Malu Valerio habla de la mujer con sus manos

Algunas personas prefieren crear con su voz, otras con una cámara, otras con la escritura, y algunas con sus propias manos. Al final del día todos son creadores detrás de diferentes protocolos, que quieren hablar del clima, de sus problemas personales o, como es el caso de Malu Valerio, de la mujer.

En la exposición La Persistencia de lo Invisible, que se encuentra en los espacios de la casa vieja de La Hacienda La Trinidad desde finales de febrero hasta el 6 de mayo, la artista textil Malu Valerio nos ofrece un cóctel íntimo compuesto por los aspectos culturales, sociales y familiares que encuentran lugar en el mundo femenino.

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Obras sobre la violencia de género, la identidad femenina y la cotidianidad hogareña son expuestas en los espacios de La Persistencia de lo Invisible, tomando como referencia la sociedad venezolana en la actualidad. Y ya que la sala nos dejó con un renovado sentimiento de curiosidad sobre Malu Valerio y su habilidad textil, la contactamos para conocer más sobre su proceso creativo y su reciente exposición.

Les presentamos a Malu Valerio.

¿En qué momento decidiste ser artista textil?

Sucedió estudiando artes plásticas en el Instituto Universitario de Estudios Superiores de Artes Plásticas «Armando Reverón» (IUESAPAR), por ahí en 2003, todo comenzó jugando, explorando de manera casi automática con unas telas recicladas y unos hilos de los que empezaron a surgir objetos blandos, que más que obras eran símbolos de unos procesos internos que estaba experimentando, desde entonces empecé a incorporar el textil en mi investigación plástica, no solo como un recurso material, sino como componente característico que completaría mis propuestas.

El punto de partida fue una etapa de análisis y compresión de mis orígenes familiares, de las reuniones de infancia rodeada de las mujeres de la familia en torno al oficio manual y desde allí fui comprendiendo que las fibras textiles han sido un elemento unificador íntimamente conocido, comencé retomando los procesos técnicos cultivados en el entorno cercano, los aprendizajes de tipo manualista que mis abuelas, madre y tía enseñaban a las niñas de la familia, a través de los cuales nos transmitimos afectos y costumbres que consolidan el concepto de feminidad de mi núcleo familiar.

Posteriormente entendí el recurso textil como materia para la creación plástica conectada con los valores identitarios de diversas poblaciones campesinas e indígenas del país, como herramienta de sustentación de familias y comunidades. Por ello al egresar de la universidad me dediqué a conocer y relacionarme con el procesamiento y manipulación de diversas fibras textiles, realicé viajes a diversas regiones artesanales venezolanas e inicié contacto con artesanos dedicados al oficio textil con quienes aún comparto relaciones de amistad, y a través de quienes he ido comprendiendo el origen, importancia y aplicación de los procesos, hasta tomar cada vez más una presencia determinante en el trabajo, llegando a convertirse en uno de los ejes centrales de la investigación.

¿Por qué ‘La Persistencia de lo Invisible’?

Es conocido el reducido porcentaje de mujeres artistas consideradas por el establishment y lo arduo de llevar adelante una carrera en un contexto desbalanceado en cuanto a género. Es preciso recordar que como mujeres artistas en ocasiones debemos sortear el acoso, la presión del contexto cultural y el prejuicio que existe sobre las obras hechas por mujeres, que en algunos casos llegan a ser consideradas como motivadas por el resentimiento, el complejo o la inconformidad.

Muchos de estos aspectos son aún manifiestos en el entorno cultural, llegando a tildar a las artistas que expresan estas problemáticas como mujeres rencorosas y hostiles. Entonces toca sobreponerse por encima de estos juicios, plantarse y trabajar ante ellos y a pesar de ellos.

Definitivamente decidir ser mujer artista cuya obra discurre sobre el arte textil es una decisión doblemente confrontada en un país donde el oficio de la fibra es aún poco comprendido como lenguaje artístico en sí mismo, a pesar de que el arte contemporáneo se ocupa bastante de estos lenguajes –ver Joana Vasconcelos, Ernesto Neto,-. Entonces uno termina asumiendo varios roles: mujer, artista, formadora y activista.

¿Cuál es tu obra favorita de la exposición? ¿Por qué?

