#MonchandoConFenchu en ‘El Escondite’

Hay quienes se sienten restringidos por la idea de un menú dirigido, dónde los chefs encargados han diseñado una experiencia culinaria de principio a fin. Yo personalmente, me siento liberada de la presión de tener que escoger y pensar que sí «acerté», y me entrego completamente a las manos de estos cocineros. 

Como yo, los numerosos comensales que se acercan a El Escondite, en el Pueblo del Hatillo en Caracas, gozan de un menú distinto cada cierto tiempo, aprovechando de las creaciones culinarias que hacen los chefs Andrea Mibelli, Engels Barreto y Argenis Rodríguez. 

Bajo el lema que caracteriza al restaurante «Cocinar, comer y vacilar», me acerqué a El Escondite a disfrutar del menú del 5° Aniversario del lugar.

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Este es el round-up completo:

Como pueden ver, son bastantes platillos, así que hablaré de mis favoritos para mantener la reseña más breve. 

Lo primero que sirven cuando llegas es el maravilloso paté de morcilla que caracteriza su eterna entrada para picar. La textura, el sabor y todo sobre este paté es perfecto. 

El primer plato es el escabeche de atún. De entrada les diré que fue mi favorito. La combinación de sabores entre el atún, el plátano y el tomate de árbol es increíble; junto al mix de texturas que hacen de este un plato maravilloso. 

Luego, TAN TAN TAN… ¡La lengua! Nunca en mi vida había comido lengua. Andre se acercó a explicarnos que al ser un músculo, se debe cocinar por bastante tiempo para que se suavice. Les puedo decir que estaba suculenta y suavecita. Me encantó el crunch de la tostadita de arroz con el topping más cítrico que corta el sabor de lo anterior.  

La croqueta de pescado con salsita de yogurt es un plato que para mí, no podía fallar de ninguna manera. La croqueta estaba exquisita y la salsa también. Me recordó a sabores árabes, y esos me encantan. 

Last, but not least… Los postres. Digo postres en plural porque ambos son increíbles. La tartaleta estaba buenísima, con una base solo de chocolate y crema pastelera. Mientras que el sorbete era como comerse un raspado de mojito. Buenísimo. 

El segundo era una mousse de chocolate con crumble de galletitas y helado de chicha. Como amante de todos los anteriores, adoré este postre. 

Pienso que hay dos tipos de personas dulceras: las frutales y las chocolateras. Personalmente soy chocolatera y por eso mi favorito fue el segundo postre, pero pienso que hay un postre maravilloso para ambos tipos de personas. 

Después de dos horas y media disfrutando de un menú buenísimo, me fui con la barriga llena y el corazón contento. 

El menú de El Escondite tiene platos que te llegan al corazón y dan en lugares nostálgicos que te hacen sentir feliz, otros son creaciones increíbles de Andrea, Engels y Argenis que salen de su genial creatividad culinaria. 

El lugar, está muy bien descrito por su nombre. Es una casa colonial en el Pueblo del Hatillo convertida en restaurante, con quizás seis o siete mesas. Te sientes en casa, bien atendido, pero comiendo menús suculentos. 

Si están igual de ansiosos que yo de ver el próximo menú de El Escondite, síganlos en su Instagram @elesconditeccs.

¡Hasta la próxima y sigan monchando!

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