Marianne: el terror en Netflix llega a destiempo - The Amaranta

Marianne: el terror en Netflix llega a destiempo

Tensión, confusión, drama y… ¿comedia?

6.7

Este 2019 ha sido el año del cine de terror. Con estrenos tan esperados como It: Chapter 2, Scary Stories to Tell in the Dark y Midsommar, el horror se apodera de la gran pantalla, pero no se queda allí. Netflix también apuesta por el terror con en sus producciones originales y después de The Haunting of the Hill House, la serie francesa Marianne es la que causa revuelo entre los fans del género.

Marianne póster
Póster original de Marianne
Netflix 

Esta producción francesa, dirigida y coescrita por su creador, Samuel Bodin, utiliza la premisa de los personajes ficticios que se vuelven reales para crear tal vez una de las series más aterradoras de la plataforma de streaming. La temática, ya vista en las historias de Stephen King y en el último filme de André Øvredal, hace uso tanto de elementos psicológicos como fantásticos para dejar a su audiencia preguntándose qué es real y qué es un sueño.

La historia gira en torno a Emma Larsimon —Victorie Du Bois, a quien ya vimos en Call Me By Your Name—, una escritora que se ha hecho famosa por crear la serie de libros de Lizzie Lark.  En esta, Emma le da vida al personaje de Marianne, una bruja que puede hacerlo todo menos mentir sobre su propio nombre. Para Emma, Marianne solo existe en sus sueños y en el papel, pero un accidente la hace darse cuenta de que la bruja es real, por lo que no tiene más remedio que volver a Elden, el pueblo en donde creció, para destruir a Marianne de una vez por todas. 

Marianne Netflix
Netflix

Uno de los mayores aciertos de la serie es su manejo sencillo, pero inteligente del terror. Desde el primer capítulo Marianne deja en los espectadores con una sensación de miedo que permanece junto a ellos aun después de terminar y esto se logra, entre otras cosas, gracias al uso de jumpscares, los cuales fueron bien distribuidos a lo largo de la trama y no se hacen aburridos.

Además de hacer uso de este recurso tan común en las películas de terror tradicionales, la serie intercala imágenes que resultan bastante perturbadoras en los momentos de mayor tensión, haciendo que nunca estemos seguros de qué es lo que está próximo a aparecer en la pantalla.

A estos elementos se les agrega un trabajo de iluminación, maquillaje y escenografía que hacen que cada escena, con tonos fríos y grises, parezca una pesadilla traída a la vida. Bodin incluso utilizó planos subjetivos en múltiples ocasiones para que la audiencia experimentara de primera mano las vivencias del personaje, elevando exponencialmente el nivel de terror de la serie. Sin embargo, la joya del proyecto es la actriz Mireille Herbstmeyer, quien interpreta a la señora Daugeron, poseída por Marianne, y logra asustarnos con su mera presencia. 

La señora Daugeron poseída por Marianne
Netflix 

Muchos consideran que Marianne es el nuevo diamante de las apuestas de terror de Netflix, pero no todos están tan convencidos. Luego de un primer episodio capaz de dejar a cualquiera con la piel de gallina y de presentar una premisa prometedora, la trama comienza a desviarse un poco. Parece que la serie sabe cómo comenzar y a dónde quiere llegar, pero se pierde en el medio de asunto.

Si bien la trama principal es la de Emma enfrentándose al ente sobrenatural que es Marianne, la primera mitad de la serie se enfoca en introducir a varios personajes, creando nuevas subtramas que no parecen tener nada que ver con la historia original. Rápidamente podemos sentir que estamos viendo dos producciones completamente distintas: un drama familiar y una serie de terror, ambas mezclados con tintes de comedia que eran de esperarse del director de Lazy Company, la comedia francesa de 2003.

Este drástico contraste en la trama se acentúa incluso con la edición. Las transiciones entre una escena y otra están marcadas por un efecto de páginas de libros pasando velozmente por la pantalla, lo que hace que el cambio de tono resulte disruptivo.

Sin embargo, este efecto tampoco es consistente y se aplica de forma arbitraria durante los primeros cinco episodios, lo que nos lleva a pensar que esta primera parte es experimental hasta en las decisiones de post-producción. Conforme avanza la serie, las transiciones se hacen más llevaderas, justo cuando la historia comienza a retomar aquel rumbo que se vislumbraba desde un principio.

Marianne
Netflix

Casi al final de la serie es que logramos entender realmente cómo encajan todas las subtramas con la historia principal y mucha de la acción se deja para los últimos episodios. Lo primeros cuatro capítulos fallan en establecer concretamente las motivaciones de los personajes. Solo Emma y su asistente, Camille, parecen tener claro qué quieren detener a Marianne, pero conforme avanza la serie se pierden en dramas del pasado de la protagonista.

Asimismo, la mayoría de los personajes olvidan por completo los eventos sobrenaturales que ocurren en el pueblo, aun cuando estos les afectan o afectaron en algún momento de sus vidas. Es por esto que, hasta los episodios finales, la serie sigue dos líneas distintas que creemos que no llegarán a tocarse jamás.

Marianne Netflix
Marianne
Netflix 

Las líneas argumentales finalmente convergen cuando se revela que los amigos y la familia de Emma están más involucrados en los sucesos de Elden de lo que pensábamos, pero, al dejar toda esta información para el final, no hay mucho tiempo para desarrollar del todo sus historias, por lo que parece que este fue más bien un recurso sacado a última hora para poder cerrar la historia.

Considerando que Marianne solo cuenta con ocho episodios, la decisión de revelar piezas clave de información casi al final de la historia es algo arriesgada y en más de una ocasión se llega a pensar que la serie no terminará bien. Debido a este cierre tan apresurado, momentos de tensión que podrían haberse explotado más y mejor quedaron reducidos a segundos en pantalla y perdieron la fuerza que podrían haber tenido. 

A pesar de todo esto, Bodin logra cerrar la mayoría de los cabos sueltos con gracia y de manera inesperada en los últimos minutos, aunque deja algunos en el aire. Esto termina por encasillar a la serie dentro de una fantasía de horror en lugar de aprovechar el fuerte componente psicológico que presentó su primer episodio y habría profundizado el terror en la misma.

series de terror
Netflix

Marianne tiene muchas cosas buenas y definitivamente da miedo, este es su punto más fuerte. Pero cuanto le sobra de horror, muertes y sangre, le falta en estructura y consistencia en su guion. No obstante, le hace justicia y venera al género de terror, dándole susto tras susto a su audiencia, recreando algunas escenas de clásicos de terror como Scream y sumándose al género del extremismo francés con sus crudas escenas. Para quienes aman sentir que están siendo constantemente vigilados y unos buenos saltos de terror, Marianne vale cada segundo.

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