Mi obra favorita se titula ‘Es una buena chica. A principios de 2015 empecé a trabajar con una instalación textil compuesta por partes de un cuerpo femenino fragmentado, me motivó la lectura de noticias sobre un par de casos terribles de femicidio íntimo que se dieron en el país y que me impactaron mucho, por lo que decidí hacer algo con eso, así que empecé a fotografiar y dibujar partes de un cuerpo femenino –que es mi propio cuerpo ya que soy la modelo más inmediata que tengo-, fui bordando uno a uno hasta concluir con 29 fragmentos en 2016, los cuales fijé sobre indumentaria masculina –camisas y pantalones- que simbolizan la segunda piel del agresor.

Mientras iba bordando, durante casi dos años de trabajo, me documentaba sobre otros casos de femicidio dentro y fuera del país, y sobre la labor titánica que los familiares de las mujeres violentadas –principalmente las madres- llevan adelante en busca de la justicia.

Llegué a la conclusión de que las madres de las víctimas de violencia de género van movidas por la fe y la esperanza a buscar resarcir el crimen, por ello la obra se muestra desde una estética ornamentada que evoca la ternura, porque además planteo que no podemos hablar de la violencia desde la violencia, y que la finalidad del arte no es anteponer una imagen violenta a un hecho violento, sino responder desde lo sensible, lo sublime o lo poético a ese hecho que impacta socialmente. También presento estos fragmentos ornamentados para mostrar la objetualización del cuerpo femenino; la presencia del exvoto como objeto devoto que simboliza la fe de las familias por el logro de la justicia; el rol de víctima-presa ante el violador-cazador, creando un paralelismo entre la acción violencia y la cacería.

¿Por qué hablar de los aspectos culturales, sociales y familiares que definen el universo femenino?

Sabemos del sustrato machista sobre el que se erige la estructura familiar en Latinoamérica y esto a su vez se expande a otros ámbitos de la sociedad. Esta problemática es en su mayoría guiada y perpetuada socialmente por un matriarcado que ejerce la acción culturizante primordial, donde el rol primario se le otorga al hombre-macho. Es por todos conocido el impulso dado a los niños para que tengan muchas novias en el colegio, y otra cantidad de meta-mensajes que perpetúan la estructura de dominación que da origen a diversas formas de opresión y/o violencia, desde las más sutiles hasta las más evidentes.

A partir de estas premisas exploro temáticas como la violencia doméstica, la trata de blancas, las migraciones y los desplazamientos, los convencionalismos sociales, las desapariciones forzadas, la sumisión, la invisibilización y el silenciamiento, entre otros condicionamientos que minan el desarrollo de las mujeres en todas las etapas de su vida y fortalecen la concepción heteropatriarcal de nuestras sociedades latinoamericanas.

La elección de oficios socialmente atribuidos a las mujeres para comunicar mis propuestas la realizo porque creo que son un medio dúctil para hablar de las problemáticas de género y sobre diversos fenómenos sociales opresivos. Pues creo que más que hablar de feminismo, debemos plantearnos aportar en la construcción de una sociedad donde haya un mayor equilibrio, donde las mujeres no tengamos que debatirnos entre ser madres, amas de casa o profesionales y sobre todo donde seamos las mismas mujeres quienes desde la infancia nos apoyemos, y evitemos mantener la perpetuidad de la supremacía de un género sobre otro.

¿Cuál, de todas las temáticas femeninas, es tu favorita?

Dentro del universo femenino me interesa explorar los oficios manuales, sus motivaciones y fines, entiendo que al hablar del confinamiento de las mujeres a las labores manuales estoy haciéndome consciente del confinamiento de las mujeres de mi entorno y de mi propio confinamiento.

Cuando una familia desde su esencia machista enseña a las niñas a dominar los oficios del hogar le está entregando las llaves de su autoconfinamiento. Entonces el oficio manual es el pasatiempo del ama de casa y la mejor herramienta que el padre-marido-sociedad ejerce en ella para mantenerla atenta al recinto hogareño y a las necesidades internas de este espacio y sus habitantes.

Entonces el decidir conscientemente emplear procesos creativos que nacen de estos mismos oficios manuales como labor doméstica para visibilizar, y en algunos casos denunciar, factores de riesgo social hacia las mujeres es un acto de de apropiación cultural de una denuncia que se comunica a través del objeto a evidenciar.

El acto opresivo se convierte en el estandarte de la denuncia de la opresión, es hablar del problema desde el problema mismo.

