Mujeres y cine venezolano: Margot Benacerraf

Mujeres y cine venezolano: Margot Benacerraf

Cuando alguien menciona las palabras “directora de cine” o “mujeres cineastas” en alguna conversación, lo más probable es que nosotros, queridos y siempre incomprendidos jóvenes millennials, pensemos en películas como Wonder Woman o Lady Bird, recordando de inmediato los rostros de las mujeres increíblemente talentosas y hollywoodenses que se encuentran detrás de estos films. Y esto está muy bien, Hollywood siempre será un primer punto de partida cuando se quiera hablar sobre cine, pero de vez en cuando es importante rescatar un poquito de ese sentimiento nacionalista que por distintas razones hemos perdido con respecto a algunos temas; por ejemplo: el cine venezolano.

Por eso, aquí les tenemos un breve, pero sustancioso recuento de la vida y obra de Margot Benacerraf, sin duda uno de los personajes más icónicos del cine nacional, cuyo trabajo sobrepasó las fronteras de nuestra pequeña tierra de gracia y cautivó a cientos de personas en el viejo continente.

¿Quién es Margot Benacerraf ?

Benacerraf nació en Caracas el 14 de Agosto de 1926, y, según relatan sus biografías, desde pequeña sintió un profundo amor por las artes y desarrolló un carácter poco convencional. En 1947 obtuvo su título en Filosofía y Letras en la Universidad Central de Venezuela y posteriormente se formó como directora de teatro y cine en New York y París respectivamente. A lo largo de su vida, destacó por ser íntima amiga de figuras muy reconocidas como el pintor Pablo Picasso y el escritor Gabriel García Márquez.

Su trayectoria en el cine

Su primera película, Reverón, fue estrenada en 1952 y giraba en torno a la peculiar vida del artista plástico venezolano Armando Reverón. Trabajo por el cual fue invitada a participar en los Festivales de Cannes y Berlín en 1953.

Este documental en específico causó mucho impacto en Caracas, ya que no era común que las mujeres de la época, incluso las más preparadas, se dedicaran a esta clase de actividades.

Históricamente, Benacerraf es la primera mujer cineasta nacida en Venezuela de quien se tiene registro, y sus películas tienen un gran valor dentro del contexto del cine latinoamericano por su carácter vanguardista y sus técnicas narrativas.

En 1959 salió a la luz su segundo largometraje, titulado Araya, una nueva pieza documental que mostraba las actividades diarias de quienes vivían en esta región del estado Sucre, donde la única fuente de ingresos que existía era la extracción de sal. Esta película, además de cautivar por su atractiva puesta en escena, es interesante por la forma en que capta a los distintos miembros de cada familia, hombres y mujeres, niños y ancianos, todos desempeñaban un papel dentro del proceso de producción y todos eran tratados por la cámara con igual importancia.

Así, no sólo te encuentras inmerso desde el principio en las actividades manufactureras de los habitantes, que son por demás duras y extenuantes, sino que poco a poco comienzas a descubrir detalles de la vida personal de muchos de ellos, como las madres que después de terminar el trabajo van a casa para dedicarle tiempo a sus hijos; o los niños, que a pesar de las dificultades siempre encuentran tiempo para jugar y divertirse; e incluso una pareja de jóvenes enamorados que caminan juntos de vuelta a casa por la tarde.

Esta pieza fue galardonada con el Premio de la Crítica Internacional FIPRESCI en el XII Festival de Cannes de 1959. Sin embargo, la obra no fue recibida en Venezuela con el mismo aprecio, ya que algunos críticos afirmaron que se trataba de un filme “afrancesado” que no reflejaba la realidad de los personajes desde adentro, conformándose con una narrativa superficial. 

Legado de Margot Benacerraf 

Pero más allá de cualquier valoración, lo cierto es que el trabajo de Benacerraf construyó en gran medida las bases de todo lo que fue, es y podría llegar a ser el cine venezolano. No sólo desarrollando nuevas técnicas que serían tomadas y perfeccionadas con el tiempo por todo tipo de cineastas, sino también inspirando a muchas mujeres que, posteriormente, se convertirían también en grandes exponentes del cine nacional. 

Entre sus reconocimientos, la realizadora destaca también por ser fundadora de la Cinemateca Nacional de Venezuela en 1966, y su directora por tres años consecutivos.

A principios de este año, el director Jonathan Reverón presentó el film Madame Cinéma, una pieza documental que relata la vida de Margot Benacerraf, catalogándola no sólo como “la piedra fundacional del cine venezolano sino una de las gerentes culturales más importantes de la contemporaneidad venezolana”. 

Actualmente Benacerraf tiene 92 años de edad, y reside en la ciudad de Caracas.

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