Gypsy es lo que Lisa Rubin escribió cuando le pidieron algo como Fifty Shades of Grey

Pensar en Naomi Watts y Billy Crudup compartiendo pantalla es suficiente motivación como para querer ver la nueva serie de Netflix, Gypsy; un drama psicosexual de diez episodios que te deja esperando mucho más de lo que te da.

Jean Holloway, interpretada por Naomi Watts, es una terapista que, sintiéndose atrapada en su vida suburbana en Connecticut, comienza a cruzar los mismos límites profesionales que tanto le gusta recordarles a sus pacientes; identifica sus obsesiones, problemas y personas que los atormentan para adentrarse en sus realidades, conocerlos y desarrollar sus propias relaciones con las obsesiones de sus pacientes. Algo así como una doble vida que no llegas a comprender sino hasta los últimos capítulos.

Aunque al ver el trailer las semejanzas con Fifty Shades of Grey parecen saltar de la pantalla, la serie no es ni remotamente parecida a la franquicia de E.L. James. De hecho, cuando la la creadora, Lisa Rubin, que está acostumbrada a escribir sobre control, obsesión, identidad y sexualidad, se mudó a Los Ángeles, se encontró con gerentes que querían, en esencia, que escribiera Fifty Shades.

“Leyeron mis ideas indies e intentaron hacerlas comerciales. Siempre decía: ‘Sí, pero eso no es lo que realmente quiero escribir’” – Lisa Rubin.

Rubin se aferró a sus ideas, e irónicamente, al vender la trama psicosexual de diez episodios a Netflix, Sam Taylor-Johnson, el director de la primera película de Fifty Shades of Grey, se unió al proyecto en los primeros episodios. Sin embargo, Gypsy está a años luz de la trama sadomasoquista, sino más bien, maneja ideas de control que no necesariamente tienen que ver con el ámbito sexual, una combinación de malas decisiones, el arte de manipular y una protagonista dispuesta a irrumpir en la vida de sus pacientes.

Según Rubin, su meta era “crear un personaje femenino fuerte, defectuoso, que vive lleno de deseo, hace algunas malas decisiones, pero es humano. Tengo mucho impulso y quería ver a un personaje femenino así”. Cabe acotar, que Jean es una antiheroína imperfectamente perfecta.

Uno de los principales errores de la serie, es que nos habla mucho más de los personajes que de la historia; pero al final del día, ninguno de los dos obtiene un cierre: ni la trama, ni los involucrados. ¿Quizás porque están apuntando a una segunda temporada?

Aunque Gypsy no cuenta con la inteligencia que caracterizó la producción de Gone Girl, pueden codearse en la categoría de drama psicológico retorcido; un poco menos interesante, desordenado, lento, y con desarrollos clichés, pero entretenido.

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