#MonchandoConFenchu en ‘Andrés Carne de Res’

¡Feliz año! Bienvenidos al primer #MonchandoConFenchu del 2019. Esperemos que este año esté lleno de mucha rumba, mucha buena comida y buenas vibras. Para esta edición, decidí tomar de una experiencia que tuve en mis vacaciones navideñas y traerlos conmigo a Bogotá para un recorrido culinario bastante especial.

Si alguna vez has ido a Bogotá o te han hablado sobre esta ciudad apuesto a que has escuchado sobre Andrés Carne de Res, fácilmente el restaurante más famoso de Colombia a pesar de la abundante cantidad de sitios para comer. La pregunta interesante que nos debemos hacer ahora es… ¿merece el buzz?

Para hacer una reseña más completa sobre el restaurante en esencia y no en solo una de sus locaciones, fui a Andrés D.C (en la Zona Rosa de Bogotá), y Andrés Carne de Res en Chía -el original-. Cené un día en D.C y pasé por postre otro día en Chía, así que hablaré de mi experiencia en ambos.

Cuando entras a Andrés D.C te asombra lo ecléctico del lugar, las piezas extrañas pero maravillosas hechas por artistas, la energía del lugar que parece respirar y bailar por sí mismo. No esperas la inmensidad de dónde estás entrando puesto que tiene cuatro pisos (divididos en Infierno, Tierra, Purgatorio y Cielo), cada uno con ambientes y decoraciones distintas, pistas de baile y cocinas separadas. Los mesoneros corren de piso a piso con bandejas hirviendo, hay personas disfrazadas, música, mariachis cantando el cumpleaños a algún afortunado… es una locura muy divertida de vivir.

En cuanto a la comida: claramente es un restaurante de carnes, así que eso pedimos.

  • Chicharrón.
  • Picata Rumbera: lomo de res, pechuga de pollo, lomo de cerdo, chorizo, mini morcilla y salchicha. Acompañado con arepas.
  • Plato Trimixto de Cuatro Carnes: costilla de res, lomo de res, tocineta, pechuga de pollo y tocineta de cerdo. Acompañado con arepas.
  • Costilla a la parrilla con salsa BBQ

Entre seis. Todavía quedó una bandeja entera. Aquí sirven porciones grandes, amigos.

Acompañé la comida con algo que quizás les pueda sonar raro, pero es extremadamente popular en Bogotá: limonada de coco. Qué delicia.

Ahora, mis opiniones con el montón de carne que pedimos: el chicharrón estaba fantástico. Fino, bien hecho, pero finalmente chicharrón. La picata rumbera y el plato trimixto de cuatro carnes son bastante similares, todas las carnes estaban ricas, eran buenos cortes, la cocción al punto que pedimos (término medio). Las costillas no eran lo que esperaba, sigo prefiriendo un baby back rib de Hard Rock Café.

La verdad es que no soy demasiado carnívora como para que un plato de este estilo sea mi cosa favorita, pero sí diré que he comido mejor carne en otras partes, pero no con ese nivel de experiencia. Si vuelvo, me arriesgaría a pedir otras cosas a ver si me gustan más.

Para los postres en Andrés Carne de Res en Chía iba emocionadisima. Me habían dicho de Andrés D.C. era como el hijo del restaurante original.

Entré por la puerta, que te lleva por un pequeño recoveco hasta que el camino te expone a la grandiosidad del lugar. El mismo concepto se repite: excentricidad, exceso, colores y energía. Sin embargo, Chía tiene un aire distinto. Ese restaurante es el original y te hace saberlo. Más objetos adornan las paredes, la rumba te invita a que te le unas. El lugar tiene una vibra espectacular.

Estos fueron los postres que pedimos (la carta no tiene descripciones así que las sacaré de mi memoria):

  • Postre de coco: base de manjar cremoso de coco con topping de suspiro.
  • Merengón de fresa: como cualquier otro merengón (combinación de suspiro cocinado, crudo, galleta y fresas).
  • Volcán de chocolate: como cualquier otro volcán de chocolate (torta de chocolate con chocolate derretido en el centro).
  • Napoleón: milhojas de arequipe.
  • Chips de chocolate: chips de chocolate con syrup de chocolate.

El postre de coco estaba bien, ningún amante apasionado del coco (como yo) se quejaría. El merengón de fresa estaba bastante rico. Me arrepentí de no pedir el de guayaba porque el de mi abuela de fresa es definitivamente superior. El volcán de chocolate estaba bien. Es un postre bastante estándar en un restaurante y normalmente uno queda contento. El napoleón estaba espectacular, el ganador sin duda de esta ronda de postres. Sólo para valientes que nunca se empalagan (como yo). El chips de chocolate no lo entendí, ¿quizás era un postre de niño chiquito picky? 

La moraleja del cuento es que comí rico, las bebidas también estaban ricas. Todo estaba rico. Simplemente no me explotó el cerebro de lo buena que estaba la comida, y eso precisamente era lo que estaba buscando… quizás mala suerte de que las expectativas eran tan altas.

Sin embargo, volvería mil y un veces a rumbear, tomarme unos tragos, comerme unos chicharrones y picas con amigos un buen rato. En otras palabras, no iría a #MoncharConFenchu sino a #RumbearConFenchu.

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