‘Marriage Story’: un retrato del amor a través del divorcio

‘Marriage Story’: un retrato del amor a través del divorcio

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Hace 14 años, Noah Baumbach recibía nominaciones al Óscar y los Golden Globes por su trabajo como guionista y director de The Squid and the Whale, una cinta con tintes autobiográficos que hacía referencia al divorcio de sus padres. Ahora, más de una década después, el cineasta repite la hazaña, esta vez gracias a Marriage Story, una película sobre la ruptura de una pareja casada, inspirada, en parte, en su propia separación de la actriz Jennifer Jason Leigh.

Protagonizada por Scarlett Johansson y Adam Driver, Marriage Story sigue a Nicole y Charlie Barber, una actriz y un director de teatro que se enfrentan al estrés emocional y los tediosos procesos legales que vienen dados por la culminación de su relación. “A lo largo de la película, vemos que existe amor en cada escena, sin importar cuán difíciles se pongan las cosas”, declaró Baumbach en una entrevista para WSJ Magazine. Para él, este proyecto, más que un drama sobre un divorcio, es una historia romántica contada desde una perspectiva diferente, una que le permite al espectador construir por sí mismo el matrimonio de los Barber.

Noah Baumbach
Scarlett Johansson y Adam Driver en Marriage Story
Netflix

Marriage Story se siente como una película más madura dentro de la filmografía de Baumbach, quien, a pesar de este cambio, no deja atrás algunos elementos típicos de su cine. El ámbito artístico en el que se desenvuelven los personajes en la ciudad de Nueva York y el rechazo hacia la figura del padre siguen ahí, al igual que la necesidad de tener el control sobre la vida de los demás y el egoísmo que no pocas veces caracteriza a algunos de los protagonistas de las cintas del director. En esta ocasión, sin embargo, Baumbach se aleja de los personajes inmaduros que aún no encuentran su lugar en el mundo, que están pasando por una crisis de la mediana edad o que siguen actuando como adolescentes —lo sean o no— alrededor de sus padres.

Una de las habilidades de Noah Baumbach como guionista siempre ha sido construir personajes que son, de alguna u otra forma, insoportables. Sea Max, un recién graduado de la universidad que trata de hacer que todos sus amigos se adapten a sus necesidades y preferencias en Kicking and Screaming (1995); Roger, un hombre amargado que no sabe cómo relacionarse con otros y no hace más que quejarse de todo en Greenberg (2010); o Brooke, una mujer egocéntrica, presuntuosa y algo tonta en Mistress America (2015), los protagonistas y personajes secundarios de Baumbach suelen tener características que resultan despreciables para la audiencia.

Marriage Story
Netflix

Marriage Story se diferencia del resto de la filmografía del cineasta en este sentido y esa es, realmente, una de sus fortalezas. Para su más reciente proyecto, Baumbach construyó ambos personajes principales desde la empatía y, de la mano de Johansson y Driver, consiguió reflejar eso en la pantalla. Es a través de Nicole que podemos hacernos una idea de lo que fue el matrimonio de los Barber; y es mediante Charlie que experimentamos el divorcio. Ninguno tiene ventaja sobre el otro ni sufre menos; es un proceso realmente doloroso para ambos y así es como lo siente el espectador, quien puede entender ambas caras de la situación gracias a que la película no lo obliga a escoger un lado.

Llena de escenas brillantes que demuestran el talento de ambos protagonistas, Marriage Story cuenta con algunos de los mejores momentos de las carreras de Driver y Johansson. Es con un monólogo sin cortes acerca del inicio y el fin de su relación con Charlie que la actriz encargada de darle vida a Nicole envuelve y quiebra por completo al espectador, quien podría incluso olvidar que Scarlett Johansson interpreta, también, a Black Widow en las películas de Marvel. El modo en que pronuncia cada una de sus líneas, las pausas tan oportunas que hace y la emoción que conllevan sus palabras hacen de esta una de las mejores secuencias del filme.

Noah Baumbach y el elenco de Marriage Story en el Festival de Cine de Venecia
Yara Nardi/Reuters

Aunque el largometraje comienza con ambos personajes en Nueva York, esto no tarda mucho en cambiar cuando Nicole se va junto con Henry, el hijo de ocho años que comparten ella y Charlie, a Los Ángeles, donde reside su familia. Desde el inicio hasta ese momento, parecemos estar viendo la situación desde el punto de vista de ella, entendiendo sus razones para partir y alejarse de la ciudad en la que vivió por tantos años. El gran trabajo de Scarlett Johansson, unido a un guion que trata a sus protagonistas como iguales, permite que el espectador no se deje llevar por lo fácil que sería escoger el lado de Charlie luego, cuando este llega a Los Ángeles y eso resulta en un cambio de perspectiva que implica ver las cosas a través de los ojos de él por el resto de la película.