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~ "Relatos caseros desde la interioridad" pudiera ser el escenario emocional que describe sensiblemente la obra reciente de Malu Valerio (Cumaná, Edo. Sucre, 1982). Relatos que de alguna manera describen sus memorias de vida, aquellas de valor ancestral y familiar, aquellas que hoy introspectivamente narran su vivir y crear.
Desde ese espacio que habita, su obra va explorando todo aquello que la vincula con su diario trajinar. Suerte de bitácora, escritura, piel matérica que relata todo cuanto internaliza y siente.
El recurso textil le ha permitido desarrollar una propuesta estética y conceptual que ha sabido llevar en el tiempo con mucha perseverancia, lo que le ha brindado a su vez la oportunidad de acentuar como impronta creadora sus propias vivencias, que hoy se hilvanan con valentía y entrega.
El pigmento natural, la tela, los hilos y el papel, se fusionan para recrear un lenguaje personal que borda relatos, memorias, realidades, que emergen del existir como faenas con acento femenino. Como expresión contemporánea que hace retrato desde una narrativa íntima, permitiéndole por demás mostrarnos cual espejismo también la mirada del otro, esa que por momentos se trasmuta en su propio hilar creativo.
"Glosario de las artes domésticas" ," La mujer invisible", "Es una buena chica", "Especies domésticas", "Dobladillo desarmado" y "Asunto doméstico", son algunos de los oportunos títulos introductorios de su propuesta, los cuales la proyectan en un espacio nuevo que la refugia como casa, para continuar indagando en sí misma como eje sanador de su obra, fortaleciendo ese sentido libertario del arte como valor de vida, que destaca su existencia y por qué no también la nuestra.
Casa, hogar, entorno, ancestros, tradición, costumbres, oficio, interioridad, huella, impronta, memoria, pertenencia, recinto, universo, refugio, mar, ciudad, mano, sentir. ~
Alberto Asprino Caracas,febrero 2018. ~ En las imágenes vistas de la instalación La mujer invisible ~ La persistencia de lo invisible Casa de Hacienda @haciendalatrinidad ~ 📷 @hjose1976 ~ #lapersistenciadeloinvisible #albertoasprino #maluvalerio #haciendalatrinidad #artetextil #artetextilcontemporaneo

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¿Qué ha sido lo más satisfactorio que has escuchado o te han dicho de tu exposición?

Hacer una exposición como La Persistencia de lo Invisible es como desnudarse, al exponer la obra también se expone el artista y eso nos pone en evidencia, pero precisamente de eso se trata; escuchar comentarios de satisfacción de gente del medio artístico que respeto y cuyo trabajo valoro es la gran recompensa del trabajo realizado. Frases como “me conmovió mucho tu muestra, transmites mucho de lo que las mujeres sentimos pero no siempre decimos” o percepciones de personas que han elogiado los detalles de las obras y el cuidado de lo mínimo me llena de regocijo pues presto especial interés a todos los pormenores y me interesa que la lectura sea íntima y pausada.

¿Qué crees que siente la gente cuando ve tus obras?

Creo que mi trabajo hace crear conexiones con la propia sensibilidad, y en ocasiones llega a conmover, lo he observado en las personas al encontrarse con la obra. Por supuesto que hay grados, algunos leen más detenidamente que otros y no siempre las personas visitan una exposición con la intención de dialogar con el trabajo, sino simplemente mirarlo.

Aunque el trabajo que desarrollo sí tiene un trasfondo que causa conmoción, no siempre esto se ve inmediatamente, me interesa que el factor tiempo esté presente en la relación con la obra, que las personas tengan que detenerse y digerir un poco la idea, pues el proceso mismo habla del tiempo mientras se ejecuta y la lectura de la obra no escapa a esto.

Preguntas rápidas

¿Cómo tomas el café? El negrito con canela, y con leche me gusta tipo teterito.

¿La medicina para el estancamiento creativo? Trabajar siempre, el que trabaja el mal espanta.

¿Talento oculto? Hago unos postres deliciosos, me encanta la cocina, es parte de la alegría de vivir.

Algo que todos los artistas saben: Hay que dar a la obra su tiempo, dejarla reposar.

¿Quién es tu némesis artística? No sé si tengo mi némesis, si fundiéramos a Niki de Saint Phalle con Louise Bourgeois y Sheila Hicks y de ahí sale una sola artista creo que la amaría con toda mi alma y también soñaría con rivalizarla.

Tres verdades de la vida según Malu Valerio:

Respira, todo pasa.

Persistir es una manera de resistir.

La tela y la gente no necesitan ser planchadas.

¡Muchas gracias, Malu!

Si quieres formar parte de La Persistencia de lo Invisible, asiste antes del 6 de mayo a las instalaciones de La Hacienda la Trinidad y deléitate con la técnica textil de Malu. También la puedes seguir por acá y obtener más de su magia artística. 

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