santos queer

Los íconos cristianos no oficiales de la comunidad LGBTQ+

Las declaraciones del Papa Francisco a mediados de este año causaron revuelo entre los miembros más conservadores de la feligresía católica, pues aseguró que las tendencias homosexuales no son pecaminosas en sí mismas: “Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para criticarlo?”, afirmó. Aunque esto constituye una suerte de apertura con respecto a un asunto tan controversial entre las autoridades del Vaticano, lo cierto es que evidentemente el tratamiento que se le da a la comunidad LGBTQ+ dentro del catolicismo dista mucho de ser acogedor y tolerante. En el 2018 ya el Papa había aconsejado a los padres que sospechen de la homosexualidad de sus hijos llevarlos a un especialista para determinar si en efecto estos “síntomas extraños” son generados por dichas tendencias. La controversia en torno a la aceptación de la comunidad LGBTQ+ es, pues, inevitable y los esfuerzos de la Iglesia en esta era por tratar de tener una posición balanceada que mantenga a una feligresía cada vez más cambiante se hacen más evidentes. 

El conservadurismo del Vaticano y la persistencia de las llamadas “terapias de conversión” —algunas de ellas auspiciadas por autoridades religiosas locales en países como México, Puerto Rico o Estados Unidos— no son ningún aliciente para miembros de la comunidad LGBTQ+ que aún profesan la fe católica. Pareciera que ambas comunidades son mutuamente excluyentes y no es el caso. Existen páginas web como gaychristians.org, queerchurch.org o livingout.org, en las que los cristianos LGBTQ+ logran conciliar sus creencias religiosas y además crear sentido de comunidad fundamentando su fe en el amor incondicional de Dios hacia todos los seres. 

Los santos e íconos religiosos son también parte de estos esfuerzos por mantener una representación que haga visible a los creyentes queer, demostrando además que la sexualidad no necesariamente implica renunciar a una creencia religiosa. Quizá los casos más emblemáticos que tanto por su historia como por sus incontables reinterpretaciones a lo largo del tiempo han logrado ocupar un lugar icónico dentro de la representación LGBTQ+ en el catolicismo sean: San Sebastián, Hildegard von Bingen y Sor Juana Inés de la Cruz. 

San Sebastián, primer ícono LGBTQ+ y mártir romano

San Sebastián, santo queer
El martirio de San Sebastián (1608), Peter Paul Rubens.
Wiki Art

Quizá el primer santo queer que se conoce, Sebastián era un guardia pretoriano de alto rango que tras ser descubierto convirtiendo a romanos al cristianismo, fue apresado y mandado a ejecutar a flechazos por órdenes del emperador Diocleciano en el año 290 d.C. 

Aunque el santo no murió en ese episodio sino más tarde, cuando nuevamente fue mandado a ejecutar, esta vez lapidado y lanzado a la Cloaca Máxima de Roma, su imagen de cuerpo desnudo con mirada al cielo y atravesado por flechas pasó a ser una de las representaciones de martirio cristiano más frecuentes en la historia del arte. 

Los pintores del Renacimiento y luego del Barroco no tardaron en rescatar esta escena del santo, considerado hasta ese momento protector de las plagas y las pestes, para retratar su físico contorneado y musculado a la usanza de los ideales grecorromanos, erotizando así la iconicidad del personaje y dándole la imagen que conocemos hoy. Sandro Botticelli, Guido Reni, Peter Paul Rubens, Tiziano, El Greco y Caravaggio fueron algunos de los artistas encargados de otorgar al santo su característica iconografía. 

Martirio de San Sebastián, santo queer
Martirio de San Sebastián (1616), Guido Reni.
Wiki Art

Su atractivo no tiene nada que ver con la verdadera sexualidad del santo, pues esta es desconocida y solo se sabe que para el momento de su muerte no era casado. Pero es la imagen del joven de cabellos crespos, labios rojizos, los ojos serenos en dirección al cielo y cuerpo desnudo atravesado por flechas lo que ha cautivado a las miradas masculinas desde hace varios siglos. Esa impavidez con la que este santo afronta la inevitabilidad de la muerte y del martirio le ha dado una cualidad susceptible a idealizaciones y a reinterpretaciones a lo largo de la historia. 

