‘Spoiler alert’: los ‘spoilers’ no arruinan nada - The Amaranta

‘Spoiler alert’: los ‘spoilers’ no arruinan nada

Por Mariana Tineo B

Nunca olvidaré cuando mi primo me spoileó —verbo que acabo de inventar— Sexto sentido. En ese momento nadie hablaba de los spoilers ni las alertas de estos y no creo que el término se conociera en Latinoamérica, donde solamente le “echabas a perder” la película, serie, libro o cualquier cosa a alguien. Esto sucedió cuando empezaba a obsesionarme con el cine, por lo que en una reunión familiar me puse a hablar de los filmes que quería ver pronto y entre ellos estaba la misteriosa cinta de M. Night Shyamalan.

Mi primo, sin ningún tipo de tacto, dijo inmediatamente: “Solo para que sepas… Bruce Willis está muerto, está muerto toda la película. Toda. La. Película”. El resto de mis primos se rieron con él y yo quedé atónita ante el salvaje spoiler que me había soltado sin anestesia. Y que conste que este spoiler no vale en el 2019: el estatuto de limitaciones de spoilers dura menos de diez años —esto también lo acabo de inventar—.

Obviamente quedé picadísima y decidí ver Sexto sentido lo más rápido posible para salir de eso. La vi con mi hermana, que no había estado presente en tal atentado. Lo que sucedió durante la película fue algo que me sorprendió: no sólo la entendí, sino que la disfrute más porque podía divisar, como un detective, las pistas que llevaban hacia “Bruce Willis muerto” mientras que mi hermana estaba confundida y la resolución no la complació. Este fenómeno me hizo disfrutar los spoilers —siempre y cuando estos no sean exclamados con malicia, como suele suceder en estos días— y desde ese momento soy capaz de buscarlos antes de ver alguna película o serie.

Lo que no sabía en esos momentos era que unos años más tarde se harían investigaciones científicas sobre este tema, se engendraría un odio realmente absurdo hacia los spoilers y Avengers Endgame —la segunda película más taquillera de la historia— basaría su marketing millonario en ellos, creando una nueva herramienta un tanto nefasta.

En su investigación Story Spoilers Don’t Spoil Stories, dos profesores de psicología de UCLA, Nicholas Christenfeld y Jonathan Leavitt, investigaron la naturaleza del spoiler en la mente y sociedad humana a través de una serie de estudios en los que básicamente les “arruinaban” un relato de ficción a un grupo de personas.

El experimento consistía en reunir a una serie de personas a las cuales les daban un cuento de ficción corto, pero antes les hacían una pequeña introducción donde, en forma de accidente, les decían el final del cuento o algún aspecto importante de la trama, estropeando el relato para los sujetos del estudio. Lo que encontraron como resultado fue completamente opuesto a lo que esperaban, ya que a pesar de que los spoilers arruinaban la sorpresa inicial para los que participaban en el experimento, tener esa información extra hacía la experiencia más agradable mientras leían el cuento corto.

Por ejemplo, si sabes que Bruce Willis está muerto antes de ver Sexto sentido, puedes entender por qué ningún otro personaje le presta atención o por qué no puede abrir ciertas puertas, y puedes ver cómo esto lleva al desenlace y realización del personaje. Sí, se pierde el gran “ohh” en un sentido, pero por otro lado comprendes cómo está hilada la historia y cómo algunos relatos son más consistentes o coherentes que otros por el simple hecho de que todas las acciones llevan a ese gran spoiler. De alguna manera esto se convierte en la parte más divertida del entretenimiento.

Si esto es así, ¿por qué odiamos tanto los spoilers? ¿Por qué nos enfrascamos tanto en huir de ellos o en decir cosas como “si me spoileas, te juro que te mato” a cualquiera que se acerque a revelar estos secretos? Creo que la respuesta es que simplemente vivimos en un mundo donde todo gira en torno a la gratificación instantánea. ¿Quieres escuchar una canción? Te toma diez segundos encontrarla en YouTube. ¿Quieres contarle un chisme a un amigo? Te toma dos minutos mandarle una nota de voz. ¿Quieres ver qué hace tu crush un jueves por la noche? Llégate a las historias que ha compartido.

