La crisis y el Quinto Arte: ¿qué hay de los actores venezolanos?

La crisis y el Quinto Arte: ¿qué hay de los actores venezolanos?

A lo largo de los años, el teatro en Venezuela se ha convertido en mucho más que una expresión artística, se ha transformado en una de las válvulas de escape de los venezolanos para vivir en el país con una de las crisis políticas, económicas y sociales más graves del globo terráqueo.

Como todo, el teatro ha cambiado, pero si es para bien o para mal es un caso de estudio en sí. Se ha visto una disminución en las obras de teatro grandes que adornaban las carteleras del Trasnocho y del Centro Cultural B.O.D., mientras que se popularizan los stand up comedy, y el teatro sigue la corriente, inaugurando comedia tras comedia. Se hacen referencias -directas o indirectas- a la situación de Venezuela, y a pesar de que todos los venezolanos estamos siendo bombardeados constantemente con información negativa sobre el país, no perdemos una oportunidad para irnos a burlar un rato de nuestra situación.

Como decía Freud: «la energía no se pierde sino que se transforma», y al igual que las pulsiones, el quinto arte se transformó en varias otras modalidades, una de las más populares ahora es el Microteatro. Este nuevo formato condensa el mensaje de una obra de teatro en un cuarto de hora, dando al espectador la posibilidad de ver hasta seis proyectos en una noche. Esta es una propuesta más informal para el público, en la que las salas se construyen en cualquier espacio, y las producciones son sencillas, yendo al grano con el mensaje.

Esta modalidad si bien ofrece un abanico de temas, géneros (aunque predomina la comedia), y talento, comercializa la noción del teatro en un paquete que se vende en un cuarto de hora.

Entendiendo que el teatro tradicional sigue formando parte de la movida teatral venezolana, me pregunté dónde se para el actor en medio de todos los brotes que han germinado con la crisis en el teatro, y cómo se ha transformado su día a día con base en ello.

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Para entenderlo mejor, entrevisté a dos actrices: una que apenas comienza su recorrido por el teatro y una veterana, Rossana Hernández. Les hice las mismas preguntas para poder plasmar las dos visiones una al lado de la otra.

1. ¿Cuál es la experiencia del teatro tradicional vs. el Microteatro?

Anónimo: No cambia en el sentido de querer transmitir un mensaje, pero la experiencia es muy diferente. Considero que el Microteatro es una oportunidad increíble para crecer y ser visto, pero también es una experiencia agotadora. Tienes una rotación de público tan grande que tienes la seguridad de que varias personas te van a ver, y para mí, que estoy empezando, es importante. En el teatro tradicional no tienes esa seguridad, pero ambas experiencias son increíbles.

Rossana Hernández: La experiencia del Microteatro ha adquirido a través de las varias ediciones cierta visibilidad. Es una iniciativa que ha reunido a muchas agrupaciones de teatro y también a muchísimos espectadores. Está rayado de que se le ofrece al público tragos o comida y se convierte en una especie de fiesta teatral. En una situación como la que vivimos, esto ha permitido que la gente vaya al Microteatro para despejarse. Vemos como abunda la comedia, y los trabajos persiguen la complacencia al público. Por un lado, es una experiencia muy positiva porque se convierte en una vitrina para los actores, productores, etc., pero por otro lado hay una inmediatez (a veces se monta en 2 semanas o se escribe en 3 días), y a veces pierde la calidad del producto, eso hace que se convierta en una guillotina para el proceso creador, aunque no es así en todos los casos. Lo que prolifera es la banalidad y el mercantilismo, se persigue el beneficio económico sin calidad. Por otro lado, el teatro se mantiene. Tiene una gente que lo cuida y lo respeta. No existe un enfrentamiento entre ambos, pueden convivir porque hay público para ambas cosas.

2. ¿Cómo afecta la crisis al teatro?

Anónimo: La crisis afecta al teatro en todas las maneras posibles. Ya sea porque la entrada es muy barata, y no es sustentable. Ni los actores, ni los directores están cobrando lo que deberían y se hace más cuesta arriba tener una buena ambientación, escenografía etc. De forma positiva, ahora la gran mayoría de las obras tratan sobre la crisis de Venezuela y ese lado es de reflexión porque entienden que es la manera de drenar de la gente.

RH: En principio, a las producciones se les hace imposible sacar adelante una obra porque los costos son incalculables. Los pocos grupos estables que subsisten a duras penas están haciendo una labor titánica. Están otras preocupaciones como los salarios que se ofrece a la gente que trabaja en el teatro, podemos decir que lo están haciendo con una profunda entrega, porque la vocación es más fuerte que la crisis.

3. ¿Cómo la crisis afecta al actor venezolano?

Anónimo: La mayoría de los actores que solo se dedican a eso están en varios proyectos, y se presenta la disyuntiva entre comer o tener un buen proyecto, normalmente comer siempre va a ganar.

RH: Para el actor es una situación muy difícil porque jamás ha contado con salarios muy altos, pero el actor es muy noble y se entrega por el proyecto en sí y no por los beneficios económicos. Sin embargo, la situación actual hace que eso sea muy difícil por varias razones: las líneas de transporte han desaparecido y tienen que caminar largas distancias para cumplir con su trabajo, la alimentación con los salarios que ganan (una entrada es mucho más barata que una golosina) son muy difíciles de obtener, no es raro ver en un elenco un actor que no comió y ha bajado de peso; generalmente los elencos no pueden contar con todos durante el ensayo porque otros actores tienen que dedicarse a otra actividad para sustentarse, etc. Es un panorama que te hace ver que quienes hacen teatro en Venezuela lo hacen por compromiso, vocación y un amor muy grande a su país.

4. ¿Se ha visto afectado la escogencia de género o tema?

Anónimo: Sí, por ejemplo, en el Microteatro la mayoría de los temas son de sexo, y es simplemente por el público que va. Si vas al Trasnocho la mayoría de las obras son del país. 

RH: Cada creador decide lo que quiere hacer. La situación del país sí influye en algunos porque hay que ayudar a la taquilla, entienden que la gente se quiere reír y lo toman como una premisa para su trabajo. Para otra gente, la situación del país es tomada desde otro lugar y es un motivo para hablar de lo que nos ocurre como sociedad, que nos hagan reflexionar y confronten al público. El teatro es un lugar donde el artista grita que no está conforme con lo que está viviendo. 

Como bien dijeron las actrices, la crisis afecta tanto al teatro como a todo. Sin embargo, que el teatro se vea afectado tiene repercusiones más allá del presente, de lo tangible, representa no solo una crisis económica y política, sino una crisis cultural. Acudimos al teatro para reflexionar, drenar, reírnos y quizás llorar un poco. Si el teatro sufre, nuestra cultura sufre, y tristemente se ve en peligro la integridad cultural que le queda a este país. 

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