El simbolismo de las flechas penetrando el cuerpo del santo, su rostro de ángel y sus manos atadas resonaron más adelante como la metáfora perfecta del clóset entre los admiradores queer de San Sebastián. Y es que esta figura ha embelesado a personajes tan importantes como Oscar Wilde, quien en sus años de exilio en Francia adoptó el seudónimo de Sebastián Melmoth en honor al santo. 

En su ensayo Losing His Religion, Richard A. Kaye explica que asociar a San Sebastián con la identidad gay es casi una paso natural dentro de la comunidad queer. Esto empezó a ocurrir específicamente en la era victoriana, durante el período del estudio de la teoría sexual. Como mártir asociado desde tiempos remotos a la enfermedad y a las plagas, el santo aparece en este punto medio entre la transición del deseo homoerótico y la homosexualidad vista como anomalía, vinculada al deseo sadomasoquista, según estipulaban los estudios del discurso científico victoriano. “El cuerpo de San Sebastián generó una serie de asociaciones visuales para la conceptualización de la homosexualidad desde el punto de vista científico”, relacionándola directamente con la noción de la histeria masculina, como explica Kaye. 

Yukio Mishima como San Sebastián, santo queer
Yukio Mishima como San Sebastián 
Kishin Shinoyama

Para escritores homosexuales como Tennessee Williams, Thomas Mann y Yukio Mishima, la figura de este santo pasó a tener connotaciones importantísimas dentro de la representación de la propia identidad sexual y la agonía de la condición de vulnerabilidad que suponía para ese momento la homosexualidad. Como señala la escritora Susan Sontag en su libro Ante el dolor de los demás, la cara del santo en las pinturas no refleja el verdadero sufrimiento que está padeciendo durante la escena de su martirio, de modo que su belleza y su dolor están divorciados el uno de otro, pudiendo comprenderse esto como una referencia directa a la sensación de dolor interno que implicaba la homosexualidad no declarada en los hombres.

Hildegard von Bingen, la mujer renacentista de la Edad Media

Queer Hildegard von Bingen
Hildegard von Bingen en el manuscrito Liber Scivias recibiendo una visión 
Dominio Público

Nacida en el año 1098 en lo que hoy sería Alemania, esta monja benedictina mística y visionaria representó ese espíritu creador y ecléctico desplegado en poemas, composiciones musicales, dibujos y libros sobre ciencia y teología, conformando un cuerpo de trabajo fascinante para una mujer del siglo XII. Fundó dos monasterios y aunque el pico de su actividad creativa no se manifestó sino una vez que cumplió 42 años, las visiones místicas que se le revelaron encendieron en ella esa potencia creativa y vanguardista con la que sería recordada y celebrada muchos siglos después. No por nada Devendra Banhart le dedicó una canción en su álbum Mala, publicado en el 2013, mismo año en que este icono cristiano fue honrado por el Papa Benedicto XVI con la distinción de “Doctora de la Iglesia”. 

El Universo, pieza de Hildegard von Bingen 
Wikimedia Commons

Quizá lo que la sitúa dentro del altar de íconos religiosos admirados y celebrados por feministas y por la comunidad queer católica son sus muy adelantadas descripciones sobre la sexualidad femenina, la divinidad de la mujer y el orgasmo, razón por la cual se convirtió además en una precursora de nociones feministas de la dignidad y la sororidad. Explicaba en sus escritos cómo el amor de Dios es como un vientre de mujer que alberga dentro de sí a todas las criaturas del universo, reinterpretando así la concepción masculina del mundo; para von Bingen, Dios tenía forma femenina. 

