La revista como medio impreso: un reino caído

Cuando era pequeña, recuerdo que una de mis prioridades consistía en recordarle a mi mamá al menos una vez a la semana que me comprara cualquier revista cerca de su trabajo. La selección no importaba. Mis favoritas variaban entre la , Seventeen o incluso la de Princesas. Fue mucho después que me despedí de “los mejores diez consejos para atrapar mi crush” y preferí leer sobre la Guerra de los Treinta Años en revistas como Muy Interesante o National Geographic.

Sin embargo, la diferencia de entonces y ahora no radica en que ya sé que no podía perseguir a los niños para gustarles; sino que ya no hay revistas en primer lugar. Si una niña de trece años se quiere enterar de formas modernas de coqueteo, tendrá que leerlo en una página web.

Hay dos razones para las que eso está pasando. La primera y principal: Venezuela. Nada de lo bueno impreso llega al país, o al menos ya no. Y la segunda razón, que es un poco más permanente: la crisis de los medios impresos es una lucha real y la están perdiendo.

Así que los puestos de revistas se están vaciando poco a poco y a escala mundial.

No entiendo, ¿me estás diciendo que no van a haber más revistas?

Algo así, pues poco a poco están dejando de existir.

La más reciente pérdida fue la de la revista Interview, también conocida como la “bola de cristal del pop”. Una publicación nacida del excentricismo creativo de Andy Warhol y transmitida en papel desde 1969. Su fama se dio por hacerle eco a todos los artistas, fotógrafos y voceros de lo avant-garde del downtown de Nueva York.

Con el pasar de los años, la decadencia de la generación que frecuentaba Studio 54 como su segundo hogar llegó al límite. Interview Magazine había dejado de pagarle a sus editores y estilistas y la deuda subía de los seiscientos mil dólares. Además de una demanda de abusos sexuales hacia su director creativo.

Fue una tragedia, pues cayó otra reliquia del mundo editorial, pero la verdad es que no es la primera y ciertamente no será la última.

¿Pero por qué?

Como principal culpable solo hay uno al que podemos señalar: la tecnología.

Estamos en la era digital y dime cuántas veces que has necesitado una información has acudido a un libro o un periódico impreso.

Anda, yo espero…

Ah, nunca.

En lugar de eso, puedes abrir tu laptop y desplegar todo el conocimiento del mundo. El fácil acceso a este universo ha revolucionado el manejo de información. Una revolución asesina, por cierto, pero aún hay esperanza. La salvación de los medios impresos siempre han sido los anunciantes (publicidad) y ahora que vieron por la ventana un modelo más nuevo y mucho mejor estudiado, lo han preferido. El marketing digital es el nuevo reino.

Las razones por las que la mayoría prefiere utilizar plataformas digitales son tres: primero, es la inmediatez, pues al momento en el que ocurre un evento, al primer lugar que recurren los usuarios es a las redes sociales o medio digitales (a través de su teléfono, su laptop o su tablet); segundo, es que invertir en publicidad digital es muchísimo más barato que, por ejemplo, anunciar en una revista impresa o en un periódico; y tercero, la absoluta necesidad de información de calidad que reúna todos los demás factores (inmediatez y bajo costo).

Así que si algún periódico o revista no cumple con estos requisitos, entonces que vayan llamando al cementerio para apartar un hueco. Porque el periodismo digital llegó para quedarse y cambiarnos la vida.

Ajá, entonces ¿qué les queda por hacer?

Muchas revistas están haciendo eso de rediseñar y cambiar de imagen, esperando atraer más lectores y aumentar su engagement. Pero están súper equivocados si piensan que eso los va a rescatar del abismo.

Revistas como Glamour, Vanity Fair, British Vogue, InStyle y Elle han anunciado cambios en su aspecto en períodos de año y medio. También influyen factores como personas nuevas y más jóvenes en el puesto de editor en jefe, precisamente a partir de la necesidad de adaptarse al cambio en la industria.

Los fundadores de las revistas y los que han estado más tiempo a cargo, han negado por completo el surgimiento de este nuevo modelo de negocios, Se hacen los locos con respecto al internet, las aplicaciones y las redes sociales, y han querido mantenerse tradicionales en su empresa y la forma que hicieron las cosas hasta ahora. Pero el director de Hearst Magazines dice absolutamente lo contrario:

«El sentimentalismo es probablemente el mayor enemigo para el negocio de la revista. Tienes que abrazar el futuro».

¿La fórmula perfecta es…?

Aceptar el nuevo mercado de plataformas. Lo que no significa olvidarse de los métodos clásicos de distribución. Se ha comprobado que los medios impresos tienen un 54% más de credibilidad. En conclusión: la página aún tiene poder sobre la pantalla.

Entonces la única solución radica en saber utilizar las dos plataformas, complementarlas y cambiar por completo el sistema tradicional de distribución de contenido. La gente aún confía más en un folleto que en una lista de internet, y respetan más las páginas impresas con información exclusiva y de calidad, y no cualquier cosa que se puede encontrar gratis.

Y ahí está el secreto: la gente va a acudir donde haya argumentos y contenido bueno. Aplicando eso puedes utilizar el viejo método de hacer un buen trabajo de periodismo pero aprovechando con inteligencia todas las redes, páginas web y trampolines mediáticos de promoción.

La salvación aún existe, pero hasta que las revistas no se pongan las pilas me tocará seguir buscando soluciones a mis tragedias amorosas por internet, y no en páginas de revistas como Dios manda.

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