J Balvin sacó ‘Colores’ para que vibremos positivamente
colores jbalvin

J Balvin sacó ‘Colores’ para que vibremos positivamente con su música

“El empleo de la acción vibratoria de los colores es extremadamente importante para la felicidad, la salud, la prosperidad y la protección”, es una afirmación que los creyentes de la Gran Hermandad Blanca —una fraternidad espiritual que vela por el equilibrio universal— atribuyen a Saint Germain, su maestro ascendido. Para ellos, cada tonalidad o matiz está vinculado a una energía particular que afecta positivamente nuestro cuerpo o nuestro estado de ánimo. Aunque esta creencia podría sentirse muy alejada del reguetón, lo que expresa la cita anterior se parece mucho a lo que J Balvin, con su quinto álbum de estudio, Colores, se planteó como objetivo: conectarnos con la alegría.

En una entrevista con Deezer, el reguetonero colombiano expresó que el propósito de sus últimos tres discos —Energía, Vibras y Colores— ha sido representar una cosa: pura vibración. Por esta razón, no es descabellado que J Balvin escogiera esa frecuencia positiva de las tonalidades y matices de la que hablaba Saint Germain como concepto para su quinto trabajo discográfico. Al fin y al cabo, lo que quería José Osorio —nombre de pila del artista— con este álbum era que cada integrante de su fanaticada, más allá de sentirse identificado con al menos una de las composiciones que lo conforman, vibrara con la energía alegre que expresan las canciones.

Portada del álbum Colores, diseñada por Takashi Murakami
Portada del álbum Colores, diseñada por Takashi Murakami
Universal Music

Colores, por sobre todas las cosas, es un trabajo discográfico divertido y relajado. J Balvin y Sky Rompiendo, su colaborador predilecto, emplearon un reguetón más melódico que el de aquellos éxitos actuales inspirados en el trap, para lanzar una obra musical que se siente bien construida y que puede ser escuchada sin demasiado esfuerzo. Es un álbum capaz de alegrar el camino tanto al trabajo por las mañanas como a la discoteca en una noche de rumba con amigos. Con canciones como Amarillo, Arcoíris o Rosa, es imposible no ser contagiado por la vibra positiva que el cantante quiere transmitir.

La energía alegre que desprenden las canciones de Colores se debe a que las melodías utilizadas en ellas están inspiradas en el dancehall y en el rap africano. Con frecuencia, este es el componente musical que ayuda a que la mayoría de las canciones de estos géneros sean pegajosas. En esta ocasión, J Balvin lo emplea de manera upbeat, dándole al disco ese toque festivo que nos hace tararear sus composiciones sin parar. Además, el rapero colombiano se aleja de la moda del trap que consiste en susurrar los estribillos y, en cambio, opta por recitar los coros de manera contagiosa. La forma extendida de vocalizar algunas palabras en Azul, la cadencia del ritmo del rap en Blanco o la armonía similar a una grabación acústica en Gris son características que permiten que estas grabaciones sean difíciles de olvidar.

 Lista de canciones de Colores
Lista de canciones de Colores
Universal Music

J Balvin ha ido experimentando poco a poco con los afrobeats del dancehall y el rap africano desde su álbum en conjunto con Bad Bunny, Oasis, específicamente en la canción Como un bebé junto al rapero nigeriano Mr Eazi. Estos elementos están presentes en todo Colores, pero resultan más evidentes en unas pistas que en otras. Sin embargo, los mismos son totalmente perceptibles en canciones como Arcoíris —en la que vuelve a colaborar con el artista africano—, Amarillo y Verde.

A pesar del efecto unificador que tienen las características del dancehall y el rap africano en Colores, la decisión de J Balvin de trabajar con un productor distinto en cada grabación ayudó a que su arreglo e instrumentación fuesen diferentes, a que cada pista presentara un ambiente o un sentimiento particular. Lo notamos cuando la guitarra funk y los timbales producen un sonido playero en Azul, cuando los tambores hacen del inicio de Verde algo más exótico o cuando la nota repetitiva del teclado le da profundidad al ritmo usual del reguetón en Morado

El problema de Colores es que la primera vez que se oye todo el álbum en conjunto, hay grabaciones que resaltan mucho más que otras debido a su producción. Mientras que Rosa, Azul o Verde son disfrutables cuando se les escucha, no son canciones capaces de quedarse en la mente de cualquiera, al menos no de un modo tan contundente como lo hacen Negro, Arcoíris o Amarillo. Es solo después de varias reproducciones que se pueden notar los elementos resaltantes de las canciones menos llamativas. Si bien esto no quiere decir que esas pistas sean malas, ciertamente se siente como si J Balvin no explotara del todo los componentes distintivos de algunas de ellas, por lo cual no resultan tan atractivas como otras. Aun así, esto no afecta el concepto del disco.

 J Balvin para la revista Billboard
J Balvin para la revista Billboard
Alexandra Gavillet

Con cada producción, J Balvin quería conectarnos con una vibra diferente, por lo que todas las grabaciónes se vinculan con la energía del color que llevan por nombre. Aunque el cantante colombiano escogió el título de las canciones después de que estas fuesen grabadas, lo que estas transmiten por separado encaja perfectamente con el efecto particular que Saint Germain les asignaba a las distintas tonalidades. Por esta razón, se siente como si Rojo, que expresa determinación y amor; Amarillo, que contagia diversión y felicidad; y Negro, que comunica misterio y poder hubiesen sido creadas con su denominación ya en mente.

Aunque la producción y el concepto de Colores funcionan casi a la perfección, el álbum no posee una composición destacable. Las canciones se basan demasiado en sus melodías para ser pegajosas y las letras van bien con estas, pero carecen de importancia por sí solas. Existen líneas destacables en el álbum como “Ella tiene maldad, ella tiene una diabla guardá’ / Loco por darle una nalgá’ que la deje marcá’” en Negro, “Yo pedí un trago y ella la botella (Ah-ah) / Abusa siempre que estoy con ella (Yah, yah, yah); oh, yeah” en Morado o “Que siga la fiesta, no vamo’ a parar (Wuh) / Aquí solo se para, si llama mi mamá / Hoy me tocó seguir, la gente pide más / Me invitan por aquí, me invitan por allá (Ya tú chabe’)” en Amarillo. Sin embargo, ninguna es lo suficiente contundente para resaltar por sí sola, sin el ritmo que la acompaña.

El único aspecto que podría agradecerse de las composiciones de este disco es la versatilidad en las historias que estas cuentan. Aunque no son muy innovadoras, por lo menos el artista colombiano no repitió el mismo tipo de narrativa en todas las canciones. Usando el concepto de la acción vibratoria de los colores, J Balvin jugó con la posibilidad de tocar distintos temas para evitar que el álbum fuese monótono. En su quinto trabajo discográfico, el reguetonero nos habla de distintos tipos de rumbas en Amarillo, Blanco y Verde; relaciones en Rojo y Gris; y mujeres en Azul, Rosa, Morado y Negro

Colores es un LP que destaca en la escena de la música latina actual. No son muchos los reguetoneros que se atreven a hacer un álbum conceptual o que piensan en sus canciones como parte de un trabajo discográfico completo. El cantante colombiano es de los pocos artistas de su género que siguen apostando por este modo de crear música y se le agradece; sobre todo cuando tantos raperos ven estas obras como recopilaciones de sus sencillos más recientes, sin apreciar las oportunidades creativas que ofrece idear un disco desde cero. Quizás Colores no sea el mejor álbum de reguetón del año, pero les aseguramos que transmite toda la vibra positiva que J Balvin tanto deseó que este tuviera.

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