más profundos que reconocen y celebran la sexualidad, estableciendo así una borrosa pero evidente línea entre la industria pornográfica y el cine.

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