Driver, al igual que su coestrella, hace un excelente trabajo representando la forma en que su personaje, apartado de todos en Los Ángeles, lidia con el divorcio. Charlie es más reservado que Nicole, por lo que la mayoría del tiempo lo vemos guardar silencio y acatar órdenes, sean estas buscar un abogado, alquilar un apartamento cerca de su hijo o celebrar Halloween lejos de su exesposa y su familia. No obstante, esto no quiere decir que, aun en los momentos en que más reprime sus emociones, Driver no haga de Charlie un personaje entrañable que con pequeños gestos y miradas expresa su profundo dolor en Marriage Story.

Marriage Story
Netflix

Hay una escena, sin embargo, en la que Charlie por primera vez deja que sus sentimientos salgan a flote. Se trata de una pelea entre él y Nicole, la cual comienza con ambos tratando de tener una conversación madura que los ayude a solucionar sus problemas. La situación escala rápidamente y entonces ambos empiezan a hacer acusaciones en contra del otro. El carácter de los protagonistas se ve reflejado en el hecho de que el personaje de Adam Driver intenta evadir la confrontación, yéndose a la cocina o al cuarto, mientras que el de Scarlett Johansson lo persigue hasta que Charlie, finalmente, explota. Es un momento desgarrador y difícil de ver, pero que demuestra el talento que poseen ambos actores, con Driver destacándose al mostrar otra faceta de su personaje.

En la película, constantemente se dibujan paralelismos entre las relaciones interpersonales, la vida y la muerte. En su monólogo, Nicole expresa cómo nunca se sintió viva con Charlie, sino como si era ella quien le daba vida a él. Más adelante, uno de los abogados del personaje de Adam Driver comenta que el divorcio es como la muerte, pero sin un cuerpo. Y finalmente, en el punto álgido de la pelea entre ambos protagonistas, Charlie le dice a Nicole que cada día se despierta deseando que ella estuviese muerta. Por eso, no es casual que una vez culminado el proceso de divorcio, en una de las escenas más sentimentales de la cinta, Charlie cante el tema Being Alive, del musical de Broadway, Company.

Netflix

Es una canción cuya letra habla de los matrimonios, en principio, con cierto toque de ironía, señalando todas las desventajas de estar casado: Someone to hold me too close / Someone to hurt me too deep / Someone to sit in my chair / And ruin my sleep / And make me aware / Of being alive (Alguien que me abrace demasiado / Alguien que me lastime demasiado / Alguien que se siente en mi silla / Y arruine mi sueño / Y me haga consciente / De estar vivo). Charlie comienza a cantarla mientras les habla a sus amigos de las consecuencias del divorcio y aunque lo hace en el mismo tono burlesco con el que inicia la canción, pronto la escena empieza a adquirir una dimensión mucho más honesta y profunda.

La canción termina con un ruego, una súplica, y Charlie de pronto parece sentir exactamente lo que expresa la letra. Ya no está hablando sobre el tema con sarcasmo, sino desde su más pura y genuina vulnerabilidad: haría lo que fuese por sentirse vivo de nuevo, por tener a alguien que le recuerde lo que es el amor, porque como dice la canción, a pesar de todas las desventajas que puede representar un matrimonio, “alone is alone, not alive” (estar solo es estar solo, no estar vivo).

Con actuaciones extraordinarias no solo por parte de sus dos protagonistas, sino también de Laura Dern en un papel secundario, además de un guion que invita al espectador a comprender y empatizar con los personajes sin favorecer a uno sobre otro, Marriage Story es una de las joyas cinematográficas que nos deja el año 2019. Es un retrato honesto, crudo, personal y hermoso de las relaciones humanas, de lo que significa entregarse a otro, aun sabiendo que este puede destruirlo. Hace 14 años, Noah Baumbach nos mostraba el divorcio desde el teen angst, desde el resentimiento que guardaba hacia la ruptura de sus padres. Ahora, visita el tema nuevamente pero lo hace desde el respeto y el amor que se transforma, mas no se desvanece a pesar de las dificultades, demostrando que de esto se trata, realmente, estar vivo.

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