Más problemas con la representación latina en cine y tv

Más problemas con la representación latina en cine y tv

La representación latina siempre ha sido un grandísimo desastre. Al principio porque nuestras historias solo eran representadas por extras que con suerte tenían una línea. Luego porque eran solo personajes secundarios huyendo de la migra y con un background difuso en el que se entendía que el personaje era latino pero no se sabía de donde. Y finalmente porque a las mujeres nos redujeron a versiones de Sofía Vergara y Salma Hayek, mientras que los hombres son todos narcotraficantes musculosos y celosos o perdedores musculosos y celosos. No existen los latinos LGBTQ+, ni afrolatinos, ni nativos. Además las historias se limitan a la experiencia del inmigrante, la experiencia del criminal, o la experiencia del inmigrante criminal. Y tenemos suerte cuando no es un español o un gringo con el pelo negro el que nos representa.

La mayor parte de la poca representación latina que existe (3% de los personajes con diálogo), se basa en una especie de “latino telemundo”. Un cliché andante ofensivo para cualquier persona que no sea una fiel copia de cualquier personaje de Jennifer López:

Somos brutos y poco educados

¿Porque estábamos muy ocupados yendo a la cárcel como para ir a la universidad? Cuando la premisa es que una familia se fue de su país (jamás identificado) en América Latina para ir a Estados Unidos, lo plantean como que de este lado del continente se dedicaron a ver al techo y ahora llegaron a Miami a luchar para que alguno de ellos pueda terminar sus estudios. Si bien es una historia que innegablemente debe haber pasado y seguramente sigue pasando, no es la única historia. No hay necesidad de contarla una y otra vez y otra vez sobre todo cuando hay muchas otras que pueden ser igual de interesantes.

Todos somos fervientemente católicos

Todas las abuelas tienen una virgencita, ninguna era santera.

Nuestros intereses son bailar, tener sexo, y pensar en el pasado

Todos en algún momento han dicho “nuestra familia vino a este país para ser libre”, porque de nuevo, siempre es la historia del latino durante la experiencia de la inmigración. Cuando no están diciendo eso, están bailando salsa o reggaetón, y viendo una novela.

Dios nos libre de que algún latino esté leyendo un libro, viendo una serie genérica sin vínculos con Latinoamérica, o escuche que si Cradle of Filth en vez de Ozuna.

Y todos hablamos como cubanos y/o puertoriqueños

Si un personaje es de Alabama en una serie, va a tener un acento sureño, si es de Francia tendrá un acento francés, si es de Colombia tendrá uno brasileño, y si es de Argentina cubano. Así como aquí usamos África como un monolito, en Estados Unidos lo hacen con nosotros.

Alguien podría argumentar que simplemente nadie está escribiendo historias diferentes para latinos. Y ese alguien estaría equivocado. La responsabilidad, como siempre, es de los estudios que prefieren las mismas historias que ya hemos visto miles de veces. Parecieran estar más interesados en tener una representación y ya que en tener una representación relevante. Por lo menos podemos medio celebrar que, al parecer, pronto tendremos una serie sobre brujas latinas y del caribe viviendo en Chicago. Suena más interesante que otra abuela híper religiosa e ignorante, y otro latino guapo y bruto

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