En un tiempo en el que las mujeres no tenían ningún tipo de capacidad de decisión sobre sus vidas, esta monja benedictina se encargó de promover el valor femenino, fundando monasterios de mujeres. “Oh, forma de mujer, hermana de la Sabiduría, ¡cuán grande es tu gloria!” dice en el epílogo de su libro Vida de San Ruperto.

 Hildegard von Bingen y Ricardis von Stade queer
Hildegard von Bingen y Ricardis von Stade retratadas en el manuscrito Iluminación (s.XIII)
Wiki Art

Se dice también que usualmente la acompañaba una monja más joven que ella, llamada Richardis von Stade, con quien mantuvo una relación muy cercana y quien además fue fuente de inspiración para sus numerosas piezas musicales y poéticas. Esta suerte de relación platónica entre ambas monjas ha sido trama central de obras de teatro y películas como Vision – From the Life of Hildegard von Bingen, dirigida por la feminista alemana Margarethe von Trotta. 

Sor Juana Inés de la Cruz, el Fénix de América

Sor Juana Inés de la Cruz queer
Sor Juana Inés de la Cruz por Miguel Cabrera (1750)
Wiki Art

Es considerada una de las grandes poetas latinoamericanas, ha inspirado series de Netflix, es ícono del feminismo y se le conoce además por mantener una controvertida historia amorosa con la virreina de México en el siglo XVII. Nacida en 1651 en un poblado de la Nueva España lo es hoy México, su nombre es Juana Ramírez y desde joven se negó a llevar una vida doméstica, por lo que se ordenó como religiosa para poder dedicarse al saber y a la letras sin ningún tipo de impedimento. 

Ha sido estudiada en las academias por sus aportes a la literatura latinoamericana y también por el elemento queer que destaca en su obra, pues gran parte de sus poemas estuvieron dedicados a su mecenas, María Luisa Gonzaga Manrique de Lara, duquesa de Paredes y virreina de Nueva España. Aunque se desconoce si mantuvieron una relación física, la íntima conexión entre ambas ha sido motivo de estudios y de antologías publicadas en la actualidad, dándole una nueva vida a la obra de Juana Inés. 

Igualmente los rasgos protofeministas no solo de su obra sino también de su desenvolvimiento en la sociedad mexicana de la época la convierten en un ícono de gran relevancia en el área de los estudios de la mujer. En su texto Las tretas del débil, publicado en la revista La sartén por el mango en 1985, la escritora argentina Josefina Ludmer destaca la importancia de la escritura de Sor Juana Inés de la Cruz, describiéndola “como una máquina transformadora” que a través del verbo se logra enfrentar a un mundo dominado por los hombres, a una Iglesia en la que las mujeres deben callar y someterse a la palabra masculina, posición que hace clara en su conocido poema La respuesta

Debido a sus fuertes actos de rebeldía en contra del status quo fue amenazada por la Inquisición, por lo que tuvo que esconderse por un tiempo. Aunque no goza de condición de santidad, sus actos de valentía y la pureza de su carácter han sido acogidos por miembros de la comunidad LGBTQ+ y por las feministas latinoamericanas como un modelo a seguir de gran importancia cultural. 

Juana de Arco queer
Juana de Arco por John Everett Millais (1865)
Wiki Art

La lista de figuras e íconos católicos considerados queer o acogidos por la comunidad se extiende a personajes como Juana de Arco, San Francisco de Asís, San Juan de la Cruz o Anselmo de Canterbury. Lo cierto es que los esfuerzos de los miembros de la comunidad LGBTQ+ que profesan la fe católica por investigar y acoger figuras que los representen y les sean un bálsamo ante la reacción hostil tanto por parte de la Iglesia como también de personas queer que no profesan la religión demuestran que la fe y la orientación sexual no son mutuamente excluyentes y que a pesar de la intolerancia sí es posible conciliar ambas posiciones sin tener que renunciar a ninguna. 

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

TheA logo
Más artículos
‘The King’ es una real decepción