La mórbida pasión del mundo audiovisual por los asesinos seriales

La mórbida pasión del mundo audiovisual por los asesinos seriales

Jeffrey Dahmer y Ted Bundy no son los únicos ‘amados’ por el público

La muerte da miedo. Nos aterra la simple idea de que en algún momento vayamos a terminar cremados o unos metros bajo tierra, y nos mentimos con que seguramente será debido a alguna enfermedad cuando ya seamos unos ancianos. Pero la realidad no es esa, podemos morir en cualquier momento y a manos de cualquier cosa… o persona.

Los asesinos en serie son los típicos villanos de las películas de suspenso que tanto nos encantan y nos enamoran, porque sí, eso es algo que suele suceder, aunque no nos demos cuenta. Los glorificamos, comenzamos a pensar que solo tienen “pequeños problemas” y los humanizamos en cada una de esas películas como Silence of the Lambs (Lo que callan los corderos), American Horror Story y la más actual Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile (Extremadamente cruel, malvado y perverso), protagonizada por Zac Efron. Eso nos hace preguntarnos: ¿por qué Hollywood está tan empeñado en estos personajes como lo está haciendo actualmente Tarantino en su nuevo filme Once Upon in Hollywood? ¿Estas producciones tienen consecuencias en nuestra vida cotidiana?

¿Qué es un asesino en serie?

Antes de continuar, debemos aclarar esto. Un asesino serial es aquel que ejecuta los homicidios de más de tres personas como eventos aislados y con tiempo de enfriamiento emocional, mencionan en el reporte de la Oficina Federal de Investigaciones o FBI. Además, la información indica que estos personajes poseen trastornos de personalidad antisocial, psicopatía o sociopatía que hacen que puedan manipular fácilmente a quienes los rodean. Esa es la razón por la que la mayoría de las veces se escucha la frase “Pero si era tan simpático y buena persona” cuando se da a conocer que el criminal tiene enterradas a siete personas en su patio —súper normal—. Con esto podemos asumir que cualquiera puede ser uno de estos personajes, pues ellos saben perfectamente cómo encubrir el horror que están haciendo.

Esto está asociado, además, con el tema de que somos una sociedad de masa y que existe mucha gente que no se conoce entre sí. Este tipo de delincuentes buscan a víctimas que ellos no conozcan y por las que sientan cierta atracción sexual —uno de los diferentes motivos por los que realizan este tipo de atrocidades—, informan en un reporte del Centro de Estudios de Justicia Criminal de Reino Unido.

‘Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile’
Netflix

¿Por qué nos atrae lo morboso?

La dopamina es un neurotransmisor de nuestro sistema nervioso y ella, junto a otras tres hormonas, hace que nos sintamos felices. Además de eso, esta hormona asocia a dos emociones contrarias —la felicidad y el terror—, pues este químico también controla el miedo que podemos experimentar, como señalan en una investigación de la Universidad de Michigan. Esto puede significar que para experimentar la felicidad nos aproximamos a terrenos desconocidos y espeluznantes. Esa es la razón por la que a muchas personas les gustan tanto las películas de terror y de suspenso, y por ende este tipo de asesinos.

Al verlos en una pantalla, nos distanciamos de la realidad de que cualquier persona puede ser uno y empezamos a ver como una fantasía que un ser tan atroz pueda existir entre nosotros. Además de darnos la sensación de que nosotros estamos bien y somos normales, nos muestra lo capaces que somos los humanos de llegar a ser unos monstruos. Los medios conocen estos hechos y por eso existe tanto periodismo amarillista, originando que los Hannibal Lecter del mundo encuentren su lugar en la fama, tal y como dicen en el reporte llamado Killer Personalities: Serial Killers as Celebrities in Contemporary American Culture de la Universidad de Wesleyan.

‘Scream’
Dimension Films

Entonces, ¿cuál es la adicción de los audiovisualistas por estas historias?

Si existe la demanda de series como Mindhunter (Cazador de mentes), pues va a seguir apareciendo un David Fincher que nos dé lo que queremos. La oferta de la industria del cine responde a lo que quiere la audiencia, como en cualquier otra área de la economía. Ellos no van a hacer lo que deseen sabiendo que los resultados, o mejor dicho las ganancias, podrían ser completamente nefastas para ellos.

Así que mientras nuestra percepción de este tipo de personajes sea así de positiva, como la de las mujeres que siguieron a Charles Manson, vamos a seguir observando no a un sexy “Zac Bundy” o a un tierno Jeffrey Dahmer, sino a muchísimos más. Esto sin saber las consecuencias que podría tener en nuestra sociedad el seguir colocando este tipo de personajes con los que la gente tiene empatía, en vez de tenerla con las víctimas de ellos.

Si observamos los efectos de dichos productos, entre los cuales se encuentran homicidios inspirados en sus thrillers favoritos y la propagación de clubes de fans obsesionados con ciertos criminales, es preferible que termine de una vez por todas la tendencia de los asesinos en serie en la gran pantalla. Pero como sabemos que no va a concluir la tendencia porque el ser humano es morboso, podemos pedir que por lo menos nos muestren que todo ese encanto se debe a una manipulación que llevó a miles de personas a morir en sus manos. Modus operandi que utilizó Norman Bates de Psycho con todas sus víctimas.

‘Psycho’
Marc Wanamaker
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