Todo es instantáneo, ya no hay sorpresas o por lo menos quedan pocas y una de ellas es la gratificación lenta que nos da ir al cine o sentarnos a ver una serie. Desentrañar una historia desde el principio, descubrir el misterio y llegar al desenlace es una de las actividades más básicas y necesarias para el ser humano. Podemos aprender, reír, llorar, asustarnos y no hay nadie atrás diciéndonos qué va o no va a pasar. Allí está la rabia que sentimos cuando nos spoilean algo. Nos quitan el elemento sorpresa y parte de la catarsis que sentimos cuando vemos, escuchamos o leemos alguna historia.

Por supuesto que los spoilers se volvieron un gran tema de conversación en las de redes sociales. Nació el «spoiler alert» y sus memes, se incluyó la opción de ocultar texto bajo la premisa de que este revela algún dato importante en sitios como Reddit y Letterboxd, y poco a poco el spoiler se empezó a convertir en una especie de arma nuclear en el mundo del internet.

Como todo lo que se populariza es mercadeable, los spoilers se volvieron una herramienta más de marketing, como lo vimos recientemente en la promoción de la que hasta ahora ha sido la película más taquillera del año y la conclusión de la fase tres del Universo Cinemático de Marvel —todavía me da miedo este término—, Avengers: Endgame. Pocas semanas antes de estrenarse una de las cintas más esperadas de la década se filtraron algunas escenas de ella y aquí, en modo conspirativo, yo creo que Marvel estuvo detrás del suceso. ¿Qué contaban estos clips? Nada relevante —porque las vi—, solo eran algunos momentos épicos con un audio horrible y grabados con una cámara temblorosa. Sin embargo, se armó un rollo online y de repente nos vimos bombardeados con un hashtag nuevo para promocionar el film: #Don’tSpoilTheEndgame, que se puede traducir como “No eches a perder el Endgame”. Esta frase apareció en redes sociales junto con una carta de los directores pidiendo al público que no arruinaran la experiencia de la película para aquellos a los que no les gustan los spoilers.

Y así nació una nueva forma de promoción que fue tan efectiva que no hay manera de que nos zafemos de ella en el futuro cercano. Por ejemplo, Quentin Tarantino circuló una carta antes de la premier de su nuevo filme, Once Upon A Time In Hollywood, donde le pedía a la prensa y al público del Festival de Cannes no revelar detalles de la trama, lo cual rápidamente se viralizó en las redes y subió el hype o la expectativa que ya se tenía acerca de la película.

Ahora, los estudios y productores no la han tenido fácil con la filtración de spoilers y han tenido que cambiar hasta la manera en que trabajan. Solo basta con ver The Last Watch, el documental acerca de la última temporada de Game of Thrones, donde los guiones de la entrega final de la serie son triturados luego de que el reparto realizara la lectura de ellos para que no pudiesen ser robados ni difundidos en internet. Aún así, hubo algunos leaks importantes que revelaban factores relevantes de la trama, así como también se filtraron capítulos enteros horas antes de que se estrenaran en televisión.

Los spoilers que leí acerca del último capítulo de Game of Thrones me hicieron tener una experiencia extraña. En pocas palabras, los odié y sentí que era el peor final de la historia de la televisión. En cambio, me llevé una sorpresa cuando vi el episodio, pues me pareció que estuvo bien, que todo tuvo algún sentido en el gran esquema que se estaba llevando y que tenía una buena producción, aunque lo de Bran me siga pareciendo ridículo. Lo siento. Con esto comprobé que, al final, los spoilers no significan nada al lado de la experiencia que se tiene al ver el capítulo o la película.

En el estudio de Christenfeld y Leavitt los spoilers se convirtieron en potenciadores de la historia. “Puedes ver esta visión más amplia y, en esencia, entender la historia con mayor fluidez”, comenta Christenfeld. Esto significa que las personas realmente no ven o leen las cosas por el final o el gran plot twist, sino por el viaje y los pasos que llevan hacia el desenlace de la historia. Así que la próxima vez que te encuentres ante un spoiler, no desesperes, obsérvalo como un elemento añadido a la experiencia audiovisual o literaria que tendrás. Y tampoco mates a tu amigo si te spoilea la nueva película de quien sea, a menos que lo haga con malicia, ahí si tienes permiso de asesinarlo.

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