Jay Z la pegó conmigo en 4:44

Seré bastante honesta y expondré los hechos en el orden en el que acontecieron. Esta inocente pero dura asignación impuesta por Mots hace no más de dos días, sí tuvo un impacto en mi gusto musical.

Naturalmente entré en pánico porque de Jay Z solo sabía dos cosas: primero, que es un rapero al que han intentado matar no sé cuántas veces (y en parte no estoy segura de que sea él); y segundo, que es esposo de la diosa Beyoncé a la que le ha estado montado cachos desde hace un buen rato. Sé que no es casi nada, prácticamente la cantidad de información importante que te podría ofrecer un artículo de BuzzFeed. Sin embargo, me propuse sumergirme en lo que pudiera de su música para entenderlo mejor y a todos los que tienen una fiebre por él. Debo admitir que me costó.

La causa de mi pánico y aversión al asunto al parecer datan de que mi gusto musical se quedó estancado en la década de los 90, pues me la pasaba escuchando Fleetwood Mac, Simple Minds, Bruce Springsteen y cosas por el estilo. Solo de vez en cuando, alguno que otro éxito de Lorde, The Weeknd o de Ariana Grande entraba en mi burbujita musical. Ya sé, soy una vieja.

Por otra parte, también me emocioné porque la gente que te muestra música nueva tiene el cielo ganado. O al menos eso pienso después de que me obligan a escucharla y de verdad me termina gustando. Algo así me pasó con Jay Z. Pero iré poco a poco.

Mi naturaleza historiadora me inspiró a buscar todo lo que pudiera para dar una justa opinión respecto a su último álbum “4:44”, que salió a la luz el pasado 30 de junio.

¿Qué descubrí?

Me enteré de que Beyoncé, su hermana Solange y Jay Z tuvieron un enfrentamiento en un ascensor después de salir de la Met Gala. Eso fue hace tres años y desde entonces las dudas y las declaraciones se han hecho de forma intermitente.

Después de ese evento y de las frecuentes publicaciones respecto a las infidelidades de Jay Z, dieron cabida para que Beyoncé sacara un álbum el año pasado titulado Lemonade. En él manifestó su posición con respecto a todo este tema, sin embargo la respuesta de Jay Z no había sido escuchada hasta ahora.

Por último, los expertos de Jay Z aseguran que su música nunca ha pretendido ser un gran éxito entre los más populares, sino que sirven como una forma de expresión para Jay. Un método para marcar su opinión sobre las mil y un cosas que le provoque, pero que entre ellas destacan el latente racismo y sus personal issues.

Sobre 4:44

Ahora, una vez que ya había tanteado lo que era terreno desconocido para mí, me dispuse a escuchar en serio el álbum. Me dio mucho miedo que no me gustara porque sabía que no podría evitar escribirlo tal cual pasó, y que todos los puristas del rap expresaran mi deshonra. Sin embargo, para su sorpresa y para la mía, lo amé.

Escuché varias canciones más de una vez y hasta me arreglé para salir con esas de fondo (solo seleccionada música tiene ese privilegio). En él también participaron artistas como Frank Ocean, Damian Marley, Beyoncé e incluso la mamá de Jay Z, Gloria Carter.

Lo que más me gustó y a lo que más deberías prestarle atención, es a la letra que posee “cierto aire minimalista” según Noisy Images. Estoy de acuerdo en lo que dicen que no pretende convertirse en un clásico, pues solo diré que pretende ser y ya.

Las que más me gustaron and why

En su canción The Story of O.J., expresa su descontento con las falsas igualdades expuestas por la sociedad con respecto a la comunidad negra y con la economía poco coherente del país. 

Tiene un mensaje racial bastante poderoso e intenso aludiendo al famoso caso del jugador O.J. Simpson, a quien se le acusó de asesinar a su esposa a principios de los años noventa. “O.J. like, «I’m not black, I’m O.J.» …okay”.

Light nigga, dark nigga, faux nigga, real nigga/ Rich nigga, poor nigga, house nigga, field nigga/ Still nigga, still nigga

También me gustó Moonlight, donde habla sobre la confusión que tuvo lugar en los Óscar pasados. Cuando había ganado La La Land por accidente y luego se nombró al verdadero ganador Moonlight, pero según Jay Z, los negros no ganaron nada con esa película pues el mundo sigue viviendo en La La Land.

 We stuck in La La Land/ Even when we win, we gon’ lose

Y por último, por supuesto que tengo que hablar de 4:44. Esta fue la respuesta de Jay Z con respecto a los rumores y las acusaciones de sus presuntas (y reales) infidelidades a Beyoncé.  

Look, I apologize, often womanize/ Took for my child to be born/ See through a woman’s eyes/ Took for these natural twins to believe in miracles/ Took me too long for this song

Aunque se tardó un rato en responderle a Beyoncé, debo admitir que su respuesta fue buena y resonante. Esta canción le da el “no sé qué” que le hacía falta al álbum, le da como una razón de ser y una reflexión generalizada a todo lo que quiere manifestar en él.

Una vez más quiero recordar que no lo considero un clásico de la música, pero sí es el tipo de música que con gusto escucharía mientras me baño o incluso con un porro y unos lentes de sol a las 3 de la madrugada.

Esta asignación me hizo descubrir que los raperos no solo cantan sobre drogas y prostitutas, Jay Z lo ha convertido no solo en una manifestación social, sino en una declaración personal bastante poderosa sobre todo a lo que se expone cada día. Dicho esto, supongo que ya me verán en la onda recitando al poeta Jay.

Pues a decir verdad, este álbum no me parece mal plan. Para nada.

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