‘Jojo Rabbit’ es una gran película que no merece tu odio

‘Jojo Rabbit’ es una gran película que no merece tu odio

Nota de lectores9 Votos
8.2
9

Cuando Jojo Rabbit fue estrenada en el Festival Internacional de Cine de Toronto, a la crítica se le hizo imposible llegar a un acuerdo: algunas de las primeras reseñas celebraban con gran entusiasmo los logros de la obra de Taika Waititi, mientras que otras condenaban sus fallas. Luego, cuando la cinta llegó a la gran pantalla, los espectadores tomaron una actitud similar a la que pudo apreciarse en diferentes medios y portales poco antes: algunos salían de la sala de cine fascinados, seguros de que habían visto una de las mejores películas del año 2019, y otros, en contraste, no podían esconder su descontento. No es poco usual que algunos largometrajes dividan a la audiencia y den pie a la creación de dos bandos: los que los aman y los que los odian. Y aunque Jojo Rabbit ha producido precisamente este efecto desde que el mundo posó sus ojos por primera vez en ella, realmente no hay razón que haga merecedora a esta cinta de tanto desprecio.

Jojo Rabbit
Taika Waititi y Roman Griffin Davis como Adolf Hitler y Jojo Betzler en Jojo Rabbit
Fox Searchlight Pictures

Jojo Rabbit se centra en Johannes «Jojo» Betzler, un niño de diez años que pertenece a las Juventudes Hitlerianas y que, como varias personas de su edad, tiene un amigo imaginario. Sin embargo, para el protagonista esta figura no toma una forma inofensiva, sino la de su más grande ídolo, el líder de la Alemania nazi, Adolf Hitler. Luego de descubrir que su madre es miembro secreto de la resistencia y está escondiendo a Elsa Korr, una adolescente judía, en su propia casa, Jojo se ve obligado a guardar silencio e interactuar con la joven. Tener este contacto directo con una persona judía por primera vez lo lleva, entonces, a cuestionarse su fanatismo, lo cual se ve reflejado en las interacciones que tiene a partir de ese momento con esta versión caricaturesca del Führer que vive en su mente.

En su promoción, el filme ha sido descrito como una “sátira antiodio”, pues a través del humor, la ironía y la parodia pretende dejar un mensaje de solidaridad y empatía. No obstante, es el terreno delicado en el cual se desenvuelve lo que ha despertado a algunos detractores, pues piensan que tal ligereza no es adecuada para aproximarse a un momento tan trágico y horrible. Y si bien el tono con que el Waititi lleva a cabo esta película está en el extremo opuesto a los dramas de tres horas sobre el Holocausto, eso no quiere decir que Jojo Rabbit sea una cinta que carezca de la muy necesaria sensibilidad que requiere contar una historia ambientada en esta época.

 Thomasin McKenzie y Roman Griffin Davis como Elsa y Jojo en Jojo Rabbit
Thomasin McKenzie y Roman Griffin Davis como Elsa y Jojo en Jojo Rabbit
Fox Searchlight Pictures

De hecho, que el protagonista de Jojo Rabbit sea un niño de diez años es una estrategia que apunta justamente a conseguir y transmitir esa sensibilidad. A pesar de la manera idealizada y carente de objetividad que tiene Jojo de ver la guerra, su falta de madurez lo dota de una inocencia que le permite empatizar eventualmente con Elsa y cuestionarse de forma genuina sus propias creencias. Asimismo, los aportes de otros personajes hacen que, aun con un tono aparentemente liviano, esta no sea una película vacía y poco sensata.

Elsa, por ejemplo, no existe solo para hacer entrar en razón a Jojo, sino que es, de alguna forma, el puente entre el humor de la película y la empatía de los espectadores. Aunque al personaje no le faltan las líneas graciosas, es a través de esta joven que tanto el protagonista como la audiencia pueden comprender lo verdaderamente horrible que ha sido su experiencia y la de millones de judíos más. Adicionalmente, sus interacciones con Jojo conectan con problemas de la actualidad, ya que capturan el prejuicio al que se siguen enfrentando los judíos hoy en día, cuando constantemente son sujetos a preguntas que los hacen tener que explicarse una y otra vez. Elsa es un personaje necesario y Jojo Rabbit reconoce esto dándole valor a sus vivencias y haciendo que los espectadores se sienten en una sala de cine no para conocer la historia de Jojo Betzler sino, también, la de Elsa Korr.

Scarlett Johansson y Roman Griffin en Jojo Rabbit
Scarlett Johansson y Roman Griffin Davis como Rosie, la madre del protagonista, y Jojo en Jojo Rabbit
Fox Searchlight Pictures

Quizá el problema más grande que han tenido las audiencias con la película es la forma en que Adolf Hitler es representado en ella. En Jojo Rabbit, el Führer realmente no parece ser uno de los seres más crueles y despiadados que han pisado el planeta, sino que, en cambio, es tonto, infantil y caricaturesco. De hecho, ni siquiera es Hitler, y eso está bien, porque lo que hay que recordar es que ese hombre de bigote gracioso que lleva una esvástica en el brazo no es sino la personificación de la imaginación de un niño de diez años. Sin embargo, lo que fallan en ver quienes le han dado la espalda a la cinta es que a pesar de haber sido impregnado por la ingenuidad de Jojo, Hitler no deja de ser una persona horrible, de motivos oscuros y malas intenciones en el largometraje de Taika Waititi.

El humor satírico, el retrato de los hechos a través de los ojos de un niño y la representación infantil de Hitler —quien, para colmo, es interpretado por el mismo Waititi, que recordemos es de descendencia judía y se identifica como un judío polinesio— no convierte esta época en motivo de burla, sino que resalta la absurdidad de la Segunda Guerra Mundial, emitiendo simultáneamente un comentario sobre nuestros días. El nazismo, los crímenes de odio y los líderes de potencias que discriminan a las minorías no son cosa del pasado, y con un filme como Jojo Rabbit, Waititi empuja al espectador, abriendo sus ojos y obligándolo a hacer frente a esta realidad del presente, la cual sin duda suena como un disparate en pleno 2020. 

Roman Griffin Davis y Archie Yates como Jojo y Yorki en Jojo Rabbit
Roman Griffin Davis y Archie Yates como Jojo y Yorki en Jojo Rabbit
Fox Searchlight Pictures

Sin escatimar en empatía, entendimiento y sensatez, Jojo Rabbit es un largometraje que invita a reflexionar no solo sobre el pasado y el presente, sino también sobre las personas que nos rodean, sus realidades y experiencias, y el papel que juegan en nuestras vidas. El filme de 2019 es un regalo que Taika Waititi envuelve, además, con el más impecable sentido del humor, provocando reflexiones y risas por igual. Usar la época del Holocausto para ambientar una película es una decisión arriesgada y una prueba que no todos los directores superan. Sin embargo, y a pesar de la controversia, esta sátira antiodio es, sin duda, una de las joyas cinematográficas de 2019

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