mindhunter segunda temporada

‘Mindhunter’ sigue siendo una de las mejores series de Netflix

Pero esto no quiere decir que su segunda temporada sea mejor que la primera

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Aunque Netflix cuenta con un variado repertorio de contenido original, es poco el que realmente vale la pena ver. Por suerte, en medio de un catálogo repleto de películas en las que Noah Centineo interpreta el mismo papel una y otra vez, hay series como Mindhunter, una de las mejores producciones originales del servicio de streaming.

Mindhunter, estrenada en octubre de 2017, es una serie que cuenta con una larga lista de productores ejecutivos entre los cuales figuran Charlize Theron y David Fincher, director de películas como Seven (1995), Zodiac (2007) y Gone Girl (2014). Con una filmografía como esta, no resulta sorprendente que la participación de Fincher en el proyecto tenga tanto peso. Además de ser productor ejecutivo, se encargó de dirigir cuatro de los diez episodios que conforman la primera entrega y ahora, en el 2019, ha vuelto para realizar el mismo trabajo con tres de los nueve capítulos más recientes.

Si bien la primera temporada de Mindhunter despertó el entusiasmo y elevó las expectativas de la audiencia, la segunda entrega de la serie no decepciona. Estos nuevos capítulos toman nota de sus predecesores y continúan usando ciertos elementos de ellos: la estética característica de Fincher que consiste en una paleta de colores extremadamente bien cuidada de tonos fríos; el manejo simultáneo de varias historias; las entrevistas a asesinos seriales y un buen balance entre la vida profesional y privada de sus personajes principales. Aun así, en la segunda temporada hay varios cambios que llaman la atención y son estos los que no permiten que la más reciente entrega de la serie supere la calidad de la anterior a pesar de estar bastante cerca de hacerlo.

mindhunter segunda temporada
MINDHUNTER

En un mundo en el que los asesinos seriales en el cine o la televisión no representan nada nuevo, la primera temporada de Mindhunter se destacó por tener una forma diferente de retratar a los criminales. Era la facilidad que tenía la serie para abordar el tema de una forma tan aterradora como interesante la que hacía que el espectador se asustara y quisiera entender lo que pasaba por la mente de estas personas al mismo tiempo. Esto se logró, en parte, gracias al esfuerzo que pone el show en enfocarse en el aspecto psicológico de los hechos a través de las numerosas escenas de entrevistas a asesinos en serie, donde estos hablan de su pasado, motivos y manías. Sin embargo, la segunda entrega no sigue estos pasos al pie de la letra. 

Quizá para demostrar que la serie tiene más que un solo truco bajo la manga, los nuevos episodios de Mindhunter no se apoyan demasiado en las fascinantes entrevistas que capturaron la atención de todos en un inicio. Después de sentar las bases con la primera temporada, parece que el equipo detrás de la serie quiso explorar un terreno diferente esta vez. Ahora Holden Ford (Jonathan Groff), Bill Tench (Holt McCallany) y Wendy Carr (Anna Torv), en vez de resolver casos puntuales mientras hablan con asesinos seriales para fundamentar sus investigaciones, se encargan de conducir unas cuantas entrevistas en los primeros capítulos de la temporada para luego dedicarse de lleno a un caso en especial: los asesinatos de los niños de Atlanta entre 1979 y 1981.

A pesar de que la trama de la segunda temporada conlleva una oportuna crítica racial y sin duda trae buenos momentos consigo, es difícil ignorar que a veces también parece un desacierto que a la larga sabotea cualquier posibilidad que tenía Mindhunter de superar su primera entrega con estos nuevos capítulos.

mindhunter marilyn manson

Al menos durante los primeros cinco episodios de la segunda temporada parece que a la serie le cuesta encontrar su ritmo y su destino. Esta entrega comienza poco después del final de la primera, luego de que Ford tuviese un ataque de pánico tras ser abrazado por el asesino Ed Kemper. A raíz de esto, se desarrolla una pequeña subtrama relacionada con la salud mental del joven agente del FBI que realmente no lleva a ningún lado y que rápidamente es olvidada y reemplazada por otros temas. En pocas palabras, los ataques de pánico del personaje interpretado por Jonathan Groff no tienen ningún tipo de valor narrativo en esta entrega y simplemente son usados para suavizar el efecto de un cambio bastante drástico: Holden Ford no es el protagonista de esta temporada, Bill Tench sí.

A quienes se habían acostumbrado a seguirle la pista a Holden Ford durante la primera temporada de Mindhunter les espera una mala noticia: en esta no verán más que el lado profesional de su vida. En cambio, podrán observar lo que ocurre dentro de la casa de Tench y quizá empatizar más con este personaje. Esta no es una alteración desagradable que causará rechazo en los espectadores, pues Holt McCallany hace un excelente trabajo convirtiendo a un personaje tan intimidante como Bill Tench en alguien carismático. Sin embargo, el cambio sí resulta disruptivo y algo confuso.

Es posible que el espectador se sienta un poco mareado y sin rumbo si a este cambio le agregamos que durante los primeros episodios no se sabe realmente hacia dónde va la serie y no es sino hasta que la segunda temporada llega a su mitad que entendemos que esta entrega girará, en su mayoría, en torno a los sucesos en Atlanta. Esa es la falla principal que hay en los nuevos capítulos de Mindhunter, puesto que la estrategia no funciona como un desencadenante de curiosidad e interés, sino de frustración y aburrimiento, ya que a veces el camino se hace demasiado largo, la velocidad no es lo suficientemente rápida y la audiencia no sabe cuál es el destino.

mindhunter

Una vez que la serie se enfoca únicamente en los eventos de Atlanta —junto con los sucesos de la vida familiar de Bill Tench—, esta tiene tanto muy buenos momentos como unos regulares y otros con elecciones estéticas cuestionables, como lo es la escena de la marcha en el séptimo episodio, la cual deja a un lado ese aspecto típico de Fincher por el cual se caracteriza Mindhunter y adopta más bien el de una antigua película casera sin justificación aparente.

Mientras que la trama no es necesariamente mala, pero despierta algunas dudas y hace que la segunda temporada se aleje apenas un poco de la calidad de la primera, el desarrollo de los personajes sí es digno de elogios, algo que es particularmente cierto en el caso de Wendy Carr. Interpretada por Anna Torv, esta profesora de psicología secretamente homosexual recibe el tratamiento que merece en la más reciente entrega. En estos nuevos episodios se nos muestra otro lado del personaje: ya no es solo esta mujer sumamente inteligente, fría y con una increíble capacidad de análisis; ahora podemos verla asumiendo nuevos retos laborales —en el cuarto capítulo Gregg Smith (Joe Tuttle) y ella entrevistan a Elmer Wayne Henley Jr. (Robert Aramayo), parte del trabajo que nunca le había correspondido hacer—, enamorándose, cuestionándose la elección de esconder su sexualidad y sintiéndose frustrada al no recibir el mismo trato que los hombres que trabajan con ella.

La multidimensionalidad tan bien lograda del personaje y la respetuosa sensibilidad con la cual se trata el tema de los asesinatos de los niños de Atlanta y su trasfondo racial puede que se deban a que el proceso creativo detrás de cada uno de los capítulos de la segunda temporada de la serie involucra a varias mujeres. Así como los nombres de Ruby Rae Spiegel, Jennifer Haley, Erin Levy y Carly Wray figuraron en los guiones de la primera entrega, Courtenay Miles, Pamela Cederquist y Liz Hannah trabajaron escribiendo esta nueva temporada. Sin embargo, a pesar del importante rol que han desempeñado las mujeres en la producción original de Netflix, ninguno de los 19 episodios de Mindhunter ha sido dirigido por una. Esperemos que esto cambie para la tercera entrega, la cual aún no ha sido confirmada. Después de todo, si Mary Harron pudo abordar el tema de los asesinos seriales y convertirlo en una de las películas más famosas de la década del 2000, ¿por qué no podría una mujer dirigir uno o más episodios de la serie?

Aun con errores en su segunda entrega, la cual funciona más bien como una temporada de transición, Mindhunter sigue siendo una de las mejores series de Netflix actualmente. Su retrato de los sucesos de la vida real ha sido bastante acertado desde el día uno y su manera de juguetear con la psicología que hay detrás de los hechos sigue siendo fresca y uno de los principales elementos encargados de hacer que el espectador se enganche con el show. Quizá los cambios disruptivos sean una manera de preparar el terreno para una próxima entrega, quizá no. Lo cierto es que, con o sin fallas, la segunda temporada no deja de ser buena y la idea de una tercera no suena nada mal.

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